Roger Enrique fue niño alguna vez a ritmo de Salsa 80ra (Capítulo I)

Generalmente mis porteos son en las noches, tirando para la madrugada, pero ayer me puse a trabajar y a leer. Cuando me di cuenta me quedé dormido sentado en la Pc. En mi versión sonámbula, me recosté en el sillón que esta en la oficina y me quedé dormido, dejando mi MSN abierto.
Me levanté hace unos momentos, con las articulaciones "duras", producto de una mala postura (como que el sillón es pequeño para mí). A diferencia de otras ocasiones, donde mi prima se apiada de mí y a las 2 de la mañana me pone una frazada para el frío, esta vez dormí desabrigado. Quizás por eso, me siento extraño esta mañana.
Un humor pésimo quiere apoderarse de mí. Lo mejor que puedo poner es algunos mp3 para relajarme. Justo hace unos días baje un álbum en vivo de Tommy Olivencia y Frankie Ruiz. Como se dará cuenta el lector, me encanta la salsa de los 80's. Será como una nostalgia a mis 7 u 8 años de edad. Cuando el bienestar económico no era cosa de preocuparme. Mi padre era salsero, y dejó eso en mi persona
Al escuchar canciones como "Periquito Pin Pin", o quizás "Díselo a él", así como "La cura" de Frankie Ruiz, o "la entrega" del Grupo Niche vienen a mi mente recuerdos de niñez como el primer auto de la Familia (Un Volkswagen Rojo que mi padre compró un día después de haber discutido, golpeado y humillado psicológicamente a mi madre. Creo que compró el Auto como elemento distractivo de nuestro resentimiento por los maltratos a mi madre).
Recuerdo también, con la música de fondo, cuando las calles donde paraba, eran el Jirón Camada, el Jirón Moquegua y la calle de los dólares llamada Ocoña. Mi padre tenia una casa de cambio de moneda nacional - Extranjera justo en la cuadra 1 del Jirón Moquegua. Recuerdo que compartía la oficina con Un abogado el cual no paraba mucho en la oficina, así que prácticamente paraba en el verano allí.

Mi padre tenia la costumbre de ir muy bien vestido a su trabajo. Camisas y pantalones de vestir de marca. A mis 8 años, el también me vestía así. Con esa ropa de vestir diaria, parecía un "Niño Viejo. Llegaba a la oficina, mi padre se iba a hacer sus transacciones, y yo viendo Tv en la oficina, llamando tío a todos los trabajadores de mi papá. Saliendo mi viejo a la esquina de Camada y Moquegua con su teléfono Inalámbrico (la gran novedad de esos tiempos, considerando que no existía la telefonía celular). Llevándome a comer al restaurante del "Chino", del cual mi padre se jactaba haber ayudado a constituir su restaurante cuando antes tenía una carretilla ambulante de comida al paso. Tomando mi limonada con cáscara de Limón licuada e incluida en el restaurante "Hawai" que estaba abajo de nuestro edificio. Recuerdo las 5 de la tarde de todos los días, el me mandaba con uno de sus trabajadores a comprar mi mazamorra morada con arroz con leche de la tía de la carretilla, o entre desayuno y almuerzo ver que llegaba un platito de tamales mandado por mi padre.
En el edificio donde se encontraba la oficina de mi padre, la novedad era que justo a un piso nuestro, era la oficina del vicepresidente de la republica de ese tiempo el Dr. Luis Alberto Sánchez, mi padre se hizo amigo del Policía encargado de su seguridad, el Coronel Yupanqui. En mi niñez veía con tanto poder a mi padre, que pensé que habría cruzado algunas palabras con el Vicepresidente. Pero nunca lo vi, ni se lo pregunté. Cuando el Personaje en cuestión abandonaba o entraba a su oficina, se desplegaba un contingente policial dentro del edificio. Se cerraban los ascensores, en cada piso policías, y yo con mirando aquel cuerpo frágil escoltado por el coronel Yupanqui.
El abogado que compartía la oficina con mi padre, en sus ratos libres, y como para controlar a este niño inquieto, me puso a practicar mecanografiado: "ASDFG ÑLKJH" xD. Más que aprender a escribir sin ver, aprendí a escribir más rápido con mis dos dedos, con los que ahora escribo. Redacté una carta, en mi inocencia, al vicepresidente que compartía el edificio conmigo. Con el pretexto de recoger arena de una maceta del hall del edificio, salí disparado al piso superior. Encontré la supuesta oficina del Dr. LAS, y por debajo de la puerta la bendita carta. En ella le decía que solucione los problemas de esos pobres que hacían colas por arroz y leche. Le comentaba que era feliz porque en mi casa, comprábamos costales de Arroz y cajas de leche gloría, pero a pesar de eso me apenaba ver en la TV o en mi barrio, escuchando a mis amiguitos del colegio, hablar de la situación económica. Que solucione los coches bomba y meta preso a todos los terroristas que mataban gente. Que ya no quería apagones ni esas cosas.
Creo que no me escucho, porque mi carta parece que no hizo mella en el gobierno aprista, y hasta ahora como que me siento frustrado.
Fue la primera carta osada que redacte desde la maquina de escribir del abogado que compartía oficina con mi padre.

Una tarde veía desde la ventana de la oficina a la gente que transitaba por esa cuadra del jirón Moquegua, cuando veo en el edificio del frente, una niña de aproximadamente 8 años. Tez clara, cabellos negros y cortos, y un vestido como de fiesta. La veía linda. Desde ahí todos los días a partir de las 3 de la tarde por aproximadamente un mes. Al final se dió cuenta esta, que tenia un admirador en mi persona. No hablábamos, solo nos mirábamos. (Tampoco íbamos a gritar "Hola" desde una calle a otra, seria para que se ganaran con todo los empleados de mi padre y los padres de ella) Yo, vestido prácticamente igual que mi padre, y ella siempre linda. Unos días antes de que terminaran las vacaciones (Era por ese motivo que mi padre me llevaba a su trabajo). Escribí mi segunda carta. En ella le decía que siempre la observaba en las tardes, que la veía linda, que me gustaría quizás ser su amigo, pero que me era difícil decírselo en persona, aparte del temor que mi padre se enterase y me agarre a latigazos por pensar en cosas de grandes. Al igual que con el Vicepresidente. Busque mi pretexto, osé cruzar la pista, subí al segundo piso del edificio e introduje la carta en lo que parecía ser la puerta de su edificio. Luego salí corriendo todo rojito de la vergüenza hacia la oficina de papá.
Al día siguiente en la tarde, la vi a ella como siempre desde la ventana de la oficina, y vi con alegría que ella tenía en sus manos mi carta. Fue ahí donde me di cuenta que tuve suerte, debido a que quizás sus padres hubieron podido encontrar la bendita misiva, y fácil que pasaba un mal rato por mi culpa. Me mostraba la carta y asentía con la cabeza.
Por lo menos se, que no conseguí la atención de un vicepresidente, pero con que ella haya encontrado mi carta, sentí que ya vivía en un paraíso.
Con los empleados de mi padre, iba a veces a ver el trabajo. Cogian el carro de el, e íbamos a hacer transacciones a empresas grandes. (Diario el Comercio, con el dueño del restaurante Sachun, con ROCSA S.A. por mencionar algunas). Mi padre supo hacer dinero en tiempo del gobierno aprista, al aprovechar la inestabilidad de nuestra moneda. En ocasiones estaba yo en la tranquilidad de la oficina viendo Tv, y en eso entraba mi padre, con una cara de tensión:
-Apaga esa cochinada - Me decía por la TV
Yo obedecía asustado, y en eso entraban mis tíos (trabajadores de mi padre), con bolsas de dinero con el Logo de Hermes o Prosegur. Al parecer habrían hecho una buena transacción. Veía Cantidades y cantidades de dinero contadas una y otra vez por mis "tíos", y mi padre muy tenso viendo como contaban el dinero. Podrían decirme quizás: "No era tanto dinero Roger, es que eras niño" Pero recuerdo tranquilamente que contaba como 20 bolsas llenas de fajos de billetes de denominación alta.
Mi padre, me pagaba por mis servicios semanales, como era niño, el dinero lo recibía mi madre y lo guardaba. Sabía que con el sueldo de mi padre (que era en dólares) podía comprar 2 o 3 balones de gas y al parecer era una cantidad alta para un niño de 8 años. Me daban algo, y siempre lo gastaba en golosinas. Era la envidia de los niños del barrio.
En una ocasión, regresábamos camino a la casa por la Vía expresa, y mi padre rompió su habitual silencio conmigo; me sugirió comprar unas hamburguesas. En ese tiempo no existía ni bembo´s ni Mc Donalds acá. Así que fuimos a lo mejor que había. El TIP TOP de miraflores. Yo me moría de sueño, y veía entre sueños la ruta, y las hamburguesas de chorizo que llegaron para llevar. Me fui en el carro durmiendo.

Llegando a casa, mi padre comienza a conversar con mi madre, y en eso comienzan a pelear. "Chente ve a tu cuarto" la orden de mi padre. Y dentro del mismo llorando debajo de mi cama, y en el otro cuarto también en la misma situación mi hermana, escuchábamos como mi padre pegaba a mi madre.
Desde ese día, procuraba no dormirme en el auto de mi Papá, porque si me dormía mi padre podría tener otra actitud agresiva.
Mi padre, nos demostró amor, trabajando duro por nosotros, pero hubiese querido mas atención de él: conversarme y que conozca más lo que tenía en la cabeza, en vez de hamburguesas, mazamorras, paquetones de figuritas y sueldos semanales por solamente hacerle la taba.
Te entiendo papá, y no me cuesta decirte que te quiero. Solo que hasta ahora te veo tan serio, que no te lo digo a diario. Nadie te enseñó a ser Padre, solo que hubiera querido un poco mas de ti.
... Continuará





