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La Revolución del Respeto
Comentarios Sobre la Pérdida de la Honestidad en España
Acerca de
Mi nombre es María Jesús Córcoles García. Nací en Sevilla hace poquitos años y en 2003 me trasladé a Madrid para cursar los estudios de periodismo, que actualmente realizo en el Centro Universitario Villanueva.
Sindicación
 
¿Tu Verdad O La Mía?
Ahora el Gobierno también quiere un órgano regulador de la prensa a nivel estatal, si ya nos quejábamos del CAC de Cataluña ya podemos echarnos a llorar con esto.

Un órgano regulador cuyos miembros los elige el Gobierno y que tienen el poder más grande que se puede otorgar: el de decir lo que es verdad y lo que no, es decir, para que nos entendamos en términos menos falsos: el poder para censurar la postura opuesta diciendo, simple y llanamente que es mentira.

¿Te quejabas de concentración mediática? ¿De politización de los medios? Pues toma, ahí tienes más: adiós a la libertad de expresión.

Si ya algunos tenían que armarse de valor para decir lo que pensaban por miedo a un vapuleo mediático, ahora no sólo se enfrentan con una opinión pública guiada y enaltecida sino que también lo hacen con la ley. Adiós a la COPE, fue bonito mientras duró, adiós a ALBA, a ABC, a La Razón, a TeleMadrid... ¿continúo con la lista? Van a por vosotros, van a por nosotros.

Cuando se cierren estos medios ¿cuántos le podrán dar a Polanco? Creo que esto ya está pasando de ser un temor a una realidad: se están cargando la democracia, se están cargando mi país.

Al final Zapatero va a ser un listo de cuidado: sonrisita por aquí sonrisita por allí y mientras tanto se cubre las espaldas para que, si por algún casual pasa algo como lo del Prestige o el 11-M la única versión sea la del Gobierno, porque todo lo demás será mentira, claro.

En realidad se están burlando de todo el país, tanto criticar al PP a Urdaci y a toda la compañía fantástica y resulta que hacen lo mismo pero de manera profesional: "es que los buenos no sabeis mentir bien, déjame, que yo te enseño cómo se manipula un país".
 
Campaña de Navidad Para El Pais Vasco
Miercoles 21 de diciembre, diez de la noche, fin de clases en las universidades, colegios, etcétera y una discoteca de Navarra permanece cerrada y acordonada por la Guardia Civil.



ETA vuelve a actuar. No hay muertos, pero una explosión causa graves daños materiales. El coche bomba que estaba estacionado en la puerta trasera del establecimiento tenía una "potencia relevante" según el Gobierno.

Mientras tanto en Madrid nos seguimos preguntando si ETA está acabada, si merece o no la pena negociar, si hay rearme, si no lo hay, que si estado de autonomías o nación de naciones.

Llenamos las páginas de los periódicos con discusiones infantiles y ñoñas: que si patriota de hojalata o bobo solemne.

Estas Navidades ETA sigue viva, muchas veces me pregunto cuántas veces se habrá podido acabar con ella y no se ha hecho porque "no convenía políticamente" o simplemente porque no había narices, por no decir otra cosa, a los políticos lo que les falta es valor ¡a veces parece que llevan horchata en las venas! (y perdón por los valencianos y por la horchata, que está muy buena).

Mientras todos en España corremos por las calles con compras de Navidad, la extorsión y el miedo siguen reinando en el País Vasco. A mí no me importa el asunto de la independencia, en esa discusión no me quiero meter,me da igual si son mis hermanos o mis primos, si son o no españoles, lo que me importa es que en el siglo XXI en un país democrático, hay quienes viven amedrentados por los señores de un feudo que se han erigido como tales a fuerza de explosivos.

¿Potencia relevante? ¿Cómo es una bomba no relevante?

Yo animo a los españoles a que estas navidades se acuerden de que en nuestro país hay quien no se puede pedir por reyes la equipación de la Selección Española de Fútbol y que hay quienes se sientan a la mesa la noche de Nochebuena con miedo a su hijo o a su padre porque es de ETA.

Animo a los españoles a que no se dejen embaucar por los políticos y les exijan, ya, el fin de ETA.

A los vascos que viven con miedo, a los que están hartos de que no les dejen ser vascos, todo mi apoyo. A veces, como a vosotros, me entran ganas de ir al Parlamento y darle una torta a Zapatero y otra a Rajoy, pero vosotros (en mucha mayor medida) y yo sabemos que la violencia no es la solución.



Feliz Navidad País Vasco y a los etarras les digo, este año he pedido por reyes que les traiga un poquito de conciencia y otro tanto de vergüenza, para que se os caiga la cara de asesinos y os reinserteis en un país, España, en una región, País Vasco, que a pesar de todo, están dispuestos a perdonar.

 
El Tripartito También Sabe De Fascismo

Durante el franquismo el gobierno actuaba de espaldas a los intereses del pueblo. Se redactó una pseudoconstitución que no satisfacía más que a los que la escribieron. No había ni libertad de prensa no de expresión.

Esta mañana he estado reflexionando un poco sobre lo que pretende es Estatuto de Cataluña y la hoy famosa CAC (Comisión Audiovisual de Cataluña).

El Estatuto también se ha redactado complaciendo sólo a unos pocos, de espaldas no sólo al pueblo español sino también al catalán y en él la CAC adquiere poder censor, se acabó la libertad de prensa.

He pensado, así, mirando un poco más, que una de las críticas más extendidas a la derecha es su relación con el franquismo y que si uno va con la bandera de España por la calle no es más que un fascista, un facha, un totalitario de derechas que añora los tiempos de Franco.



Llegados a este punto se me ha esbozado una sonrisa ¡vaya!si la extrema izquierda también sabe de totalitarismos y fascismo, de recortes antidemocráticos y de favorecimiento a los "amiguetes" ¡vaya! ¿y cuando se den cuenta de que les ha salido el tiro por la culata y que pareciéndose a Franco ya no van poder tirar esa piedra contra la derecha?

La pena es que de estas cosas no enteraremos sólo casi todos, porque a los catalanes no les dejarán darse cuenta de que avanzan hacia atrás.

Y Zapatero lidiando con toros sin saber torear, el día menos pensado se independiza cataluña y ¿entonces con qué apoyos contará?
 
Relato De Una Tarde De Verano
Andaba yo buscando en mi cajón de sastre algo que no mereciese permanecer en silencio.

Aún estando lleno de ideas revueltas cual madeja de gato, hubo de venir la evidencia a golpearme de frente y es que, amigos míos, cuando nos empeñamos en buscar razonadas sin razones con que llenar un retrato de duende sátiro, cuando nos afilamos las pezuñas al acecho de señores elegantes con calcetines zurcidos, nos sobreviene una bofetada de fuego que al pobre lo derrite en agua y al rico lo deja afónico.

Convierte las calles en ríos de petróleo ardientes y las casas en velatorios de la brisa marina, sin lágrimas pero con la triste melancolía que todo lo dulcifica y hace añorar hasta límites insospechados.

Fantasmas recorren las calles lamentándose de su sino que les lleva a recorrer la ciudad bajo un sol de injusticia en busca de la ganga del verano. Congeladas las amistades: “hasta las diez de la noche no estoy para nadie”, la noche resucita a las metrópolis y a las polis sin metro también.

Pues en esas observaciones me ensimismé y sorteando gotas de las lágrimas derramadas por esas evocaciones de la brisa que se cuelgan bajo los cuadrados espejos de palomas e insectos embelleciendo las fachadas de esos rascacielos y aplastasuelos.



Me dispuse yo también, como alma en pena, a recorrer los ríos de lava invisible que dejan las calles como cementerios de gorrioncillos que yacen en las aceras no menos empapados que si hubieran recién salido de una reconfortante ducha, no pudiendo estar esta imagen más lejos de la realidad.

En estas que iba paseando y fui testigo de una extraña estampa: una manada de no sé qué animal, moreno agroman, descansando a la sombra de un almendro.

Me detuve a examinarlos, "sean lo que fueren están en celo", deduje, "ya que propalen extraños sonidos cuando otean hembras de todo género y condición".

Uno llama especialmente mi atención: está recostado en una cama en exceso pequeña que tan sólo recoge su tronco. Las inmensas patas azules colgando. Quizá el mini lecho, con sus tres puntos de apoyo, resulta insuficiente para sostener su peso en equilibrio.

La improvisada cama tiene vista de ser muy práctica, posee dos mangos para trasladarla sobre la rueda delantera, con bestia o sin bestia sobre ella.



Proseguí en la examinación del extraño espécimen: su torso está cubierto por una prenda que en su origen creo adivinar que era blanca, ¿o quizá no? Entre ella, blanca o no, y el azul de las patas, asoma un extraño flotador, éste sí que es blanco y además gelatinoso, debe ser que no sabe nadar y tiene miedo a la ola del Sahara.

Del hocico le sale una palillo ¿tendrá caramelo? y sobre el monte blanco ¡una Cruzcampo! Rodeada de multitud de migas de pan que delatan un festín de chorizo. De fondo un extraño aparato que emite voces, a ritmo de nana. El diario soniquete dicen que se llama Tour du France.



Deben reproducirse con facilidad: Madrid está plagado de ellos, se concentran en las zonas de mayor tráfico, allá donde los autos se quedan inmóviles, en los puntos neurálgicos de las zonas comerciales, y en las bocas de las bestias subterráneas que comen y escupen gente con idéntica facilidad y de manera simultánea ¿por qué a ellos no les hace nada? No logro saberlo, pero sospecho que tiene directa relación con el hecho de que la alimenten con amasijos de hierro y cajas de herramientas.



Entre mis apuntaciones descubro una reflexión: “es inútil querer cosechar en verano cuando se han hecho destrozos en primavera” Estos siervos del patrón seguirán teniendo tomada la poli con metro hasta ¿septiembre? ¿noviembre? ¿diciembre? ¿de qué año? Dicen que Dios jamás deja un vacío sin llenar ¿incluirá también esto lo de los socavones?

Sean lo que sean, les quede el tiempo que les quede en la ciudad del quiero y no puedo ser olímpica pero no lloro por no quedar como un tonto, a mí me da igual ¡yo no estoy para nadie hasta las diez de la noche!

Y a esa hora las cuestiones importantes son dónde recrearme mejor, es decir, donde reconvertirme en un insignificante número, cada vez más pequeño, en medio de esta masa a la que odio pero en la que me gusta revolcarme como cerdo que disfruta con el fango de los más bajos instintos.

 
Una, Santa, Católica y Apostólica
El pasado jueves 1 de diciembre se publicó en La Mañana de Lleida una entrevista con el titular Se puede ser buen católico sin seguir las normas de la Iglesia que realizaba Diego Aránega al sociólogo Joan Estruch.

El entrevistado había ofrecido en el Centro Cultural de la Fundación La Caixa una charla con el título "El poder i el temple".

Aunque Estruch ha estudiado con detenimiento, supongo, el poder social de distintas religiones, desde la cabeza a las células más pequeñas, creo que a la hora de hablar de la Iglesia cometió algunos errores importantes.

Lógicamente yo no soy ninguna experta en el tema del poder en los templos religiosos ni soy socióloga como él pero creo que mi condición de cristiana, católica, apostólica y romana (con todo lo que ello significa e implica) me da voz y datos suficientes (por experiencia y por conocimiento de mi religión y de mi propia vida) para hablar sobre algunos comentarios que realizó Joan Estruch.



En la entrevista habla de la secularización de la Iglesia tras el Concilio Vaticano II, un hecho patente y positivísimo en la Iglesia pero creo que en ocasiones esa secularización es mal interpretada: sí que hay una separación radical entre el poder civil y el religioso pero no entre la sociedad civil y la religiosa.

Dime entonces dónde me ubico yo, que pertenezco a las dos sociedades. No se puede separar radicalmente el aspecto civil y el religioso de la Iglesia porque no se puede separar en ninguna persona de manera radical su ámbito religioso y civil.



La lucha contra el clericalismo no es quitarle el poder a la Iglesia, es ordenarlo hacia donde realmente lo tiene: la moral y la fe de sus fieles. Estos, a pesar de ser temas atemporales, a veces inciden en cosas temporales pero no por la autoridad de la Iglesia en el Estado sino por su autoridad en los miembros católicos de ese Estado.

En un momento de la entrevista Estruch dice que la autoridad religiosa llega allá donde sus fieles estén dispuestos a llegar y que la evolución social ha hecho que los fieles católicos puedan ser críticos y no sumisos.

Ambas ideas son erróneas: en primer lugar, el proceso de secularización y la evolución de los tiempos no ha hecho que la Iglesia pierda un ápice de su autoridad religiosa, aquí no hay democracia, nadie puede cambiar los dogmas ni el evangelio; en segundo lugar, el fiel católico no tiene derecho a crítica, o te adhieres o no te adhieres pero con la Iglesia no se negocia por el simple hecho de que no se puede negociar con Dios..

En cuanto al concepto de sumisión, si uno busca la palabra en el diccionario dice que es sometimiento del juicio de alguien al de otra persona. Pues bien, si el señor Estruch se refiere a una sumisión por miedo, no la hay, pero si se refiere a una sumisión por humildad sí que la hay, ¿y sabes por qué? Porque para quienes no tienen el corazón lleno de sobervia y vanidad no es vergonzoso admitir que hay quienes pueden saber más que yo.

Hay veces que voy al médico creyendo estar enfermísima y me dice que no tengo nada, usualmente suelo fiarme del médico y admito, en contra de lo que mi juicio inicial me dijo, que no estoy enferma.

Algo así es la sumisión en la Iglesia, reconocer que hay estudiosos que saben más que nosotros de Dios por el sencillo hecho de que le han entregado su vida y porque para un católico el Papa es un escogido de Dios que tiene infabilidad: es el representante de Cristo y por tanto tiene potestad para atar y desatar.

Como decía Blaise Pascal, “en las religiones es preciso ser sinceros; verdaderos paganos, verdaderos judíos, verdaderos cristianos”. Ni hoy ni ayer ni mañana ni nunca se podrá ser buen católico sin seguir todas las normas que dicta la Iglesia, otra cosa muy distinta es que haya muchos que se dicen católicos y no sepan lo que están diciendo, otra cosa muy distinta es que haya individuos que se crean en posesión de la verdad y con más inteligencia y razón que veinte siglos de Iglesia.

En la Iglesia sólo hay dos opciones: o eres o no eres católico, si no te gusta lo que dice el Papa tienes total libertad para diferir pero has de saber que no existe Iglesia fuera del Papa, la elección es tuya pero la Iglesia es una: única y unida.



Presentando todo mi respeto a los estudios que este buen señor haya podido realizar he de decir que en ciertos comentarios manifiesta una total ignorancia. Se puede no ser católico y analizar el poder de la Iglesia, se puede ser no católico y analizar la autoridad de la Iglesia (siempre y cuando se manejen datos objetivos y contrastados) pero no se pueden trazar la estructura de una institución basándose en lo que dicen aquellos que se dicen católicos.

Creo que se ha dejado atrás a los católicos de verdad, a la propia jerarquía de la Iglesia. Para hacer un estudio de la influencia externa no es necesario contar con estos dos grupos de personas pero en el momento en el que se está hablando de lo que es ser o no ser católico y de la autonomía de sus miembros es simple, llana y estrictamente necesario.



En otro momento de la maravillosa entrevista que no hace sino poner en evidencia el conocimiento de Joan Estruch, éste dice que la autoridad religiosa sólo lo es en temas religiosos y que por eso un católico puede no estar de acuerdo y no seguir lo que él llama normas oficiales de la Iglesia en materia sexual.

Perdóneme señor Estruch pero yo que soy católica puedo decir que no aparco mi religión para pulsar ni una de las teclas de este ordenador con el que escribo en este momento y que nada de lo que hago durante el día es ámbito en el que no entre mi condición de católica porque, gracias a Dios, aún no padezco el cuadro clínico de la esquizofrenia ni tengo ningún otro tipo de locura que me lleve a tener doble personalidad: el católico lo es las veinticuatro horas del día los trescientos sesenta y cinco días del año y en todo, no hay nada en su vida en lo que no influya, de manera directa o indirecta, su condición de católico.

En el tema sexual ocurre exactamente lo mismo que en todas las demás materias: puedes o no secundar la autoridad de la Iglesia pero si haces lo que te da la gana no te llames católico porque no lo eres, serás otra cosa, un casi católico si así te sientes mejor, pero no eres cristiano católico apostólico romano, no estás dentro de la Iglesia y punto, no hay más historia.

Luego si quieres seguir otros preceptos de la Iglesia, estupendo, pero déjame decirte que si no sigues todos, si no luchas por hacerlo y tienes voluntad sincera de cumplir, no te vale de mucho. Es como querer ser socio del Real Madrid y no pagar las cuotas: podrás ser llamado aficionado, simpatizante y lo que quieras pero para ser socio hay que cumplir una serie de requisitos, sino no eres socio y no hay más que hablar.

 
«BIENVENIDOS A CASA»
Las negociaciones sobre los presupuestos de la Unión Europea de 2007- 2013 parece que no van a agradar a ningún español. Es lógico, en parte, ya que pasaremos a ser de receptores a portadores de las ayudas económicas de la Unión. Puede que sea el miedo a lo que ocurrirá en España con la entrada de los nuevos países lo que nos hace a algunos tan escépticos en lo referente a la entrada de Turquía en la UE.

Los españoles nunca hemos sido amigos de las sorpresas, de las incertidumbres. Por lo general somos bastante conservadores, no nos gustan los sobresaltos y mucho menos si van a repercutir en nuestro bolsillo.

Hay muchos que piensan que la reciente entrada de los 10 nuevos países, la próxima de Rumania y Bulgaria y la probable de Turquía ha mermado con mucho los intereses españoles en la Unión. Es cierto. Pero a éstos que piensan de manera tan negativa les invito a dar un paseo por la historia y a reflexionar sobre lo que es y debería ser la Unión Europea.

Si uno navega por su página web (visita que recomiendo vivamente) se encuentra un precioso apartado llamado “doce lecciones sobre Europa”. Ahí encontré una frase que me complace
reproducirte: “durante muchos años la idea de una Europa unida sólo existió como un sueño en las mentes de filósofos y visionarios”.

El mismo Víctor Hugo en 1849 soñó con algo, impensable entonces, pero que hoy obviamos: "Llegará un día en que todas las naciones del continente, sin perder su idiosincrasia o su gloriosa individualidad, se fundirán estrechamente en una unidad superior y constituirán la fraternidad europea. Llegará un día en que no habrá otros campos de batalla que los mercados abriéndose a las ideas. Llegará un día en que las balas y las bombas serán reemplazadas por los votos."
Hoy estamos más cerca que nunca de esa meta, no es por tanto el momento de rendirnos en la lucha por una Europa mejor, por un mundo mejor.

Te invito a seguir soñando, como aquellos primeros, en un ideal de UE. Lo bueno de los sueños es que nadie nos puede privar de ellos, nacen y vuelan, a veces toman tierra y se hacen realidad como ha ocurrido con la Unión Europea.

Cuando en el lustro 1945-1950 Adenawer, Churchill, Alcide de Gasperi y Robert Schuman hablaron de una nueva organización basada en los intereses comunes de sus pueblos y naciones, rescatando la idea de Jean Monet, acabábamos de salir de una devastadora 2ª Guerra Mundial en la que no hubo vencedores: perdimos todos.

Se dieron la mano Francia, la vencida República Federal Alemana, la dolida Bélgica, Italia, Luxemburgo y Países Bajos con una idea clara en la cabeza: paz para Europa, no más guerras. Bello sueño ¿verdad?

Pasaron tiempos difíciles, juntos recorrieron la senda de la guerra fría, abrazaron a la Alemania oriental tras la caída del muro tras años de incansables negociaciones. Amigo mío, la Europa que hoy conocemos surgió de un sueño, como el que tú y yo podemos crear ahora. En los años 50 hablar de paz no dejaba de ser una hermosa osadía.

Además había otro bonito sueño ahí detrás: la hermandad, juntos conseguiremos más, antes y mejor. Medítalo bien, en una Europa aún humeante de las bombas, aún con lágrimas por los fallecidos, nace una esperanza, un ideal de paz, pero de paz de verdad, no de la que se impone con bombas.

Si te soy sincera me producen admiración los europeos de esa época: pensando en ellos, en su afán de superación, en su perdón (aunque fuese a regañadientes o con los mil motivos turbios que las mentes retorcidas sean capaces de encontrar) me siento orgullosa de haber entrado a formar parte de esta familia, aunque fuese tarde.

Tampoco hemos de olvidar que cuando en la década de los ochenta España, Portugal y Grecia fuimos acogidos en la Unión nuestros países dejaban bastante que desear. Por nosotros fue necesaria la puesta en práctica de unos programas estructurales para reducir las diferencias de desarrollo económico. Quieran o no quieran los euroescépticos, gracias a Europa somos hoy lo que somos: no nos necesitaban, o sí, pero nos cogieron de la mano y nos llevaron a ser la octava potencia económica del mundo ¡que se lo dijeran a nuestros abuelos en los sesenta! Le debemos tanto a Europa.

Lo que pasa es que es muy cómodo ser la hermana pequeña y mimada, lo que pasa es que no queremos ser hermanos mayores pero ¿sabes? A nadie la vida le pregunta si quiere hacerse mayor, la infancia pasa y punto, fuera complejos de Peter Pan.
Tendremos que apretarnos el cinturón, es cierto, pero créeme que el sacrificio merece la pena.

Además te invito a reflexionar sobre un nuevo tema: hay muchos que dicen que el escepticismo con respecto a la entrada de Turquía en la UE responde más a temas religiosos, que no queremos que entren porque son musulmanes y tienen terroristas.

Pues bien, en primer lugar ¿en qué país viven esos? Porque yo vivo en España y también hay terroristas, es más, esos terroristas también en su día pusieron a Dios por excusa.

En segundo lugar, remontándonos de nuevo a los orígenes de la Unión: ya que en un principio se logró aunar enemigos históricos en pos de un ideal de paz y de progreso no sería disparatado pensar que acogiendo a los países que tienen esos problemas de terrorismo consigamos, juntos, superarlos.
Creo que a estas alturas todo el mundo sabe distinguir entre terrorista y musulmán.

Con respecto al choque cultural, también lo habrá pero ¿acaso no lo hubo cuando comenzaron a convivir los hijos de totalitarismos con los hijos de la democracia? Mi padre y yo no somos de la misma generación, en realidad tenemos pocas cosas en común: ni costumbres, ni aspiraciones, ni conocimiento... nuestras infancias fueron tan distintas... y sin embargo eso no impide que nos tengamos mutuo respeto y admiración, que vivamos, en definitiva, una relación paterno-filial.

Los choques de cultura siempre son costosos, incluso arriesgados, pero cuando la vida marca el ritmo nosotros no podemos intentar frenarla, no vale de nada: la multiculturalidad es un hecho que hay que afrontar, mejor que sea bajo un marco de hermandad y de colaboración.

Creo que en esta vida, para todo, hay tres fases: la primera, aquella en la que uno sólo sabe mirarse al ombligo; la segunda, cuando descubrimos “al otro” y nos comparamos, y nos quejamos, y jugamos, nos pegamos, nos queremos, nos odiamos, nos observamos... y la tercera es aquella en la que asumimos “al otro” como parte de nuestro mundo y dejamos de mirarnos mutuamente para pasar a mirar juntos en la misma dirección.

Asumamos nuestro mundo, asumamos el tiempo en el que nos ha tocado vivir y seamos dignos hijos de nuestros antepasados.

Tengamos valor y afrontemos la vida con optimismo y con un punto de idealismo, que nunca viene mal para hacer el mundo más bello además de mejor.

No nos conformemos, hagamos algo más que “pasar” por la vida: construyamos sueños y hagámoslos realidad.