un paisaje, escuchando una canción.
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Será que hoy me he sentido indefensa y sola cuando pensaba que mis banderilleros me habian atontado el toro, o que como me acaban de decir, hago demasiado mio lo que hago, que no puedo dejar que las cosas me afecten tanto, pero hacia tiempo que no me costaba tanto aguantar las lágrimas y acabar la función con una sonrisa en la cara. La he cagado y cuando me he dado cuenta era demasiado tarde para reconducir la situación. La he cagado y me jode profundamente. Porque las cosas por normal general me afectan, quizá demasiado, quizá si. Quizá deba aprender a sobrevivir a los contrastes porque sé que nunca podré prescidir de ellos, aunque a veces me tiren de la grupa. Por eso he llegado a la oficina, y me he puesto a llorar mientras javi me miraba asustado por encima de una montaña de facturas. Yo pensaba que mi dia habia sido una mierda, y era la noche del estreno, era la primera función y a mi me habian levantado la falda y descubierto pantorrillas, pero eso no ha sido el colmo.
El colmo de los colmos ha venido después, y no tenia que ver con el típico yo llevo veinte años en distribución y tú eres una niñata , ni con que un par de comentarios hayan tirado por tierra el trabajo de todas las horas extras desde hace tres meses que nadie me paga ni nadie cuenta, ni siquiera yo, porque a fin de cuentas, no puedo dejar que una opinión tire por tierra lo que me dicen las personas y lo que arrojan los números, que puedo darme el indulto porque nunca nadie esperó que yo supiera hacer lo que hago y sin embargo yo lo supe, sin saberlo, por pura y dura voluntad, y todo eso ya lo sé y duele, porque estoy cansada, porque he perdido más de tres kilos en un mes, por no tener ni ganas de comer, y se me haya olvidado tan rápido que yo ayer estaba escuchando el silencio en la montaña sin un coche, casa, ordenador, teléfono a la vista, y nadie, nadie me pague por eso, y hoy me sienta más incapaz de tirar del carro que nunca y eso de igual, que la ronda me espera igual de llena, a las ocho de la mañana, para llegar a mercabarna y intentar recomponer la postura de que creo en lo que hago, porque tiene que valer la pena, y porque no puedo evitar que la gente a veces no entienda lo que dices, y porque hay cosas que uno no puede cambiar y hay cosas que se aprenden con la experiencia.
El colmo de los colmos ha venido después y no venia conmigo. No tenia nada que ver conmigo. Cuando he escuchado algo increible, por tristeza familiar de puro sabido, lo peor, laura, son los detalles..., todas esas historias que quedan muy bien en las pelis y tan mal cuando te las pruebas en la vida real, y yo cabeceaba porque de repente todo lo mio ha resultado ser algo tan poco importante y por eso murmuro casi sin darme cuenta que si, que ya imagino... morbosos, como todos los detalles, no quiero saber nada más, porque va a dolerme, y va a enfurecerme, algo tan gilipollas como el trabajo, mientras yo me enteraba de antemano de cómo a una persona que no tiene ni treinta y a partir de ahora contará los meses que tiene su hijo se le puede marcar de por vida, quizá incluso condenarla, del peor del tipo de los dolores, el que genera el odio, y el que genera la ira, el peor, y el más peligroso de los dolores, el más potente y el más te engancha, el que viene del sentimiento de la traición, la traición con mayúsculas. Y para eso no me hace falta escuchar los detalles, que son morbosos, como todos los detalles, y mis problemas son irrelevantes, y mierda de trabajo, y mierda de vida, vamos a mandarlo todo a la mierda, eso no es importante, lo importante es la vida que yo estoy perdiendo pensando que eso es importante, por no saber montar a caballo, por creer de alguna manera que hay cosas que se pueden conseguir y deba aprender que hay cosas que no. Que uno no puede cambiar.
Me gustaria decirle a esa persona que lo siento. Que lo siento muchísimo por ella, y que ella todavia no lo sabe, pero que es verdad, que lo siento, que lo siento mucho. Y yo solo puedo mirarla a la cara esperando el momento en el que ese dolor le explote en la cara. Me gustaria decirle todo eso pero no puedo.
Me gustaria decirte que todo se arreglará, y que quizá lo olvides, pero a final de todo podrás volver a mirar el mundo y sentir que sigues teniendo ganas de formar parte de él, que tardará más o menos, pero que en ese momento, te darás cuenta de que tienes lo que realmente necesitas. Un paisaje, escuchando una canción.
