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el mirador
No importa el ámbito el mundo es tan complejo como sencillo es sentirse fascinado por él.
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ensueños marinos de brisas y cantos/ olores yodados susurros y abrazos/ tiempo detenido aquí en tu regazo
Sindicación
 
El otoño
Acaba de empezar y lo hace lloviendo, como me recuerda aquella canción de Serrat "..llueve, detras de los cristales llueve y llueve, sobre los chopos medio deshojados sobre los pardos tejados, sobre los campos llueve...", que melancólica y que melancólico es el otoño.Esta semana estamos oyendo en el colegio El Otoño de Las Cuatro Estaciones de Vivaldi, con toda la frescura de sus notas y la gran capacidad evocadora que tienen estos conciertos del maestro italiano, música para siempre.
El cotarro, por otro lado, anda revuelto en todos los sentidos, que si la crisis de los americanos que nos arrastra a todos, que si el nuevo PGOU, del cual dicen los constructores que están muy satifeschos, que, claro no podía ser de otra manera, ya que parece que lo redacten ellos en lugar de los responsables municipales, que si el acelerador de partículas puede crear un agujero negro que se lo trague todo, hasta al mismo Dios, que si hay que tragarse la Educación para la ciudadanía en inglés, que en español no se apreciarian las sutilezas de sus contenidos. En fin para no descansar del cirio que hay montado, eso sin entrar en tragedias gordas como el atentado en Pakistán, la guerra de Irak, la leche en polvo china y los niños muriendo como chinos -perdón por la expresión- , los cayucos llegando con gente exahusta a las costas, y si no los que se quedan en el camino. Eso para no dormir.
Y ahora encima llueve, que es una bendición para el campo, menos cuando jode la cosecha. Que llena los acuíferos, pero destroza los negocios de los comerciantes, anega las casas y garages, e incluso se lleva alguna vida en la riada, de manera que como dice el dicho nunca llueve a gusto de todos.
Pero el otoño tiene todo un potencial para vivirlo y sentirnos dichosos de estar vivos a pesar de la que esta cayendo. La plenitud de la naturaleza dando sus frutos, basta salir al campo para disfrutar la visión de las viñas cargadas de uvas, los manzanos dando sus frutos, los granados, nogales, y todo tipo de frutos secos esperando ser recogidos. En el monte las setas crecen en silencio hasta que alguien de con ellas y las convierta en un fabuloso plato, los madroños son un fruto exótico del bosque. Todo esto y los aterdeceres purpura, la benignidad de las temperaturas, la observación de aves y otros animales hacen que salir al encuentro de la naturaleza se convierta en una fuente de placeres sencillos pero profundos que os recomiendo este otoño.