NO SÉ POR QUÉ HAY TARDES COMO ESTA...
No sé por qué hay tardes como esta, que no encandilan.
Que no seducen. Que no sirven para nada. Quiero escuchar música y no sé cuál. Quiero sentarme y escribir. Pero me voy perdiendo entre los vericuetos de mis recuerdos, en vez de crear algo. Tal vez porque mucho de lo escribo viene de los recuerdos: propios o ajenos.
No me levanto y me voy, porque no sé adónde irme.
De pronto desparecieron mis am¡gos: no los ubico en mi mente. Quisiera saber con cuál de ellos la pasaría mejor. Y con nadie. Antes era otra cosa. Como que he perdido la locura por algún lado. Y si no soy loco no soy yo.
He pensado irme a mi cama como si fuese ya de noche. Hacerle cuenta de que ya cené, y calzarme las pantuflas antes de cepillarme los dientes. Clic al televisor y ver alguna cosa donde no falte sangre, ni sexo, ni traición.
Pero ni eso. Calculando, deben ser las cuatro. Mis perros me miran y seguro quieren ir a pasear. Ya regresé de hacer una consultoría y no me fue bien tampoco en eso. Fue demasiado fácil. Me dejó un vacío en la boca, nada más había por decir.
Vivir solo no es tan malo, pero hoy parece ser de lo peor. No porque viva solo, sino porque me siento solo. Con la urgencia de salir de acá.
Ni el Rulfo que siempre me entretiene da hoy luces a mi vida. Veo mis cuadros. Tal vez empezar otro, pero ¿qué pintaría si no hay nada en mi cerebro, sino ella?
Ella se fué. Y no volverá. Me dijo que me adora, pero no me aguanta. Me dijo que soy lo que toda mujer quisiera tener, pero que es imposible vivir conmigo. Yo lo sé mejor que nadie.
Recogió sus cosas. Me pidió que la ayudara y lo hice. Sabía que lloraba y lloré también a escondidas. No quise retenerla, porque no. Algo me decía que la dejara ir y le hice hice caso.
Se llevó la suave tempestad de su Chanel No. 5. Se llevó el desorden que trajo como su sello propio. Se llevó los secretos que aplicaba en sus comidas. Se llevó sus ojos.
Le hice adiós con ambas manos, para esconder mis temblores. Le mandé un beso directo a su cuello y ella sonrió como si lo supiera.
Se fue con la mañana. Me quedé sabiendo que no era justo hacerla quedar sólo para ocultarme de mi propia verdad.
Que no puedo vivir conmigo.





