EL PERDÓN
Limbo y colonia salvaje de remordimientos.
Es donde vivo. Donde espero. Donde desfallezco.
Cotidianamente.
Adonde me he retractado sin aspavientos.
Sin siquiera una sombra.
Sin una fotografía que alimente mis ensueños.
Urge la luz, la tempestad amenaza. No estoy ayer.
No estoy ahora.
Estoy apenas en tal vez. Y ni siquiera.
Porque aquella esquina donde rechacé un abrazo
monte de penitencia, muro de lamento,
corta.
Lacera.
Y el raudo tajo deja
perpendicular
la cobardía.
Si pudiera hacer metáfora de mi silencio, estarías en él.
Si fuera yo tu música, sería siempre desatino.
Y en una octava, un bemol.
Un amor que sufro con sigilo.





