EL DIÁLOGO DE PAZ DE CHIAPAS ESTÁ AL BORDE DE LA RUPTURA
EN MADRID.- Rodolfo Izal ante decenas de personas que llenaban la sala hasta los topes, Izal denunció todos los males que afectan al pequeño estado mexicano y mostró un pesimismo total sobre el futuro de las conversaciones entre la guerrilla del EZLN y el Gobierno mexicano, que ayer inició su tercera fase en la Selva Lacandona. «El Gobierno de Zedillo no tiene la menor intención de entablar un diálogo de verdad, sólo de dar una imagen hacia el exterior. Las negociaciones no avanzan, están a punto de romperse y el Ejército tiene ganas de intervenir de nuevo», afirmó. MI expulsión junto a la de otros dos sacerdotes de la Diócesis de San Cristóbal de las Casas demostraba, a mi juicio, que en el punto de mira se encontraba una persona: el obispo Samuel Ruiz, principal mediador en el conflicto. Otros 14 religiosos y religiosas tuvieron que pedir amparo, temerosos de correr igual suerte que yo. Izal habla ya incluso de que la situación derive en una guerra civil: «Las patrullas militares y policiales se han incrementado en los últimos días. Los terratenientes, con la connivencia de las autoridades, utilizan a las "guardias blancas" (paramilitares) para desalojar las tierras ocupadas por los indígenas». El mismo ha sido acusado de alentar estas acciones campesinas, «¿pero acaso no las ocuparon otros hace 500 años?», se defiende. Izal hace oídos sordos cuando le cuentan aquello de que la Iglesia no debe meterse en ciertos asuntos. «Durante los 35 años que lleva Samuel Ruiz al frente de la diócesis sólo se ha predicado el Evangelio. Pero sin tapujos, apoyándonos en la justicia y la verdad, algo que ha disgustado a un sistema que se ha basado en la mentira, la injusticia y el engaño». Empuñando esta verdad, el misionero apunta directamente el PRI (el gobernante Partido de la Revolucionario Institucional) como autor de las muertes de Colosio, el cardenal Posadas y Ruiz Massieu y del masivo fraude electoral en las pasadas elecciones que llevaron a la presidencia del país a Ernesto Zedillo. «Fíjese que se apagó la luz y entró como un virus en los ordenadores», ironiza con un humor y un acento que para nada delatan su origen navarro. Para Izal, la política emprendida por el nuevo gobernante no es más que una réplica de la de Salinas y está colocando al país al borde del abismo. Cuando llega el turno de preguntas, hay quien no se puede contener: «Diga, ¿quién es realmente el subcomandante Marcos?». El padre Izal se encoge de hombros, levanta las cejas, y, tras señalarse, agita los brazos en sentido negativo. Las palabras tergiversadas de Izal. La expulsión de México del misionero español Rodolfo Izal estuvo alentada desde sectores conservadores de la Prensa mexicana. El Gobierno azteca justificó la salida del país del párroco de la pequeña localidad de Sabanillas (Chiapas) por supuestas «actividades de proselitismo» de la causa zapatista. Desde el inicio del alzamiento, Izal estuvo en el punto de mira de las autoridades locales por su alineamiento en la Teología de la Liberación y su apoyo a las reivindicaciones indígenas. Días antes de ser expulsado de México, el diario El Economista publicaba una columna de opinión firmada por Alejo Garmendía en la que tras ataques al «comandante Samuel» (el obispo Samuel Ruiz) se acusaba al religioso español de haber afirmado a través del diario EL MUNDO su adhesión a la lucha armada, que «no sería abandonada por los hombres de la Iglesia de Chiapas». El diario tergiversó las palabras de Izal, entrevistado el pasado 28 de diciembre por Guiomar Rovira, colaboradora de EL MUNDO en Chiapas. En el artículo aparecido el pasado 3 de enero en la sección «Testigo Directo», el párroco se identificaba con los problemas de las depauperadas comunidades indígenas, pero no respaldó el alzamiento ni la lucha armada.
Entrevistado por: JULIO A. PARRADO para el MUNDO
Entrevistado por: JULIO A. PARRADO para el MUNDO
CHIAPAS
Chiapas, es un estado mexicano de más de un millón y medio
de habitantes, que tienen la agricultura como principal actividad
económica. Es una agricultura poco desarrollada, destacando
los cultivos de café, maiz, caña de azucar, cacao, frijol, tabaco,
arroz, papa y frutas tropicales.

Chiapas significa “CERRO DE LA BATALLA” en lengua tapetchia.
Históricamente fue territorio guatemalteco, pero en 1821 proclamó
su independencia y en 1.824 se incorporó a México mediante referéndum.

Este estado ha adquirido relevancia internacional por el alzamiento
armado del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN),
que liderado por el ya mítico Subcomandante Marcos, reclama del Gobierno mexicano el respeto de los Derechos Humanos de la
población indígena, así como un reparto más justo de las tierras
y de los recursos de la zona.
Pese a que los acuerdos de San Cristóbal de las Casas llenaron de esperanza a la población chiapaneca, la violencia
sigue presente en este territorio, que experimenta un fuerte
control militar y en el que las bandas paramilitares campan a
sus anchas, perpetrando matanzas como la que hace pocos
meses se llevaba la vida de más de veinte campesinos.
La presencia de cooperantes extranjeros no es bien vista por las
autoridades, que en ocasiones proceden a su expulsión del
pais, tal y como me sucedió a mí.
Rodolfo Izal.
de habitantes, que tienen la agricultura como principal actividad
económica. Es una agricultura poco desarrollada, destacando
los cultivos de café, maiz, caña de azucar, cacao, frijol, tabaco,
arroz, papa y frutas tropicales.

Chiapas significa “CERRO DE LA BATALLA” en lengua tapetchia.
Históricamente fue territorio guatemalteco, pero en 1821 proclamó
su independencia y en 1.824 se incorporó a México mediante referéndum.

Este estado ha adquirido relevancia internacional por el alzamiento
armado del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN),
que liderado por el ya mítico Subcomandante Marcos, reclama del Gobierno mexicano el respeto de los Derechos Humanos de la
población indígena, así como un reparto más justo de las tierras
y de los recursos de la zona.
Pese a que los acuerdos de San Cristóbal de las Casas llenaron de esperanza a la población chiapaneca, la violencia
sigue presente en este territorio, que experimenta un fuerte
control militar y en el que las bandas paramilitares campan a
sus anchas, perpetrando matanzas como la que hace pocos
meses se llevaba la vida de más de veinte campesinos.
La presencia de cooperantes extranjeros no es bien vista por las
autoridades, que en ocasiones proceden a su expulsión del
pais, tal y como me sucedió a mí.
Rodolfo Izal.







