TE ESPERO...
De aquella tarde en la que, confundido y azorado, retuve tu mano entre las mías ha pasado mucho tiempo. Hoy ni tus manos están, ni las mías las buscan.
Eras una niña de catorce para quince. Te encontré en mi ruta, como quien se encuentra un tesoro a la vera del camino.
Había un largo paréntesis entre la escuela y tu casa, el cual disfrutábamos con miedo. Miedo de que se acabara el tiempo. Miedo de que la distancia se acortara. Miedo de que, al otro día, alguien se mezclara con nosotros. Y así, siempre con algún miedo, celebrábamos cada día el sólo hecho de encontrarnos.
Fueron largos tres años, ¡ pero tan breves para mí !
Luego me fui, jurando esperarte.
Hoy es tu cumpleaños. Y es el mío. Cumplimos cuarenta. No quiero pensar si tus hijos te celebrarán, si tu marido te llevará a cenar o aún más allá de todo eso. Sólo escribirte para que jamás leas esta nota y que mi fantasma se aparezca en tus sueños.
Van quedando atrás uno a uno los calendarios, pero tu sonrisa está fresca como el viento y tus ojos siguen brillando en todo lo alto.
Se trata de una obsesión. Pero qué importa. Estoy enfermo de recuerdos.
Y, por más que sea inútil, te espero.
Eras una niña de catorce para quince. Te encontré en mi ruta, como quien se encuentra un tesoro a la vera del camino.
Había un largo paréntesis entre la escuela y tu casa, el cual disfrutábamos con miedo. Miedo de que se acabara el tiempo. Miedo de que la distancia se acortara. Miedo de que, al otro día, alguien se mezclara con nosotros. Y así, siempre con algún miedo, celebrábamos cada día el sólo hecho de encontrarnos.
Fueron largos tres años, ¡ pero tan breves para mí !
Luego me fui, jurando esperarte.
Hoy es tu cumpleaños. Y es el mío. Cumplimos cuarenta. No quiero pensar si tus hijos te celebrarán, si tu marido te llevará a cenar o aún más allá de todo eso. Sólo escribirte para que jamás leas esta nota y que mi fantasma se aparezca en tus sueños.
Van quedando atrás uno a uno los calendarios, pero tu sonrisa está fresca como el viento y tus ojos siguen brillando en todo lo alto.
Se trata de una obsesión. Pero qué importa. Estoy enfermo de recuerdos.
Y, por más que sea inútil, te espero.





