blanco, verde y azul
El sur resulto ser blanco, azul y verde, aunque eso ya lo sabia. El sur resultó ser Málaga, concretamente Benalmádena, y el sur se me metió en las venas después de ocho horas de coche y muchisima sed, que era sed de calma, y de risas, y de besos, y de horas qeu decidian por si solas, autonomas, pasar al margen o a pesar de mi, de lo que pienso que debo o no debo hacer con mi vida. El sur se dejaba sentir porque si, pasando lento, lamiendo perezoso las esquinas de los balcones repletos de geranios, mientras brindaba con gente de sabadell, madrid, valencia, malaga unidos por obra, gracia y arte de la feria de dia. Cuando dejo atras el cartel de benvinguts a catalunya, siento que he vuelto al norte, a mi norte. Solo que las plantas se han secado, mis heridas también. He vuelto al norte, me digo. Solo que traigo el sur galopándome en las venas