EPIGRAMAS
Cinco
Niña, que me diste tus labios matinales.
Que en un lecho, bajo el sauce, viste
la única aurora que saldrá de mis ojos
y la pluma celeste de mi beso
y la brisa fatal de mi orgasmo.
Cubre tus ojos de la ventisca
Y escóndeme
En tu memoria.
Seis
En la noche de los tiempos
Habrá un lugar para arrepentirme.
Nada es mejor para la vergüenza
Que la oscuridad,
hijo mío.
Rogger Alzamora Quijano © 2007
Niña, que me diste tus labios matinales.
Que en un lecho, bajo el sauce, viste
la única aurora que saldrá de mis ojos
y la pluma celeste de mi beso
y la brisa fatal de mi orgasmo.
Cubre tus ojos de la ventisca
Y escóndeme
En tu memoria.
Seis
En la noche de los tiempos
Habrá un lugar para arrepentirme.
Nada es mejor para la vergüenza
Que la oscuridad,
hijo mío.
Rogger Alzamora Quijano © 2007





