<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1" ?><rdf:RDF xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/" xmlns:ti="http://purl.org/rss/1.0/modules/textinput/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:co="http://purl.org/rss/1.0/modules/company/" xmlns:rdf="http://www.w3.org/1999/02/22-rdf-syntax-ns#" xmlns="http://purl.org/rss/1.0/"><channel rdf:about="http://blogs.ya.com/robinjud/rss20.xml"><title><![CDATA[Botella de Náufrago]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/robinjud/rss20.xml]]></link><description><![CDATA[Comentarios y apuntes de actualidad y opinión]]></description><dc:publisher><![CDATA[Publisher]]></dc:publisher><dc:creator><![CDATA[creator]]></dc:creator><dc:rights><![CDATA[rights]]></dc:rights><dc:date><![CDATA[12/12/2004]]></dc:date><sy:updatePeriod><![CDATA[hour]]></sy:updatePeriod><sy:updateFrequency><![CDATA[123]]></sy:updateFrequency><sy:updateBase><![CDATA[BASE]]></sy:updateBase><items><rdf:Seq><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/robinjud/c_10.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/robinjud/c_9.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/robinjud/c_8.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/robinjud/c_7.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/robinjud/c_6.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/robinjud/c_5.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/robinjud/c_4.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/robinjud/c_3.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/robinjud/c_2.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/robinjud/c_1.htm"/></rdf:Seq></items></channel><item rdf:about="http://blogs.ya.com/robinjud/c_10.htm"><title><![CDATA[Sin título]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/robinjud/c_10.htm]]></link><description><![CDATA[Pues solo comprobar que funciona, pretendo]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/robinjud/c_9.htm"><title><![CDATA[BORRADOR D: ¿TIENE FUTURO EUROPA?]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/robinjud/c_9.htm]]></link><description><![CDATA[Si proyectamos previsiones más a largo plazo, las sociedades resultantes en el Occidente europeo verán una recomposición porcentual que alterará sin duda el perfil cultural y las formas de convivencia política tal y como las conocemos hoy en día. No es solo que la democracia sea difícilmente exportable, por invasión o seducción diplomática, al Irak actual, como al resto de países, sudamericanos o africanos, en los que la democracia es más un maquillaje retórico que un valor social cristalizado. Es que además es dudosamente sostenible en el futuro de una Europa progresivamente inmigrada, islamizada, desindividualizada en guetos que refractan los regímenes y los valores sociales y culturales de los países de origen. Europa tolera en su seno el crecimiento de un enorme contingente de población esclavizada en la práctica y carente de los más elementales derechos de ciudadanía: las mujers musulmanas. O consiente inerme el machismo violento y primario de matriz latina, aquí reproducido bajo la capa de un sensualismo festivo de falsa liberación femenina. Obligar a las muchachas mahometanas a despojarse del velo en las escuelas sólo enmascara la absoluta invisibilidad, física y civil, en la que quedan recluidas apenas alcanzan la pubertad. Y no es previsible que acepten un Espartaco extranjero, como el malogrado Theo van Gogh, para conducirlas por la senda de la rebelión frente a la sumisión en la que viven. Antes retrocederán, a la larga, las mujeres occidentales que no avanzarán en derechos las musulmanas, sudamericanas o africanas en la vieja y gemebunda Europa. Buen indicio de ello lo tenemos en los recientes hechos de Holanda y su expulsada diputada somalí.]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/robinjud/c_8.htm"><title><![CDATA[BORRADOR C: GÉNESIS DEL AUTOODIO OCCIDENTAL]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/robinjud/c_8.htm]]></link><description><![CDATA[<br/>De hecho, la coartada ideológica contraria al mundo desarrollado se gesta en buena medida dentro del propio Occidente, que segrega, desde sus filas juveniles y desde la desorientada izquierda, movimientos confusos de autoodio, violento o irenista, como la antiglobalización o el ecologismo. Tales utopismos vacuos se proyectan, como un catecismo difuso e ilusorio, en la educación estatalizada. De forma parecida a como el marxismo se transformó en una iconoclasta guerra civil, fría, virtual y permanente en la conciencia de cada europeo, hasta el desplome del Bloque soviético. Nuevas generaciones acceden a un mercado laboral empobrecido y de actividades cambiantes e impredecibles. Sufren la competencia de mano de obra barata inmigrada, tanto en los propios países como en los receptores de las empresas deslocalizadas.  Y, educadas en el miserabilismo de los mitos de alternativas más inconsistentes, no operan la reinstalación ideológica fruto del ascenso social. Por el contrario, se enquistan en un victimismo generacional, al comprobar que su estatus económico ha descendido respecto del de sus padres, de los que no consiguen emanciparse. Con ello se generan familias extensas, donde vuelven a convivir diferentes generaciones, pero no reproductivas, o solo tardíamente y con escasa natalidad. Los valores de Occidente quedan así bloqueados en su transmisión. La enseñanza promete un paraíso falso de igualdad y paz, desconectado de la experiencia histórica real. La realidad ofrece unos opulentos y longevos padres que obturan el mercado laboral y de vivienda, gracias a la mayor esperanza de vida, y no comprenden ni comparten los valores escapistas y utopistas de sus egocéntricos y parasitarios vástagos. <br/>]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/robinjud/c_7.htm"><title><![CDATA[BORRADOR B: TERCER MUNDO]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/robinjud/c_7.htm]]></link><description><![CDATA[<br/>El llamado Tercer Mundo acoge las empresas deslocalizadas de Occidente. Invade con sus ejércitos silenciosos de inmigrantes, legales o ilegales, que generan masivas divisas, y proporcionan un instrumento de chantaje potencial  y hasta ahora pacífico, como se vio en la huelga de ilegales de Estados Unidos hace pocas fechas o en la reciente actitud del presidente de Senegal ante la repatriación de sus connacionales en la crisis de las Canarias. Por no referirnos al reclutamiento de terroristas suicidas, hoy ceñido al islamismo más violento, pero que nada impide se alcen también en un futuro contra los países de acogida, agitando miméticamente la bandera de un indigenismo irredento y rampante en la escena internacional o un africanismo postesclavista y postcolonial. Basta observar la conexión entre la existencia de reservas petrolíferas cuantiosas y la generación de una ideología desafiante y extrema frente al orden mundial vigente basado en la hegemonía militar americana y los desequilibrios económicos internacionales. Si este proceso se ha fraguado entre Occidente y el Islam, no es impensable que se propague en América del Sur o el África occidental, que ahora emergen como potencias productoras de petróleo y se convierten en objetivo preferente de las empresas transnacionales, amenazadas en los países islámicos. Sin olvidar la pujanza económica de nuevas potencias, demográfica y territorialmente enormes, como China o incluso la India, consumidoras netas de recursos petrolíferos y evidentes elementos limitativos de la unilateralidad cultural del binomio, no bien avenido, Europa-Estados Unidos.  <br/>]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/robinjud/c_6.htm"><title><![CDATA[BORRADOR A: IGLESIAS Y MULTICULTURALISMO EN EUROPA]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/robinjud/c_6.htm]]></link><description><![CDATA[<br/>Se hace difícil encontrar cuál debe ser el rumbo de la Iglesia Católica y las diversas confesiones cristianas, depositarias y reponsables históricamente, quiérase o no, de una de las claves definitorias de la cultura occidental, en el seno de una sociedad a la deriva y carente de destino cierto. Estamos embarcados, ciertamente, en un progreso económico, al menos aparente,  y una globalización impredecible, que produce ingentes flujos económicos, culturales y de población en todas las direcciones. No es fácil predecir el balance de civilización que resulte de un proceso tan abierto y caótico. Y la Iglesia Católica, las confesiones cristianas europeas, estaban acostumbradas, en la segunda mitad del siglo XX, a una amable secularización más o menos progresiva, en la que continuaban siendo el referente cultural, aun desposeído de su carácter central y normativo, de la comunidad. O incluso se benefician, últimamente, en la Europa oriental, de un fervoroso risorgimento reactivo tras la caída de los regímenes comunistas. Pero las cosas han cambiado.  Y Occidente es hoy un campo de batalla, o quizá un labrantío, para configurar la imagen de la Europa del futuro. No es trascendente la mención en epitafios verbosos, como la nonnata constitución europea. El verdadero combate se libra en el terreno de las ideas, en la acción en el seno de una nueva polis, que, mientras mimetiza el teatro y la liturgia de su ser-todavía, fermenta sordamente en el humus oscuro de los sedimentos demográficos, multiculturales y económicos. Al final emergerá en un nuevo orden, social y político.<br/>]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/robinjud/c_5.htm"><title><![CDATA[Humanismos del XIX]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/robinjud/c_5.htm]]></link><description><![CDATA[Los grandes hitos del pensamiento de la segunda mitad del siglo XIX y la primera del XX se caracterizan por redefinir la categoría de persona como base del pensamiento ético y político. Schopenhauer, Nietzsche, Freud, incluso Marx, tratan de superar el Humanismo rencentista, de cuño clásico, que había recorrido prácticamente sin crítica la filosofía de la Modernidad. Del Siglo de las Luces ha emergido un nuevo afán por redescubrir el ser humano, abordándolo desde nuevas perspectivas y anexionando territorios nuevos en la inacabable exploración, para fundamentar nuevos modos de imaginar, e incluso profetizar, el orden político al que la Historia parece conducirnos.<br/><br/>Importa, en definitiva, bien poco que esas profecías se basen en una teoría del valor en el sentido económico como palanca para transformar la Historia, aun desde el ambiguo augurio de que dicha transformación es ineluctable. ¿Dónde queda, en efecto, la indeterminación o libertad personal del pensador alemán? Si la mutación del capitalismo al socialismo es el destino de la Historia, ¿qué sentido tiene tomar parte activa en este proceso, de no ser que Marx en el fondo se conciba a sí mismo como un agente histórico de primer orden, una especie de profeta del materialismo científico, no demasiado alejado de las figuras del Antiguo Testamento? Tendríamos que recurrir a un bucle hegeliano, para explicar que la misma personalidad de Marx es fruto de la astucia de la razón, de las contradicciones sociales que él transforma en conciencia crítica, luego incrustada en la conciencia de clase del proletariado como combustible del proceso.<br/><br/>El hecho, en definitiva, es que el ser humano es concebido como un prisionero de su pertenencia de clase, de la cual se ha de emancipar superando la lucha que lo arrastra en su devenir contradictorio. Postular como alcanzable el equilibrio en la sociedad comunista supone proyectar un ideal humano solo realizable en un ordenamiento social donde la alienación sea imposible, donde el valor de las cosas no resida en su potencialidad de mercado, sino en su directa inserción en la necesidad que tratan de cubrir. El hombre comunista es un ser carente de deseos no predecibles, es una suerte de conciencia mecánica que produce bienes para satisfacer necesidades planificadas propias o ajenas, sin albergar expansión o invención alguna del deseo, como una realidad cuya satisfacción pueda aplazarse y acumularse en forma de capital. Es un engranaje en una máquina gigantesca de ingeniería, que aporta sus capacidades para obtener a cambio satisfacción de sus necesidades, que deben ser, por definición, homólogas a las de sus semejantes. No hay, pues, creación, innovación, sino ciclo, repetición. El individuo deja de ser tal para convertirse en un mero avatar de lo Humano. No existe en el comunismo posibilidad de obrar mal, de elegir, pues toda elección deviene irrelevante. La persona está constreñida a la virtud, entendida como el perfecto encaje de lo particular en el nicho prediseñado de lo social. Evidentemente la utopía comunista puede afirmar que dicha mecanización del trabajo no es una deshumanización, sino al contrario: se trata de la necesaria supresión del deseo, profundamente perturbador, en el ámbito de la producción para reordenar la vida especializando la parte irracional o creativa en lo que podríamos llamar tiempo de ocio. Bien es verdad que divorciando el deseo del negocio, ahora imposible en términos de lucro personal, impedimos la pretendida explotación laboral, pero no es menos cierto que atribuimos a la persona una capacidad de disociación de la conciencia que no parece casar con ninguna realidad histórica conocida. Creatividad y economía no tienen por qué concebirse como entidades incompatibles: es más, si analizamos el  pasado, encontraremos que las grandes innovaciones tecnológicas se entrelazan con las transformaciones sociales de tal modo que se hace muy apriorístico atribuir el papel de causa única de los cambios a la propiedad de los medios de producción, ya que la llamada producción no opera siempre de la misma manera ni aporta siempre soluciones a las mismas necesidades, sino que éstas, en realidad, también cambian substancialmente, y arrastran mutaciones que producen nuevas formas de producción.<br/><br/>Marx cree haber descubierto en el proletariado un fondo de bondad natural, una suerte de buen salvaje embrutecido por la explotación capitalista, al que hay que devolver a un estado natural y postindustrial, donde la tecnología moderna actúe al servicio de todos los hombres por igual, en una especie de macrofalansterio mecanizado que es la sociedad comunista. Como un demiurgo fabril, Marx repartirá su pan cotidiano y su felicidad socialista en un mundo justo que es su propio espectáculo, su propio circo monumental, donde los túneles de los ferrocarriles subterráneos se alumbrarán con las lámparas de los aristócratas, donde no existirá la envidia porque no habrá tampoco propiedad privada. De hecho, el problema es que la sociedad comunista es imaginada como feliz, exactamente en la medida en que no es ya capitalista. Es decir, la felicidad tiene una base negativa, una suerte de continuada celebración de la redención. Hegelianamente, contiene la tesis y la antítesis precedentes, aun superándolas. Pero el hecho es que dicha satisfacción de haber dado muerte al capitalismo, lejos de procurar una felicidad intrínseca, solo supone un punto de partida para la compleja red de relaciones sociales que siempre e inevitablemente se entablan entre los individuos y que es donde se produce y desarrolla lo humano. Esa compleja red de relaciones, contrariamente a la profecía marxiana, no se basa en el ser moral de cada individuo socialista. No hay un plus de bondad adquirido (o recobrado) y consolidado por el mero hecho de haber sido educado y vivir en el socialismo. La misma telaraña de rivalidades, de atracciones y rechazos, de amistades y odios, de intereses, que siempre han definido el desarrollo de la vida en común se ponen en marcha aun en unas condiciones de economía restringida o disfrazada y retornada a las catacumbas del trueque y del mercado negro. <br/>]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/robinjud/c_4.htm"><title><![CDATA[LENGUA Y POLÍTICA EN EL SIGLO XX]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/robinjud/c_4.htm]]></link><description><![CDATA[La retórica y el poder han ido siempre de la mano. Toda forma de dominio, instituido o pretendido, genera una representación lingüística de celebración y legitimación. No únicamente lingüística, pues otros sistemas simbólicos desempeñan a menudo funciones complementarias en el recubrimiento del hecho. En el siglo XX son especialmente llamativos los movimientos totalitarios, que aspiran a ocupar todo el poder y a reemplazar el lenguaje y la percepción del hecho político, a través de un sistema holístico y excluyente, una <i>damnatio memoriae</i> de las categorías de pensamiento abierto propias de la democracia liberal, cuya esencia estriba, no tanto en el poder vigente, transitoriamente en acto, como en la permanencia de una u otra oposición, como dominio en potencia.<br/><br/>Frente al sistema democrático, heraclitiano, que acepta el carácter esencial del cambio posible como contrapeso, el marxismo, el fascismo, los nacionalismos y el ecologismo pretenden parmenídeamente refundar la comunidad sobre la imagen de un <i>homo novus</i>, adánicamente retornado al paraíso del <i>oikos</i> comunal universal, tras la debelación y superación hegeliana de la economía, en el caso del socialismo científico; del <i>ethnos</i> expansivo, que proyecta a las razas superiores en un <i>hinterland</i> de conquista sangrienta, si nos referimos a los fascismos; en la patria jibarizada y depurada, donde los nacionalismos secesionistas incrustan, como en lecho de Procusto, a sus micropatriotas; en Gea, como <i>mater natura</i> de un ser humano que ya no se reconoce en el otro como miembro igual de la comunidad, de la <i>polis</i>, sino a sí mismo como criatura umbilicalmente súbdita de las leyes naturales elevadas a <i>sharia</i> planetaria.<br/><br/>Nuestro objetivo es analizar el lenguaje político de algunos de estos movimientos, en un determinado país y en épocas concretas, con especial interés en comparar un representante de los demonizados (nazismo) con otro de los santificados (ecologismo) en la <i>communis opinio</i>, tratando de poner de relieve su paradójica y preocupante equivalencia en cuanto totalitarismos que desafían la naturaleza abierta en Occidente del hecho político, desde su germinal expresión en la Atenas clásica.<br/>]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/robinjud/c_3.htm"><title><![CDATA[Inmigración en los Institutos]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/robinjud/c_3.htm]]></link><description><![CDATA[En un documento publicado el año pasado hacía un repaso sistemático de los nuevos riesgos --o retos, si se quiere ser optimista-- a los que se enfrenta la enseñanza secundaria. Señalaba entonces como un problema capital la creciente y masiva inmigración y la deficiente e improvisada estructura con la que se acoge este aporte de población, de múltiple procedencia geográfica y extremada diversidad cultural. A nadie se le escapa que los institutos no solo se han transformado ya irreversiblemente en cuanto a homogeneidad de alumnado, sino que arrostran, además, problemas graves de aculturación masiva e incapacidad creciente para mantener un cierto nivel en la formación, carentes de recursos suficientes y ahogados en la larga y destructiva crisis de fondo causada por la LOGSE.<br/><br/>Si la enseñanza primaria puede aún conseguir cierta integración en edades tempranas, la secundaria acoge individuos ya adolescentes, faltos muchas veces de cultura escolar, de hábitos de socialización, de control familiar eficaz y en una edad más proclive a la rebeldía, nada desautorizada en el contexto frecuente de permisividad e indisciplina.<br/><br/>Nuestros institutos, es cierto, no son exactamente laboratorios, en los que podamos obtener experimentalmente conclusiones válidas sobre la sociedad que se va configurando como resultado de la interacción entre autóctonos e inmigrados de procedencias diversas. Son excesivos los factores de distorsión como para otorgar fiable representatividad a las observaciones saltuarias y sesgadas, recogidas inevitablemente al azar, que todos acumulamos en nuestro recorrido por aulas y pasillos, queramos o no.<br/><br/>En efecto, nuestra mente continuamente trabaja sobre las representaciones teóricas previas, ya sea para añadir motivos al desaliento, si albergamos planteamientos catastrofistas, ya sea para reconfigurar la red de conceptos en la que clasificamos percepciones y conformamos valoraciones. En todo caso, cierta autoridad tiene que conferir la experiencia directa de la difícil convivencia en los centros de secundaria. Somos testigos de un proceso continuo, aunque carezcamos de la capacidad de emitir veredictos o profecías plausibles. Nuestras reflexiones, pues, son testimonios que incorporar al proceso, no tanto sentencias o condenas anticipadas.<br/><br/>En este sentido, podemos afirmar que los institutos no son capaces, ni pueden serlo, de producir una maqueta a escala de una sociedad equilibrada y democrática, respetuosa y capaz de albergar al individuo en un contexto de proyección y posibilidades. Son, por el contrario, instrumentos de contención de la conflictividad social, desprovistos casi por completo de su originaria función formativa de individuos libres, conocedores y responsables. Pueden, tal vez, obtener cierta representación de mínimos de convivencia, pero esa imperfecta y siempre insatisfactoria tarea les convertirá en radicalmente incapacitados para promover al máximo la potencialidad de cada persona. Se ha confundido la accidentalidad de la convivencia con el objetivo definitorio de la enseñanza, que no es la socialización, sino la sustancial mejora y formación de cada ser humano por separado. No es extraño que, en aquellas sociedades en las que el individuo conserva una fuerte identidad de célula básica de la democracia, el fracaso del pedagogismo socializante y mediocre haya provocado la expansión de la escolarización casera como alternativa voluntarista y desafiante al socialismo instintivo de lo políticamente correcto.<br/><br/>Hay, en efecto, una idea espuria y en expansión que enfatiza el carácter comunitario de los centros educativos, con daltónico y deliberado olvido de su función de instruir individuos para que elijan por sí mismos la forma de participación, en la sociedad real, que ellos elijan responsablemente. Una comunidad requiere del asentimiento y aceptación de normas y objetivos por sus miembros, que voluntariamente se aíslan del cuerpo social. A tal definición responden los monasterios, e incluso podría argüirse que ciertos campus universitarios, aislados y concebidos como para-ciudades, podrían encajar parcialmente en tales presupuestos. Los estudiantes profesionales del reenganche y la permanencia suspensiva, los clásicos bohemios de antaño, hogaño revestidos de coartadas ideológicas, no en vano acaban por exigir crecientes capacidades rectoras en el gobierno de tales instituciones. Profesionalizan su naturaleza de hermanos legos que permanecen ad kalendas graecas en la sopa boba de los gobiernitos universitarios. Sobre este modelo de la llamada participación estudiantil, de rancia tradición asamblearia tardofranquista, se concibe la presencia de los alumnos en los consejos escolares. Un elemento más para proyectar sobre el educando la equívoca concepción de que es capaz de decidir cómo debe organizarse su acceso y asunción del conocimiento.<br/><br/>Pero este modelo, claramente irreal y deslegitimador de la autoridad del profesorado, que ya ha producido deletéreos efectos cuando los institutos albergaban una población homogénea, acaba de resultar terriblemente disparatado con la llegada de núcleos numerosos de alumnos inmigrados. Reproducen y aumentan, efectivamente, el discurso de legitimación del capricho infantil como criterio de aprendizaje, pero acogiéndolo como axioma de cada grupúsculo identitario. Así la cacareada integración genera, en realidad, al conjugarse con el infantilismo constructivista, una estructura de compartimentos estancos. Como el sistema no ofrece al individuo una proyección personal de calidad, éste se repliega en su grupúsculo de proximidad racial o cultural, que se convierte en un valladar intraspasable para ser captado hacia el conocimiento emancipador y personalizador. Si además añadimos la desestructuración familiar y la carencia de una sociedad íntegra en la que relacionarse, resultará que no pasará mucho tiempo antes de que los adolescentes inmigrados reproduzcan en los institutos formas alternativas de socialización y creación de estructuras parafamiliares: bandas, maras, clanes... grupos de muchachos magrebíes, que ambicionan la feminidad occidental, visible y tentadora, y reafirman su autoridad imponiendo el velo a sus muchachas... Todo este ámbito de creación y fortalecimiento de microsociedades adolescentes, incomunicadas y cerradas al rescate del individuo, altera la naturaleza de la institución escolar, transmutada en un criadero de cárceles grupales bajo la vergonzante coartada del multiculturalismo y su atroz efecto disgregador.<br/><br/>Y evidentemente ello no es necesario. Ni mucho menos inevitable. Si las edades entre los 15 y los 17 años no se vieran obligadas a sestear su intelecto y capacidades en un sistema de tolerancia enfermiza e inactividad galopante, si cada muchacho, cada muchacha pudiera optar por soluciones satisfactorias que le abrieran el horizonte claro de proyección por el estudio o a través de una auténtica formación profesional, los resultados de integración real y mejora individual serían enormemente más altos. La sociedad resultante, mucho más sana y desprovista de rencores y rencillas de matriz adolescente. Y la realización plena del individuo, una garantía para mantener las diferencias de creencia o cultura en el ámbito privado, en el que un ciudadano responsable e independiente puede controlar y manejar sus claves culturales sin verse sometido o esclavizado a manieristas fundamentalismos y gregarismos delicuenciales.<br/><br/>No es, pues, la inmigración sino una manifestación más del terrible y trágico error del dogma constructivista y comprensivista. Nuestros institutos no podrán resistir, con dignidad docente, esta situación, si las leyes no se reforman radicalmente. Es decir, no podrán, puesto que tales reformas, de llegar, cosa casi imposible, llegarían demasiado tarde. Hará falta una generación, o más, para que los inmigrantes o sus hijos demanden y obtengan auténtico acceso a una formación de calidad que les permita escalar socialmente. Mientras acepten las cuentas de vidrio logsero a cambio del oro de su fuerza de trabajo, el racismo real seguirá siendo uno de los rasgos definitorios de las sociedades que se autotitulan de progresistas e inclusivas. Y nosotros, antes profesores, nos convertiremos en los capataces y cultivadores, progres y asistenciales, de los nuevos esclavos importados.<br/>]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/robinjud/c_2.htm"><title><![CDATA[Convocatòria i pautes dimecres 18 de gener, 2006]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/robinjud/c_2.htm]]></link><description><![CDATA[Hola!<br/><br/>Us escric ara per donar-vos les pautes que he pensat per l'acte del proper dimecres. És clar que també serviran per al segon lliurament d'aquestes trobades. Aquestes pautes no pretenen, en absolut, exhaurir les possibilitats; ans al contrari, només són propostes obertes que vosaltres podeu completar, és més, tinc tota la il·lusió que les completeu!<br/><br/>PRIMERA PART: ABANS DE LA UNI<br/><br/>1. Tenim un primer factor molt important: la vocació, la imatge clara i neta que l'estudiant es fa del seu futur professional. Allò que vol esdevenir. No sempre és prou clara. M'agradaria que féssiu un esforç de memòria per recordar quan i per què vau decidir estudiar el que esteu fent. Com es va anar fent clara, amb quins entrebancs i dificultats, la voluntat de ser:<br/><br/>En quin curs vareu prendre la decisió<br/>Qui us va aconsellar<br/>Va influir la imatge d'un professor, d'un familiar, d'una situació viscuda<br/>Quines dificultats van sorgir i com es superen<br/>Matisos que el temps va definint<br/><br/>2. Un altre factor, sense dubte molt important, són els estudis de batxillerat. Aquí tenim un vertader rovell de l'ou pels qui us escolten. El Batxillerat fa prendre consciència de les pròpies habilitats i limitacions, obliga a matisar i a fer més realistes determinades expectatives. Però també obre finestres noves, forneix elements de millora i perfeccionament, fins i tot amb matèries que, encara que no triades, complementen i fan seriosa la formació rebuda a l'ESO. En aquest sentit:<br/><br/>Què vàreu treure dels professors més "durs", més intractables amb els aprovats<br/>Com es comprén la necessitat d'estudiar assignatures alienes<br/>Quines matèries us van obrir els ulls a aspectes desconeguts<br/>La importància del viatge d'estudis per sedimentar records i fixar relacions<br/>Les sortides: experiments de realitat<br/><br/>3. I no podem amagar l'experiència iniciàtica, colpidora de la Selectivitat, que ens espera per marcar la fin del viatge del Batxillerat i el començament dels estudis veritablement professionals... Quines emocions tan contradictòries! Por, desig, penediments tardans i absurds, nervis... i, a la fi, l'orgull de la feina feta, de l'objectiu assolit! Aquesta barreja de sentiments, ajuda, i no poc, a madurar com a estudiant i com a persona.<br/><br/>Expliqueu anècdotes del dia D: el viatge, els nervis, l'autocar, les mirades continues al rellotge... És un examen elevat a l'enèssima potència!<br/>Quina emoció en veure el vostre nom escrit al lloc on calia seure per fer les proves! Emoció i... responsabilitat, és clar.<br/>L'espera de les qualificacions, l'angoixa i el deslliurament final dels nervis. Tot això és molt important de transmetre, perquè vegin que no només es passa malament, sinó que el triomf precissament per això, omple de satisfacció.<br/><br/>SEGONA PART: JA SOM AQUÍ!<br/><br/>1. Estrenar estudis fa molta il·lusió, quan ha costat tant d'arribar-hi. Companys nous, ambient obert, gran i que sembla, al començament, caòtic... I com es troba a faltar l'ambient familiar i protegir de l'institut, amb la tutel·la dels nostres profes de tota la vida... Aquí ningú no ens coneix, però nosaltres som també per als altres com un regal embolicat, una sorpresa... Si es pensa bé, ells tampoc no ens coneixen, i encara que facin veure que passen de nosaltres, potser no és del tot cert...<br/><br/>Es fan amics de seguida? Amb facilitat?<br/>Costa de trobar les coses, les aules, els despatxos, les biblioteques... els bars?<br/>Us va passar això de deixar el/la xicot/a de Canovelles per aquella personeta nova i encisadora? Que ho voleu explicar, encara que sigui amb el subterfugi aquell de "jo conec un amic que...."?<br/><br/>2. Però no és cosa només de relacions i ubicació personal: hi ha l'aspecte acadèmic. Descobriments de com es fa la ciència, de quines coses calen per arribar-hi, quins instruments, quina mena de treball...<br/><br/>Es fa difícil passar dels hàbits d'estudi de l'institut als de la Universitat?<br/>Qui us va ajudar a "espabilar" en aquest sentit? O es pot der tot sol?<br/>Esteu decebuts o satisfets del que la Universitat dóna als vostres estudis?<br/>Com us ho feu per suplir les mancances?<br/>Parleu de la vostra carrera, del vostre plantejament professional<br/><br/>TERCERA PART: HI HA VIDA, INTEL·LIGENT (O NO) DESPRÉS DE LA UNI?<br/><br/>Bé, arriba el moment on sereu en certa mesura a la mateixa alçada del vostre auditori. Ni ells saben massa on volen anar, almenys la major part, ni vosaltres podeu estar segurs al cent per cent de quines realitats us prepara la vida. Però la incertesa és també el terreny on creix i floreix la il·lusió, aquesta planta tan fràgil i tan necessària per tal de tirar endevant. Potser comparant les seves il·lusions amb les vostres seran més capaços de forjar-se una imatge del seu futur. Sigueu sincers!<br/><br/>Què voleu fer en acabar, expliqueu, una mica, el màxim i el mínim de les aspiracions<br/>Com inserir els estudis a la vida personal, potser treballant en oficis aparentment diversos...<br/>Com imagineu la vostra vida si haguéssiu agafat aquella feineta tan temptadora en comptes d'estudiar, de fer aquest esforç de tenacitat; si haguéssiu perdut massa temps en treure el carnet de conduir...<br/>Com us trobeu, també, de madurs respecte de quan feieu el Batxillerat...<br/><br/>Bé, de moment poca cosa més. Torneu-me aquest text ampliat! Si no podeu venir, almenys podeu fer servir aquesta carta com a guia per ordenar els vostres pensaments i fer-nos arribar un text que aprofitarem!<br/><br/>Ah, feliç any nou en nom del vostre recordat i vell institut! Suposo que els Reis us han portat massa coses com per que les digueu totes... Si veniu molts serà per a nosaltres el millor regal de Reis, encara que sigui una mica tard... Fins aviat! I no deixeu de visitar la nostra web, que ben aviat incorporarà les vostres aportacions!<br/><br/>B.G. Por cierto, no sé muy bien por qué escribo en catalán, que es para mí una lengua instintiva y en la que me manejo a tientas, pero como ya hemos empezado así, pues no voy a cambiar a estas alturas... En todo caso, disculpad las faltas, pero es que no siempre dispongo de un sufrido corrector al que torturar con mis palabrerías. La tecla va más deprisa que la burocracia. Y en definitiva creo que se entiende todo. Pues eso. Y hasta pronto. Respondedme cuanto antes, sobre todo para confirmar que vendréis el miércoles. Y visitad la web, que vale la pena, de verdad. www.xtec.es/iesbellulla Tiene un aspecto superprofesional. Y no es que la haya hecho yo, qué va. Malpensados...<br/>]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/robinjud/c_1.htm"><title><![CDATA[Ciudadanía]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/robinjud/c_1.htm]]></link><description><![CDATA[La palabra está en boca de todos, y quizá nunca con tanta fuerza como en estos días, en los que la cuna de la ciudadanía de la Europa Moderna ve consumirse en fuegos nocturnos la esperanza de su lema fundador de libertad, igualdad y fraternidad. La República reacciona con puño de hierro contra ciudadanos enfurecidos, hijos de inmigrantes, atrapados entre la discriminación y el terrorismo urbano, entre la exclusión y el cóctel molotov. Habitantes de los suburbios en los que la ciudad se diluye, arrojan su ira incendiaria contra los coches aparcados, símbolo de la libertad individual, contra las escuelas republicanas, en las que las muchachas no pueden velar su rostro, contra todo lo que recuerde al Estado y a quienes se sienten franceses de pleno derecho.<br/><br/>No faltan voces que califican los sucesos de intifada, de revuelta violenta en la frontera entre Occidente e Islam, dentro de la vieja Francia.  Son disturbios repetidos, deslegitimadores del Estado, que se revela impotente para restaurar el orden y justificar así su monopolio de la violencia. Admitir esa apresurada equivalencia, sin embargo, nos aloja imperceptiblemente en un contexto falso. Nos invita a identificar en términos maniqueos, según la lectura dominante y simplista, bloques enfrentados en Oriente por muy diferentes razones, históricas y sociales. Ni Israel es la República Francesa ni los jóvenes violentos del extrarradio de París pueden representar a los palestinos desposeídos de su propia tierra.  En realidad, es casi exactamente al contrario: son los franceses de origen musulmán quienes pretenden imponer sus leyes religiosas en el territorio galo. Quienes, incendiando coches anónimos, escuelas laicas, recuerdan a sus mujeres que nunca permitirán que descubran el rostro, seña de la individualidad, por más que vivan en Europa. No debemos engañarnos. Toda la violencia de los actos perpetrados no significa sólo, ni principalmente, un desafío violento al Estado; constituye, además, una amenazante delimitación del propio colectivo. El fuego marca, efectivamente, líneas intraspasables: polariza las tensiones, rompe los puentes, evita el tránsito libre e individual de una matriz cultural a otra. Y ahoga las actitudes de quienes viven la fe islámica y la ciudadanía francesa como aspectos separados, integrantes, respectivamente, de su ser privado y de su personalidad pública.<br/><br/>Si dejamos que el fuego nos encandile con su brillo fascinante, no podremos diagnosticar las quemaduras, profundas y extensas, en la piel de la convivencia ciudadana. Pensaremos que bastará con apagar las hogueras y encarcelar o expulsar a los cabecillas. Y sin embargo, las brasas seguirán humeantes sordamente hasta que prendan de nuevo. Entre tanto, habrán ardido las esperanzas de cientos y cientos de mujeres, dispuestas, quizá hasta hoy, a beneficiarse de la ciudadanía para replantear sus relaciones familiares y sociales. Se habrán consumido las ambiciones personales de muchos jóvenes, enrolados en la destrucción frenética y apartados del esfuerzo y el mérito. Y los muros del desprecio y la desconfianza ganarán altura en las mentes de los autóctonos. El individuo, base de la República, volverá a difuminarse en la tribu, cederá sus derechos inalienables al grupo, conjurará sus miedos con la violencia, policial o rebelde. Asistiremos a un proceso de falaces seguridades, de forzadas lealtades simétricas. Porque habremos permitido que la geometría poliédrica de la democracia se transforme en el ritual plano y previsible de la discordia.<br/><br/>La ruptura de la Ciudad, la stasis, que denunciaba Platón, pasa necesariamente por la polarización dual de la sociedad, por la intrusión en el alma de cada individuo de la compulsión para tomar partido entre dos mundos condenados a enfrentarse. La izquierda, antaño predicadora de la lucha de clases, siente la atávica tentación de interpretar el conflicto pro domo sua, como una manifestación más de la caducidad del viejo orden. La derecha, víctima de un conservadurismo carente de proyección, también se ve atrapada en la reacción contundente y se muestra incapaz de ofrecer espacios de nueva planta.<br/><br/>Y sin embargo es preciso. Es imprescindible redefinir el territorio común de la ciudadanía. Sin concesiones a quienes pretenden anular a sus mujeres con la ventajista e inaceptable coartada de la especificidad cultural. Con nuevos símbolos que apelen a la conciencia individual de todos y cada uno de los ciudadanos. Un día fue una mujer, la Libertad, con el seno desnudo, la que guió al pueblo francés, a todos los hijos de la patria, para forzar el amanecer de la libertad y la dignidad del hombre y el ciudadano. Tendrá que llegar el día en que las mujeres musulmanas, francesas y europeas, enarbolen su propia dignidad, ostenten su propio rostro para conquistar el espacio público de la Ciudad, las ventanas abiertas de sus casas. Solo así se habrá superado definitivamente el problema. Desvelando a las auténticas y silenciosas víctimas de las hogueras con las que nuevas inquisiciones se enardecen en las calles oscuras de la Ciudad Luz. Bumedian nos amanazaba con la fertilidad de sus vientres. Si seducimos sus almas, tal vez el camino del progreso de la Humanidad no tenga que sufrir retrocesos en la conquista de la libertad. Es aquí donde reside la auténtica frontera, la decisiva batalla, civil y pacífica, que librar. La posibilidad, o el principio del fin, de la ciudadanía libre, igual y fraterna.<br/>]]></description></item></rdf:RDF>
