MISMO SÁBADO 18 DE NOVIEMBRE, UN RATO DESPUÉS, TAMBIÉN EN OSLO… PERO CON MENOS TEMPERATURA
Había comenzado a escribir esto mientras comíamos, en el paqui, que no era paqui, sino que era Kurdo (ese país que ni siquiera creo yo que esté reconocido internacionalmente y que lo forman trocitos de otros países tan encantadores como Afganistán, Siria, Irán…) de la zona de Irak, es decir, de una de las zonas más peligrosas del mundo, diría yo. Conflictos internacionales aparte, hemos comido y luego nos hemos ido a dar una vueltilla por el puerto.
Hasta ahora, lo más bonito de Oslo es eso, el puerto con los barquitos… Y allí, otra anécdota. Estamos en el muelle y vemos a un señor en una bici y como queríamos saber qué era el agua aquella, si era río, mar…(expertas en geografía, como veis), vamos y le preguntamos y ves tú entendernos… qué personaje. Después de conseguir entender que aquello era el mar del Oslo Fiord, usease, el fiordo de Oslo, se nos ha puesto a hablar de que si él había ido hasta España en bici desde Francia… cada historia… Ah, también hemos ido a una tienda de souvenirs en la que, además de que era todo horrible y carísimo, la pobre Sandra se ha cogido una depresión porque decía que, en una de las fotos que se ha hecho con un trol (lo típico de aquí, los troles, por una leyenda que ahora no contaré) y decía que el trol era casi más alto que ella, jaajaja, qué tonta.
Después, como buenas Españolas, hemos ido a tomar un café a una cafetería mu chula, en plan Zeng, con velitas y tal. Ah, nota importante, ¿¿¿os podéis creer que en todos los bares hay terrazas??? ¿¿¿Terrazas en Oslo, con el frío polar??? Y no es eso lo fuerte, sino que lo mejor es que están llenas de gente, como si fueran los chiringuitos al aire libre de Benidorm!!! Manda huevos qué raros son estos noruegos…
Y luego, hemos vuelto a casa y nos hemos encontrado una grata sorpresa: ya no había tunecino y en su lugar estaba una chinita encantadora y muyyyy silenciosa, gracias a Dios. Ah, importante, ¡hemos hecho las pizzas!. ¿Cómo?, os preguntaréis. Muy fácil, sobre los fuegos, sin sartén ni nada, girándolas poco a poco (inventos…). Y luego, como la pobre chinita se ha quedado dormida, Sandra, Beatriz y yo nos hemos bajado en pijama a la cafetería del hostal a tomar algo, previo paseo con el mismo modelo por las calles de Oslo hasta el cajero. Vaya modelitos: el pantalón de raso plateado de Sandra, Bea con su pantalón naranja del pijama y sus botas de tacón… y yo, en mi línea, “modelitos lavandería”, vamos (algún día ya os hablaré de mis modelitos Paris Lavandería, y os ilustraré con fotos…). Hasta el señor del 24 horas nos ha dicho lo guapas que éramos, ajaja (doy fe). Después del cotorreo y el marujeo… a dormir… pacíficamente… al lado de nuestra chinita... dejando atrás los ronquidos…
FOTOS:
1ª El puerto de Oslo. Foto tomada por Sandra, que es muy artística ella, como podéis apreciar.
2ª La nombrada Sandra, con el Trol que le causó un trauma... jajaja.
Hasta ahora, lo más bonito de Oslo es eso, el puerto con los barquitos… Y allí, otra anécdota. Estamos en el muelle y vemos a un señor en una bici y como queríamos saber qué era el agua aquella, si era río, mar…(expertas en geografía, como veis), vamos y le preguntamos y ves tú entendernos… qué personaje. Después de conseguir entender que aquello era el mar del Oslo Fiord, usease, el fiordo de Oslo, se nos ha puesto a hablar de que si él había ido hasta España en bici desde Francia… cada historia… Ah, también hemos ido a una tienda de souvenirs en la que, además de que era todo horrible y carísimo, la pobre Sandra se ha cogido una depresión porque decía que, en una de las fotos que se ha hecho con un trol (lo típico de aquí, los troles, por una leyenda que ahora no contaré) y decía que el trol era casi más alto que ella, jaajaja, qué tonta.
Después, como buenas Españolas, hemos ido a tomar un café a una cafetería mu chula, en plan Zeng, con velitas y tal. Ah, nota importante, ¿¿¿os podéis creer que en todos los bares hay terrazas??? ¿¿¿Terrazas en Oslo, con el frío polar??? Y no es eso lo fuerte, sino que lo mejor es que están llenas de gente, como si fueran los chiringuitos al aire libre de Benidorm!!! Manda huevos qué raros son estos noruegos…Y luego, hemos vuelto a casa y nos hemos encontrado una grata sorpresa: ya no había tunecino y en su lugar estaba una chinita encantadora y muyyyy silenciosa, gracias a Dios. Ah, importante, ¡hemos hecho las pizzas!. ¿Cómo?, os preguntaréis. Muy fácil, sobre los fuegos, sin sartén ni nada, girándolas poco a poco (inventos…). Y luego, como la pobre chinita se ha quedado dormida, Sandra, Beatriz y yo nos hemos bajado en pijama a la cafetería del hostal a tomar algo, previo paseo con el mismo modelo por las calles de Oslo hasta el cajero. Vaya modelitos: el pantalón de raso plateado de Sandra, Bea con su pantalón naranja del pijama y sus botas de tacón… y yo, en mi línea, “modelitos lavandería”, vamos (algún día ya os hablaré de mis modelitos Paris Lavandería, y os ilustraré con fotos…). Hasta el señor del 24 horas nos ha dicho lo guapas que éramos, ajaja (doy fe). Después del cotorreo y el marujeo… a dormir… pacíficamente… al lado de nuestra chinita... dejando atrás los ronquidos…
FOTOS:
1ª El puerto de Oslo. Foto tomada por Sandra, que es muy artística ella, como podéis apreciar.
2ª La nombrada Sandra, con el Trol que le causó un trauma... jajaja.
Comentario:
claro q lo mjor de todo fue el puerto y su mar, estoy de acuerdo, aunq la comida q nos metimos en ese restaurante perdido con ruddolf...no hay q olvidar!!lo mjor del viaje fuisteis vosotras lo sabeis!!!q ano nos espera xicas!!!
Comentario:
Aqui debo añadir, que yo no quería dormir, pero que no hubo forma de convencer a mis soñolientas amigas. Yo quería al menos diez minutillos hablando de new look, de ese hombre que lleva chandal con zapatos, de topolino bello, de cierto deportista...en fin,esas deliciosas conversaciones a las que dedicamos horas sin llegar a conclusión ninguna.
¡Cómo las voy a echar de menos en España! ¿Qué va a ser de nosotras sin extensión?
¡Cómo las voy a echar de menos en España! ¿Qué va a ser de nosotras sin extensión?






Este blog será mi pequeña bitácora de ese que dicen que es el mejor año de la vida de una persona: el año Erasmus. Concretamente, aquí contaré mis aventurillas por estas tierras de "El país de la lluvia tres veces al día" y de esta ciudad, Preston, mi paraíso particular durante 9 meses.
Y os las contaré a vosotros, mi gente, esa que, cuando todo esto acabe seguirá ahí (o eso espero), como siempre, para darle motivos a mi existencia.
"Si yo no fuera yo, me tendría envidia" es el lema de mi año, no es una frase pretenciosa, sólo expresa cómo es mi vida y la de todos los que estamos aquí: IMPRESIONANTE!!!