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Chorrablog
Diario de periodicidad NO diaria con aportaciones chorras.
Acerca de
Este soy yo. No se me ve mucho, pero es que esta foto está hecha en un día frío, muy frío......además, siempre es bueno un poco de misterio.
Sindicación
 
Comida familiar
Ayer me invitó mi tía a comer. La buena mujer casi ronda los setenta y de vez en cuando le gusta tener estos detalles gastronómicos conmigo.

Como está acostumbrada a cocinar sólo para ella y apenas usa la sal como condimento -reminiscencia de cuando todavía vivía mi abuela con ella, que por su elevada tensión arterial no podía comer nada con sal- cada vez que como en su casa es toda una aventura para mi paladar. Lo mismo puedo tomar una sal con sopa, que si tengo suerte, la cosa sea al revés: sososopa. Y quien dice sopa, dice macarrones, o lo que toque.


Otra peculiaridad de estas comidas son los excesos, ya sean gastronómicos, etílicos o ambos. Mi tía tiene la total y absoluta convicción de que si su invitado (yo) acaba lo que tiene en el plato o en el vaso, es porque todavía tiene más hambre o sed. Esta idea, combinada con mi costumbre de no dejar restos de comida en el plato por aquello de que he sido educado por personas que pasaron la guerra y posguerra, con todo el hambre que eso comporta, hace que me levante siempre de la mesa con varios primeros, algún segundo y muchos, muchos vasos de vino en el cuerpo.

Pero ahí no acaba la cosa, porque luego viene el café -varios cafés- y luego "la copita", una tradición de esa casa. Hasta mi abuela, poco antes de morir con 98 años, seguía tomando su brandy o su whisky en la sobremesa de los domingos y días señalados. O sea que hay veces en que al irme de su casa, casi que ni me acuerdo de como me llamo. De hecho ayer hubiera jurado que habían varios gatos en casa de mi tía, aunque estoy seguro de que sólo tiene uno.


Por suerte hacía mucho frío y me despejé lo suficiente como para poder acertar a pasar por debajo del Arco del Triunfo.
 
¡¡Aleluya!!
Rompo mi norma, la de no publicar a diario y mucho menos que a diario dos veces el mismo día, para dejar constancia de un milagro: como el mono al que me refería, he sido capaz -por fin- de editar imagen y texto tal como quería.

Nada me puede parar, mi próximo reto: colocar enlaces.
 
Los monos y los blogs.
Hace doce días que inauguré este blog. Es curioso que un hecho tan intranscendente como este -iniciar un blog- me haya llevado a divagaciones más profundas, sesudas diría yo.

Pues sí, me ha llevado a pensar en la evolución, más concretamente en los homínidos. Se dice que descendemos del mono, bueno de un antepasado común a monos y humanos, que es lo que quiere decir la palabreja esa: homínido. Esta teoría es fácil de comprobar observando un poco al personal, a según que personal, ya que algunos, por su aspecto y comportamiento, son la prueba viviente de esta teoría.

De como he llegado a pensar en los homínidos, vulgo monos, ha sido por un encadenamiento de ideas: Blog - aprender - ensayo/error - mono - evolución.


Y esto viene a que yo, en el fondo aunque no (espero) en la forma, soy igualito al mono de mi historia. Un profano como yo, de tanto probar he sido capaz no sólo de escribir cosas que luego se leen y no se pierden en el ciberespacio, sino también de saber configurar mi blog e incluso de ¡insertar fotos en él!

El día que aprenda a colocar las fotos en el sitio preciso, esta la quiero a la derecha, esta aquí a la izquierda, será la hostia.
 
Mi pelo
El de la cabeza, se entiende. No me parece correcto ni creo que a nadie le interese que hable del pelo de mis sobacos, por no decir de algún otro sitio más "politicamente incorrecto" de mi anatomía. Bueno quizás tampoco le interese a nadie que explique cosas sobre mi pelo, crezca este donde crezca, pero como el blog es mio y a mí si me apetece, lo hago. Además si a algún lector/a le parece una auténtica chorrada el articulillo, le remito al título del blog. Así que hablaré o mejor dicho escribiré sobre el pelo de mi cabeza.

El sábado, animado por el relativo ascenso de temperaturas, decidí ir a cortármelo. Alguno/a pensará al leer esto ¿Y qué pasa, que si el invierno es especialmente largo y frío, cuando llega la primavera te pareces al Actor Secundario Bob de los Simpsons o qué? Pues no, pero como cuando me corto el pelo, me lo corto "de verdad", es preferible que la temperatura esté unos grados por encima de gélida. Eso de "arréglamelo un poquito" no va conmigo: hago que me lo corten al "uno" por los lados y que arriba lo dejen un poco más largo. En invierno comporta la desventaja de tener que sufrir las bajas temperaturas, pero compensa con el hecho de olvidarse del peine durante una temporada.

La peluquería a la que voy, sin ser una cosa pija de esas de nombre de peluquero famoso habitual de la televisión y con voz aflautada en las que "te toman el pelo" más en sentido figurado que literalmente, pues tiene ciertas pretensiones. Vamos que no es una peluquería de barrio tipo "Loli, peluquería de señoras, se colocan uñas de porcelana e implantes de silicona".

Al entrar te recibe la aprendiza, te coje la chaqueta y, si no hay gente esperando, te coloca una bata negra así como muy "fashion". Cada vez que me ponen esa bata no puedo evitar de pensar que si le añadiéramos unas gafas redondas y una varita, sería un estupendo disfraz de Harry Potter para el carnaval. Digo que es la aprendiza porque aparte de que se nota por la edad, su papel se limita a eso, a lavar cabezas y a permanecer con una escoba esperando para recoger los pelos.

Después del lavado de cabeza, que es sin discusión lo mejor de todo, viene lo de siempre: "¿Cómo lo quieres?" o bien "¿Cómo lo quiere?" dependiendo esa "s" diferenciadora, de la edad de la peluquera que me toca en suerte. Si me toca la que por edad podría haberle cortado el pelo a Sansón, entonces me tutea. Si es otra, entre que soy yo el cliente y que de los allí presentes, salvo "Dalila" y quizás alguna otra clienta, soy el más mayor, pues no.

Tras el pelado habitual que me deja con un aspecto que recuerda ligeramente a Dumbo o a un niño de la posguerra, viene lo de las patillas ¿cortas, largas, rectas, con forma? ¡¡Pero si no se ven!! si me queda tan corto que da lo mismo como me las deje, apenas se nota una pelusilla.

En fin, este es más o menos el proceso habitual.

Hace años, cuando mi nivel adquisitivo era menor, o sea cuando tenía 20 años, iba a las peluquerías de barrio. De esas llamadas barberías, que por cierto cada vez hay menos. Había un sillón de eso, de barbero, que siempre me han recordado a los que usan los dentistas y un señor con una bata blanca te ponía una especie de sábana por encima en lugar de la bata "fashion". El estante de debajo del espejo siempre estaba lleno de pelos, revistas con chicas desnudas y botes de "Champú anticaída del cabello" "Champú ideal para la caspa" y masaje "Floïd". Y el suelo, como no había aprendizas, también estaba lleno de pelos.

Para quitar la pelusilla del cuello, el señor ese, el barbero, no usaba una maquinilla desechable como se hace ahora no, usaba la navaja de afeitar. Esa que se abre por la mitad y que ponía al "paciente" (casi se podría denominar así) muy nervioso cuando se acercaba con ella en la mano en plan bandolero de Sierra Morena. Fuese por el nerviosismo mio o por el incipiente alzehimer del barbero, el caso es que siempre acababa con algún cortecito de la dichosa navaja.

Bueno, y quizás la mayor diferencia entre la peluquería actual y la barbería de antaño, es a la hora de pagar. Y no me refiero a si se paga en pesetas o €uros.

 
EL TREN
Aunque se acostumbra a decir que "cada persona es un mundo", con el paso del tiempo he podido comprobar que esos "mundos" suelen estar agrupados formando categorías. Esto es fácil de comprobar si alguien se toma la molestia. Pero el que quizás sea un uno de los mejores lugares para hacer un estudio de campo del personal, es en los trenes de cercanías. Como usuario habitual de este medio de transporte, he realizado una tipología de la que expongo aquí quizás el tipo más curioso: "EL SENTADOR".




El "SENTADOR" suele ser hombre de edad madura y acostumbra a ir acompañado de la que se supone su mujer. Casi siempre transporta muchas maletas, como si fuera Willy Fogg dando la vuelta al mundo. Pero no, más bien tienen pinta de ir dos o tres estaciones más allá solamente.

También hay la versión de hombre un poco más joven, acompañado de su mujer, también más joven, y una numerosa prole. Estos suelen transportar bolsas, pelotas de playa y neveras (neveras de esas de playa, no frigoríficos). Esta variante se suele dar en verano en trenes costeros.

EL "SENTADOR" es un espécimen difícil de reconocer una vez que el tren está circulando, se mimetiza fácilmente con el resto del pasaje. Es en el andén y en el momento de acceder al vagón cuando se le puede observar en acción.

En el momento de que llega el tren a la estación es cuando estira el cuello, sus pupilas se dilatan, las aletas de la nariz se ensanchan y ejecuta su baile ritual, dos pasitos hacia adelante, dos hacia atrás intentando localizar el sitio exacto donde quedará una de las puertas, mientras grita "VAMOS MARIA".

Cuando por fin se detiene el tren y se abren las puertas es cuando despliega todo su potencial: carreras, empujones, codazos...es en esos 4 ó 5 metros que le separan del asiento en donde se le puede observar en todo su esplendor y donde es más letal. Cuando por fin, consigue su objetivo, el asiento, acostumbra a lanzar su rugido de triunfo: "QUE SUERTE HEMOS TENIDO MARIA, CON LO LLENO QUE VA".

Al ser un comportamiento innato en esta especie, aprendido a lo largo de generaciones, por increible que parezca lo practica aunque el tren venga casi vacio.

 
El primer tropezón.
Pero bueno, no pasa nada, era previsible.

Resulta que no consigo colgar fotos aquí. O por lo menos colgar las fotos que me apetece colgar, porque las que puedo-pero-no-quiero, sí que puedo, aunque parezca un trabalenguas.

Creo que el problema está en que han de ser en formato JPG y yo he probado a hacerlo de muchas maneras menos en el puñetero JPG.

En fin, lo dejo para otro día porque además estoy escuchando un CD de un tal Antonio Romero, de mi mujer, que por pereza no lo he sacado del walkman o el cdman o como leches se diga ahora..¡Dios, que antiguo que soy!

El caso es que el tal Antonio Romero me suena tal que así como a los Pecos de los 80 (arghhhh).......debo ser masoquista.

¡Uffff! He puesto a Estopa. No es que sean unos Mozarts, pero vamos, que no hay color. Al menos son canallescos y marchosos. El otro, el tal Antonio, me sonaba como a banda sonora de la María Teresa Campos.
 
Perfecto
No esperaba unos inicios tan buenos. No solo me gusta como queda la apariencia del blog, MI blog, sino que dos personas se han tomado la molestia en darme la bienvenida. Bueno, en realidad una me ha dado la bienvenida y la otra me ha hecho un "comentario". Gracias.

Ahora a ir aprendiendo como funciona este trasto, el blog, y sacarle el máximo partido.

Estoy pensando que estoy incumpliendo el título de este blog, no lo de Chorrablog (que eso seguro que lo cumpliré) sino lo de "Diario de periodicidad NO diaria....". Bueno, es ahora el principio, el empuje, la ilusión, luego frenaré el ritmo. Seguro porque tampoco quiero esclavizarme teniendo que escribir a diario.
 
¡Qué intriga, qué emoción!
Estoy a punto de ver si soy capaz de editar esta cosa. ¡¡¡Qué emocionado estoy!!! Una persona como yo, a la que todo esto de códigos HTML o HLM o OLP o CEPSA le suenan a chino ¿será capaz de editar algo legible? Sí, ya sé que si alguien lo lee pensará "Vaya gilipollez, si lo estoy leyendo". Pero querido futurible lector (lo de querido lo digo porque te perdono tu frialdad) en el momento en que escribo esto, no tengo ni puñetera idea si va a salir en algún sitio o esta parrafada quedará en nada.