CHIAPAS
Chiapas, es un estado mexicano de más de un millón y medio
de habitantes, que tienen la agricultura como principal actividad
económica. Es una agricultura poco desarrollada, destacando
los cultivos de café, maiz, caña de azucar, cacao, frijol, tabaco,
arroz, papa y frutas tropicales.

Chiapas significa “CERRO DE LA BATALLA” en lengua tapetchia.
Históricamente fue territorio guatemalteco, pero en 1821 proclamó
su independencia y en 1.824 se incorporó a México mediante referéndum.

Este estado ha adquirido relevancia internacional por el alzamiento
armado del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN),
que liderado por el ya mítico Subcomandante Marcos, reclama del Gobierno mexicano el respeto de los Derechos Humanos de la
población indígena, así como un reparto más justo de las tierras
y de los recursos de la zona.
Pese a que los acuerdos de San Cristóbal de las Casas llenaron de esperanza a la población chiapaneca, la violencia
sigue presente en este territorio, que experimenta un fuerte
control militar y en el que las bandas paramilitares campan a
sus anchas, perpetrando matanzas como la que hace pocos
meses se llevaba la vida de más de veinte campesinos.
La presencia de cooperantes extranjeros no es bien vista por las
autoridades, que en ocasiones proceden a su expulsión del
pais, tal y como me sucedió a mí.
Rodolfo Izal.
de habitantes, que tienen la agricultura como principal actividad
económica. Es una agricultura poco desarrollada, destacando
los cultivos de café, maiz, caña de azucar, cacao, frijol, tabaco,
arroz, papa y frutas tropicales.

Chiapas significa “CERRO DE LA BATALLA” en lengua tapetchia.
Históricamente fue territorio guatemalteco, pero en 1821 proclamó
su independencia y en 1.824 se incorporó a México mediante referéndum.

Este estado ha adquirido relevancia internacional por el alzamiento
armado del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN),
que liderado por el ya mítico Subcomandante Marcos, reclama del Gobierno mexicano el respeto de los Derechos Humanos de la
población indígena, así como un reparto más justo de las tierras
y de los recursos de la zona.
Pese a que los acuerdos de San Cristóbal de las Casas llenaron de esperanza a la población chiapaneca, la violencia
sigue presente en este territorio, que experimenta un fuerte
control militar y en el que las bandas paramilitares campan a
sus anchas, perpetrando matanzas como la que hace pocos
meses se llevaba la vida de más de veinte campesinos.
La presencia de cooperantes extranjeros no es bien vista por las
autoridades, que en ocasiones proceden a su expulsión del
pais, tal y como me sucedió a mí.
Rodolfo Izal.







