Desde entonces hasta ahora, hemos sido ese tipo de amigos que se ven una vez o dos al año, para beberse unas cañas, ir a ver a Platero y Tú o una peli, hacernos el transsegre o bebernos un café, y a ninguno de los dos parece que se nos haya pasado el tiempo. Pero ya han pasado 8 o 9 años.
Mientras tanto, le he visto cantando a grito Me estoy quitaaandooo oooooooOOOOooohh borracho perdido en Tenerife, bailando absurdo en cualquier garito, durmiéndose en el cine, comprándose libros, enamorarse de una gallega fan de los Clash que es su igual en un espejo, con una historia tan bonita, tan de Garcia Márquez, que es justo lo que tenia que pasarle a alguien como él.
En cuanto abro la puerta ya se está metiendo conmigo, ehh...eso me has hecho de cenar, ya te valee....., le veo sentarse en el sofá, comernos un arroz con un buen vino tinto, y ponernos a charlar como si nos hubiéramos visto la semana pasada, me cuenta sus historias, se parte de risa cuando le cuento una de mis tipicas meteduras de pata, tienes que ver Funny Games, esa si que es dura, te pillo estos dvd's, calla so bruja, que hay que acabarse el vino.
Como siempre, prefiere irse andando a que le lleve en el coche, insisto un par de veces pero sé que no hace falta, porque no va a cambiar de opinión, es un cabezón y además, le gusta andar. Cuando tengas el horno me llamas y yo cocino, vale, nos llamamos, igual lo hacemos o igual no, pero a ninguno de los dos nos importa, ni nos preocupa, porque no tenemos que hacer nada para demostrarle al otro que puede contar con uno. Simplemente, se está ahí. Sabemos que estamos ahí.