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retinorama
reunión de parpadeos y cuatro paredes
Acerca de
Curiosidad: impulso que oscila entre lo grosero y lo sublime. Lleva a escuchar detrás de las puertas o a descubrir América.
Sindicación
 
después del amor
Después de dos años, escucharle hablar todavía me gusta. Marcos articula las palabras con una perfección que embelesa porque fluye por sí sola, con una voz grave y masculina, casi de noble. Le gustan las palabras y las ha sabido utilizar a su favor, y siempre ha tenido un aire de lejano poder. Por eso le llegué a querer de una manera tan férrea, porque sólo éramos iguales en los extremos. Y entre esos dos polos, un abismo entre dos personas que se miraban sin poder llegar jamás a un acuerdo.

Le tengo preparado un cd porque se que le va a encantar y que llevará el mismo puesto desde hace siglos, es para salir de marcheta, gracias, tia... llevo el de paul oakenfold, que pasada, hombre porfavor, pero tú que te has creído, y me cuenta como le va el proyecto, el curro, horas, coche, arriba, abajo y le veo liarse un peta, estirajarse en el sofà y ponerse cómodo a ratos, a otros moviendose sin parar, escuchándole hablar como siempre que le he conocido, sus juergas, sus rolletes, parece que ha encontrado una que le importa, que le empieza a importar. Cuando se marcha de mi casa, se va con un tuper de sopa caliente bajo el brajo, un cd y los libros que me pidió. Cuando le doy dos besos, caigo en algo. Marcos me comprende la sonrisa con un leve asentimiento de cabeza, que me recuerda que, pese a todo, siempre hemos sabido contar el uno para el otro.

Y que hicimos bien en quedarnos, cada uno, en un extremo.

No