se estiran los tendones,
sujetan con fuerza los cables
de mi fortaleza,
que soy dueña de mi imperio,
que entra quien yo quiera
nadie que pueda hacer daño
a los que me viven dentro
y a los que me viven fuera.
Mis armas son las manos,
que escriben, rasgan, teclean,
pintan, friegan, y a veces se crispan
se hincan las uñas,
y luego acarician,
se cierran en torno a otras,
y dicen lo que mis palabras no pueden.
Mis pistolas son palabras, porque son mias,
mia es mi voz, al menos esta,
la que nunca oimos,
aunque le chiste más de la cuenta,
y yo elijo sus balas, porque soy su dueña,
faltaría más, es mi reino
para que digan que soy,
ni más ni menos, lo que soy.
Lo que odio, lo que amo ser
lo que no quiero ser y soy.
Lo que quiero seguir siendo.
Cada dia con 24 horas más,
De alegrias, tristezas, nervios y carcajadas
De miradas, de señales, de reflejos