BORRADOR B: TERCER MUNDO
El llamado Tercer Mundo acoge las empresas deslocalizadas de Occidente. Invade con sus ejércitos silenciosos de inmigrantes, legales o ilegales, que generan masivas divisas, y proporcionan un instrumento de chantaje potencial y hasta ahora pacífico, como se vio en la huelga de ilegales de Estados Unidos hace pocas fechas o en la reciente actitud del presidente de Senegal ante la repatriación de sus connacionales en la crisis de las Canarias. Por no referirnos al reclutamiento de terroristas suicidas, hoy ceñido al islamismo más violento, pero que nada impide se alcen también en un futuro contra los países de acogida, agitando miméticamente la bandera de un indigenismo irredento y rampante en la escena internacional o un africanismo postesclavista y postcolonial. Basta observar la conexión entre la existencia de reservas petrolíferas cuantiosas y la generación de una ideología desafiante y extrema frente al orden mundial vigente basado en la hegemonía militar americana y los desequilibrios económicos internacionales. Si este proceso se ha fraguado entre Occidente y el Islam, no es impensable que se propague en América del Sur o el África occidental, que ahora emergen como potencias productoras de petróleo y se convierten en objetivo preferente de las empresas transnacionales, amenazadas en los países islámicos. Sin olvidar la pujanza económica de nuevas potencias, demográfica y territorialmente enormes, como China o incluso la India, consumidoras netas de recursos petrolíferos y evidentes elementos limitativos de la unilateralidad cultural del binomio, no bien avenido, Europa-Estados Unidos.





