TEOLOGOS Y FILOSOFOS CUESTIONAN EL MODO DE FINANCIAR A LA IGLESIA CATOLICA
En tanto que la Iglesia realiza una función social y beneficiosa para la sociedad, tiene derecho a recibir ayudas públicas. A lo largo de la historia ha cumplido diversas funciones sociales. Cuando en los ayuntamientos no había archivos ni inscripciones de vecinos, siempre se recurría a la Iglesia para realizar esa función. También cubre necesidades en el campo de la educación, atiende a personas necesitadas, etcétera. Es decir, cumple una serie de funciones sociales que puede ser considerado como un trabajo a favor de la sociedad, y el Estado debe corresponderle en alguna medida. En tanto que realiza esa función social, yo no veo con malos ojos que reciba ayudas del Estado.

No obstante, dejo claro que, «por principio, todas las iglesias deberían estar financiadas por los propios miembros de esa iglesia, por los fieles», y me muestro totalmente en contra, de que unas confesiones religiosas tengan privilegios respecto a otras.
«La Iglesia católica recibió un trato privilegiado durante el franquismo. Tras la dictadura, como es una religión mayoritaria y casi única y omnipresente, ha seguido teniendo una serie de privilegios que a mí no me parece bien».
Dándole un tono más irónico, yo como licenciado en Teología recuerdo que en la actualidad la Iglesia católica se encarga de «cuidar muchos monumentos que son visitados por miles y miles de turistas, una función que también da riqueza al Estado y que, por tanto, éste tendrá que ayudar al menos al mantenimiento de esos edificios».
«La Iglesia católica tiene muchísimas propiedades, lo cual va contra sus propios principios. Esto no es evangélico -añado ahora en tono más serio-. Yo creo que la Iglesia debería ir desprendiéndose de sus propiedades, en lugar de hacerse cada día con más y más. Tendría que ser una Iglesia más evangélica y evangelizadora».

No obstante, dejo claro que, «por principio, todas las iglesias deberían estar financiadas por los propios miembros de esa iglesia, por los fieles», y me muestro totalmente en contra, de que unas confesiones religiosas tengan privilegios respecto a otras.
«La Iglesia católica recibió un trato privilegiado durante el franquismo. Tras la dictadura, como es una religión mayoritaria y casi única y omnipresente, ha seguido teniendo una serie de privilegios que a mí no me parece bien».
Dándole un tono más irónico, yo como licenciado en Teología recuerdo que en la actualidad la Iglesia católica se encarga de «cuidar muchos monumentos que son visitados por miles y miles de turistas, una función que también da riqueza al Estado y que, por tanto, éste tendrá que ayudar al menos al mantenimiento de esos edificios».
«La Iglesia católica tiene muchísimas propiedades, lo cual va contra sus propios principios. Esto no es evangélico -añado ahora en tono más serio-. Yo creo que la Iglesia debería ir desprendiéndose de sus propiedades, en lugar de hacerse cada día con más y más. Tendría que ser una Iglesia más evangélica y evangelizadora».







