San Valentín, el lazo emocional y el jarrón Ming
Las conversaciones con París son un auténtico reto para la lógica, y además no tienen fin porque no estaremos nunca de acuerdo. Son como un debate Zapatero-Rajoy, pero con cariño.
París se va dentro de una semana a una galaxia muy, muy lejana (Galicia) a visitar a un pollo que conoció en un hotel el verano pasado. Coincidieron en el desayuno durante unos días, charlaron y se intercambiaron la dirección de e-mail para no perder el contacto, aunque no la utilizaron hasta Navidad. De una simple felicitación navideña pasaron a una relación amistosa, un poco de chateo diario y es posible que algo de cibersexo. No se lo he preguntado, pero París está convencida de que le "quitarán las telarañas" la semana que viene, así que digo yo que algo de eso habrá habido.
Al describirme al muchacho, me hizo un apunte: "pero no te hagas ilusiones, porque sólo somos amigos, me quitará las telarañas pero nada más, ni relación ni pareja ni nada". Este concepto es el que me choca: amistad y sexo pero no relación. Que conste que yo también he tenido "amigos con derecho a roce", pero era un poco diferente: mi "amigo con derecho a roce" era algo estable durante unos meses, casi como una pareja, el propio hecho de tener sexo con él me ayudaba a recuperarme porque pensaba "vale, el sexo está bien porque nos tenemos cariño, pero cuando lo haga enamorada será muchísimo mejor", y recuperaba las ganas de volver a estar con alguien.
París, en cambio, hace años que defiende la teoría de tener amigos en ese plan, aunque en realidad lo que tenía era la "relación a distancia" de toda la vida aunque sin romanticismos: conocía a un chico, a ser posible a bastantes kilómetros de distancia, le hacía una visita cada par de meses, pasaban un finde en plan ardiente, y a esperar la siguiente visita, normalmente poniéndose celosa si el "amigo" en cuestión se colgaba de otra chica... Entonces se acababa el folleteo con ese "amigo", hasta que aparecía otro que seguía el mismo patrón. Sólo desde hace poco más de un mes parece que cumple su teoría: visitó a un amigo, echó un casquete, y ahora va a visitar a otro con la esperanza de una nueva limpieza de cañerías. Eso sí, hace muchísimo tiempo que tontea con un ex, éste sí que vive cerca de casa, que mientras tanto conoció a una chica, se fueron a vivir juntos, se casaron y ahora tienen un hijo (ya lo expliqué en un post anterior, tienen unas reglas absurdas para no considerarlo "infidelidad", básicamente que vale todo excepto el coito, y ella insiste en defenderle y decir que no hace nada malo, que es muy buen tío, y que su mujer no entiende sus necesidades).
Todo esto ha sido el preámbulo para que entendáis la conversación que voy a reproducir a continuación:
París- No te hagas ilusiones, porque somos amigos y me quitará las telarañas pero nada más, ni relación ni pareja ni nada.
Leelee- ¿Por qué no sólo amigos?
París- Te devuelvo la pregunta ¿por qué no?
Leelee- El sexo complica las cosas. Uno se cuelga, el otro no... Todos los amigos con los que me he acostado a la larga han acabado desapareciendo. ¿Por qué no dejarlo sólo en amistad?
París- Porque una tiene sus necesidades...
Leelee- Bueno, para eso existen los vibradores, los pubs liberales, los casados y papás recientes que se pasan la institución del matrimonio por el forro...
París- Ése al que te refieres, nunca he tenido sexo con él...
Leelee- Sexo oral es sexo, y aclárame algo, ¿por qué todos los que les ponen los cuernos a sus parejas son unos cabrones menos él (leer post anterior)? El día que explicaron la regla de tres te pegaste una campana del quince...
París- Son cabrones los que establecen un lazo emocional con la amante, para mí es la diferencia, un polvo es sólo sexo.
Leelee- ¡Aaaaah! Entonces no hay ni un sólo tío cabrón, porque los que ponen los cuernos a sus novias lo hacen sólo por sexo. Vamos, que ahora todos los tíos son unos santos. Llegas a tu casa y te encuentras a tu marido en la cama con dos mulatas y él te dice "cariño, que esto no es lo que parece, no te estoy poniendo los cuernos porque no he establecido ningún tipo de lazo emocional con estas dos pedazo de hembras...", a lo que tú contestas "es verdad, mi amor, no sé cómo no me había dado cuenta antes, no sabes cómo siento haberte tirado el jarrón Ming a la cabeza, dame un abrazo". Vamos, que todos los hombres son unos santos con aureola y alitas, y las arpías somos nosotras por enfadarnos, arderemos en el infierno...
Y tanto para los que lo celebráis, como para los que piensan que es un cuento de los centros comerciales, y hasta para los que no tienen con quien y les parece un día odioso... ¡¡¡Feliz San Valentín, y dad mucho amor a los vuestros, hoy y siempre!!! Hoy estoy cursilona, mira tú por donde, y eso que nosotros somos de los que no lo celebramos...
París se va dentro de una semana a una galaxia muy, muy lejana (Galicia) a visitar a un pollo que conoció en un hotel el verano pasado. Coincidieron en el desayuno durante unos días, charlaron y se intercambiaron la dirección de e-mail para no perder el contacto, aunque no la utilizaron hasta Navidad. De una simple felicitación navideña pasaron a una relación amistosa, un poco de chateo diario y es posible que algo de cibersexo. No se lo he preguntado, pero París está convencida de que le "quitarán las telarañas" la semana que viene, así que digo yo que algo de eso habrá habido.
Al describirme al muchacho, me hizo un apunte: "pero no te hagas ilusiones, porque sólo somos amigos, me quitará las telarañas pero nada más, ni relación ni pareja ni nada". Este concepto es el que me choca: amistad y sexo pero no relación. Que conste que yo también he tenido "amigos con derecho a roce", pero era un poco diferente: mi "amigo con derecho a roce" era algo estable durante unos meses, casi como una pareja, el propio hecho de tener sexo con él me ayudaba a recuperarme porque pensaba "vale, el sexo está bien porque nos tenemos cariño, pero cuando lo haga enamorada será muchísimo mejor", y recuperaba las ganas de volver a estar con alguien.
París, en cambio, hace años que defiende la teoría de tener amigos en ese plan, aunque en realidad lo que tenía era la "relación a distancia" de toda la vida aunque sin romanticismos: conocía a un chico, a ser posible a bastantes kilómetros de distancia, le hacía una visita cada par de meses, pasaban un finde en plan ardiente, y a esperar la siguiente visita, normalmente poniéndose celosa si el "amigo" en cuestión se colgaba de otra chica... Entonces se acababa el folleteo con ese "amigo", hasta que aparecía otro que seguía el mismo patrón. Sólo desde hace poco más de un mes parece que cumple su teoría: visitó a un amigo, echó un casquete, y ahora va a visitar a otro con la esperanza de una nueva limpieza de cañerías. Eso sí, hace muchísimo tiempo que tontea con un ex, éste sí que vive cerca de casa, que mientras tanto conoció a una chica, se fueron a vivir juntos, se casaron y ahora tienen un hijo (ya lo expliqué en un post anterior, tienen unas reglas absurdas para no considerarlo "infidelidad", básicamente que vale todo excepto el coito, y ella insiste en defenderle y decir que no hace nada malo, que es muy buen tío, y que su mujer no entiende sus necesidades).
Todo esto ha sido el preámbulo para que entendáis la conversación que voy a reproducir a continuación:
París- No te hagas ilusiones, porque somos amigos y me quitará las telarañas pero nada más, ni relación ni pareja ni nada.
Leelee- ¿Por qué no sólo amigos?
París- Te devuelvo la pregunta ¿por qué no?
Leelee- El sexo complica las cosas. Uno se cuelga, el otro no... Todos los amigos con los que me he acostado a la larga han acabado desapareciendo. ¿Por qué no dejarlo sólo en amistad?
París- Porque una tiene sus necesidades...
Leelee- Bueno, para eso existen los vibradores, los pubs liberales, los casados y papás recientes que se pasan la institución del matrimonio por el forro...
París- Ése al que te refieres, nunca he tenido sexo con él...
Leelee- Sexo oral es sexo, y aclárame algo, ¿por qué todos los que les ponen los cuernos a sus parejas son unos cabrones menos él (leer post anterior)? El día que explicaron la regla de tres te pegaste una campana del quince...
París- Son cabrones los que establecen un lazo emocional con la amante, para mí es la diferencia, un polvo es sólo sexo.
Leelee- ¡Aaaaah! Entonces no hay ni un sólo tío cabrón, porque los que ponen los cuernos a sus novias lo hacen sólo por sexo. Vamos, que ahora todos los tíos son unos santos. Llegas a tu casa y te encuentras a tu marido en la cama con dos mulatas y él te dice "cariño, que esto no es lo que parece, no te estoy poniendo los cuernos porque no he establecido ningún tipo de lazo emocional con estas dos pedazo de hembras...", a lo que tú contestas "es verdad, mi amor, no sé cómo no me había dado cuenta antes, no sabes cómo siento haberte tirado el jarrón Ming a la cabeza, dame un abrazo". Vamos, que todos los hombres son unos santos con aureola y alitas, y las arpías somos nosotras por enfadarnos, arderemos en el infierno...
Y tanto para los que lo celebráis, como para los que piensan que es un cuento de los centros comerciales, y hasta para los que no tienen con quien y les parece un día odioso... ¡¡¡Feliz San Valentín, y dad mucho amor a los vuestros, hoy y siempre!!! Hoy estoy cursilona, mira tú por donde, y eso que nosotros somos de los que no lo celebramos...
Amour, amour
Acabo de tener una charla con mi amiga París que me ha despertado la necesidad de escribir un post. El tema es uno bastante habitual entre nosotras, hombres, concretamente en su vertiente "hombres cabr****, las relaciones son una farsa, el amor no existe".
Hace un tiempo, París tuvo una crisis existencial, estuvo deprimida unos meses, tras lo que decidió hacer de su capa un sayo, pasar de todo y vivir la vida, sin preocuparse de por qué no era capaz de tener una relación estable y todos los hombres de los que se enamoraba le acababan diciendo que la querían sólo como amiga. Sería muy largo explicar el proceso que la llevó de ser una chica enamoradiza a un "pendón desorejao", pero básicamente es lo que os he dicho.
El caso es que desde entonces, cada vez que hablamos, me viene a decir que soy el único caso que conoce de pareja que funcione, que conozco al "hombre perfecto", pero que vivo en un mundo de fantasía, porque en realidad los tíos son infeles por naturaleza, dentro de un par de años se nos acabará la pasión y estaremos juntos por lo mismo por lo que están las demás parejas del mundo: por costumbre, por comodidad, por miedo a estar solos... Yo le digo que no es así y le intento explicar porqué estoy mucho mejor ahora que cuando estaba soltera y sobretodo que dentro de muchos años es probable que siga pensando lo mismo y siendo igual de feliz. Evidentemente nunca nos ponemos de acuerdo, y al cabo de varias semanas viene a repetirse la conversación. Por eso he pensado que estaría bien escribir sobre ello, y ya me diréis qué pensáis vosotros...
Por supuesto que todos conocemos historias en las que las parejas rompen y acaban echando pestes del otro, posiblemente de primera mano. Yo misma he tenido muchas relaciones hasta conocer a Romeo, así que se puede decir que por cada relación que funciona hay 10, 20 ó 30 que no. ¿Eso convierte a los hombres en cabr**** y a las mujeres en arpías? Evidentemente no, sólo es mala suerte, mal momento, falta de madurez, no saber lo que se quiere y un largo etcétera. A veces también pura maldad, pero estos casos creo que son los menos.
Que la pasión dura un tiempo y luego se apaga es un mito. Creo sinceramente que la pasión se confunde con otras cosas. Para mi amiga, la pasión es el cosquilleo de lo desconocido, el intríngulis de no saber qué te va a hacer la otra persona, descubrir nuevas manera de recibir placer... Eso no es pasión, y además se agota al cabo de una semana. Pasión es poner el corazón, el alma en lo que haces, y eso no lo puedo hacer con alguien a quien apenas conozco o en quien no confío. Mi pasión va ligada al amor que siento por la persona con quien estoy. Y el amor no tiene caducidad. ¿Tres, cuatro años? Si es amor de verdad dura siempre, aunque requiere mucho esfuerzo. Pero todo requiere esfuerzo: ¿acaso no nos esforzamos para conquistar a alguien? ¿No intentamos tener siempre el mejor aspecto, buscar actividades diferentes, ver sitios nuevos...? La novedad siempre es buena en nuestra vida, salir de la monotonía es esencial para sentirse vivo. Lo que ocurre es que a menudo "nos lo curramos" cuando estamos al principio de una relación, y tenemos más en cuenta a nuestra pareja. Luego consideramos a nuestra pareja parte del problema en lugar de parte de la solución (dos cabezas piensan más que una). De todas formas, me estoy yendo por las ramas, porque en realidad quería hablar de otra cosa.
Hablando con mi amiga, he tenido la sensación de que para ella una relación es sexo ardiente garantizado los 7 días de la semana. Da demasiada importancia al placer, a la aventura, a la conquista. Todo eso está muy bien, pero las relaciones no van de eso, y si las ves así tienes una visión muy inmadura o muy egoísta de lo que es tanto la convivencia como el amor. De hecho, uno de los principales problemas en las relaciones humanas (no de pareja, sino en todos los tipos, entre amigos, entre padres e hijos...) es el egoísmo, el no ser capaz de ponerse en el lugar del otro, de entender sus necesidades, el imponer tu voluntad o ayudar esperando algo a cambio. Sé que sueno a los cromos aquellos de la parejita en pelotas, pero el amor es algo que se da, sin más. No deberías estar con alguien sólo por lo que te aporta, sino porque quieres estar con él, porque quieres darle cariño, cuidarle, hacerle reír, ayudarle en lo que puedas... Eso es lo que te hace sentir bien, el sacar eso que llevas dentro y dárselo. Si la otra persona es egoísta y sólo toma sin dar nada a cambio, esa relación no funciona. El egoísmo es algo muy propio de los niños, y al madurar deberíamos aprender a perder ese egoísmo infantil. Claro que te llevarás muchísimos palos, pero si te cierras, si anestesias tu capacidad de amar, eso tampoco es vivir. ¿Merece la pena una vida en la que no das amor y todas tus relaciones son frívolas, superficiales o por interés? Insisto en que no se trata sólo de parejas, sino de relaciones humanas en general.
En resumen, que hay que sacrificarse un poco, la comodidad, la seguridad, para tener algo que merezca la pena. Muchas veces será en balde, pero cuando "suene la flauta" te compensará de sobras todos los sacrificios, y aunque no sonara, al menos tú lo has intentado. Es mejor sentir frustración por lo que no ha podido ser que rabia por lo que has estropeado.
París me preocupa. No porque diga que se ha hecho a la idea de estar sola o que no quiere tener hijos porque son demasiada responsabilidad. Me parece bien que quiera vivir sola porque sea su elección y la manera en que le gusta vivir su vida, y que la gente pase de los convencionalismos y de la presión de la sociedad si es lo que quiere. Lo que me preocupa es la visión que tiene de la gente, de los sentimientos, que me diga que cree que el amor no existe. Yo misma la quiero, la quiero desde hace casi veinte años que hace que nos conocemos, veo muchísimas cosas buenas en ella que no entiendo que otros no vean. Pero también es porque ella lleva casi 20 años escuchándome, estando ahí para mí sin esperar nada por mi parte. Ha hecho lo mismo por muchos hombres durante muchos años y le han fallado, pero ha decidido que ya no le volverá a pasar. Eso es lo que me preocupa, que cierre su corazón, que sólo conozca hombres "para que le quiten las telarañas", no ofrezca nada y desconfíe de lo que reciba, que por miedo a que le hagan daño mantenga siempre su coraza, sin dejar que nada llegue a su interior y sin dejar salir lo bueno que tiene, y que esa capacidad de amar se vaya pudriendo, que esté sola no por elección sino por perder la fe en los demás.
En fin, que después de todo esto creo que hay dos conceptos clarísimos: que creo que falta amor en el mundo y que no tengo capacidad de síntesis...
Hace un tiempo, París tuvo una crisis existencial, estuvo deprimida unos meses, tras lo que decidió hacer de su capa un sayo, pasar de todo y vivir la vida, sin preocuparse de por qué no era capaz de tener una relación estable y todos los hombres de los que se enamoraba le acababan diciendo que la querían sólo como amiga. Sería muy largo explicar el proceso que la llevó de ser una chica enamoradiza a un "pendón desorejao", pero básicamente es lo que os he dicho.
El caso es que desde entonces, cada vez que hablamos, me viene a decir que soy el único caso que conoce de pareja que funcione, que conozco al "hombre perfecto", pero que vivo en un mundo de fantasía, porque en realidad los tíos son infeles por naturaleza, dentro de un par de años se nos acabará la pasión y estaremos juntos por lo mismo por lo que están las demás parejas del mundo: por costumbre, por comodidad, por miedo a estar solos... Yo le digo que no es así y le intento explicar porqué estoy mucho mejor ahora que cuando estaba soltera y sobretodo que dentro de muchos años es probable que siga pensando lo mismo y siendo igual de feliz. Evidentemente nunca nos ponemos de acuerdo, y al cabo de varias semanas viene a repetirse la conversación. Por eso he pensado que estaría bien escribir sobre ello, y ya me diréis qué pensáis vosotros...
Por supuesto que todos conocemos historias en las que las parejas rompen y acaban echando pestes del otro, posiblemente de primera mano. Yo misma he tenido muchas relaciones hasta conocer a Romeo, así que se puede decir que por cada relación que funciona hay 10, 20 ó 30 que no. ¿Eso convierte a los hombres en cabr**** y a las mujeres en arpías? Evidentemente no, sólo es mala suerte, mal momento, falta de madurez, no saber lo que se quiere y un largo etcétera. A veces también pura maldad, pero estos casos creo que son los menos.
Que la pasión dura un tiempo y luego se apaga es un mito. Creo sinceramente que la pasión se confunde con otras cosas. Para mi amiga, la pasión es el cosquilleo de lo desconocido, el intríngulis de no saber qué te va a hacer la otra persona, descubrir nuevas manera de recibir placer... Eso no es pasión, y además se agota al cabo de una semana. Pasión es poner el corazón, el alma en lo que haces, y eso no lo puedo hacer con alguien a quien apenas conozco o en quien no confío. Mi pasión va ligada al amor que siento por la persona con quien estoy. Y el amor no tiene caducidad. ¿Tres, cuatro años? Si es amor de verdad dura siempre, aunque requiere mucho esfuerzo. Pero todo requiere esfuerzo: ¿acaso no nos esforzamos para conquistar a alguien? ¿No intentamos tener siempre el mejor aspecto, buscar actividades diferentes, ver sitios nuevos...? La novedad siempre es buena en nuestra vida, salir de la monotonía es esencial para sentirse vivo. Lo que ocurre es que a menudo "nos lo curramos" cuando estamos al principio de una relación, y tenemos más en cuenta a nuestra pareja. Luego consideramos a nuestra pareja parte del problema en lugar de parte de la solución (dos cabezas piensan más que una). De todas formas, me estoy yendo por las ramas, porque en realidad quería hablar de otra cosa.
Hablando con mi amiga, he tenido la sensación de que para ella una relación es sexo ardiente garantizado los 7 días de la semana. Da demasiada importancia al placer, a la aventura, a la conquista. Todo eso está muy bien, pero las relaciones no van de eso, y si las ves así tienes una visión muy inmadura o muy egoísta de lo que es tanto la convivencia como el amor. De hecho, uno de los principales problemas en las relaciones humanas (no de pareja, sino en todos los tipos, entre amigos, entre padres e hijos...) es el egoísmo, el no ser capaz de ponerse en el lugar del otro, de entender sus necesidades, el imponer tu voluntad o ayudar esperando algo a cambio. Sé que sueno a los cromos aquellos de la parejita en pelotas, pero el amor es algo que se da, sin más. No deberías estar con alguien sólo por lo que te aporta, sino porque quieres estar con él, porque quieres darle cariño, cuidarle, hacerle reír, ayudarle en lo que puedas... Eso es lo que te hace sentir bien, el sacar eso que llevas dentro y dárselo. Si la otra persona es egoísta y sólo toma sin dar nada a cambio, esa relación no funciona. El egoísmo es algo muy propio de los niños, y al madurar deberíamos aprender a perder ese egoísmo infantil. Claro que te llevarás muchísimos palos, pero si te cierras, si anestesias tu capacidad de amar, eso tampoco es vivir. ¿Merece la pena una vida en la que no das amor y todas tus relaciones son frívolas, superficiales o por interés? Insisto en que no se trata sólo de parejas, sino de relaciones humanas en general.
En resumen, que hay que sacrificarse un poco, la comodidad, la seguridad, para tener algo que merezca la pena. Muchas veces será en balde, pero cuando "suene la flauta" te compensará de sobras todos los sacrificios, y aunque no sonara, al menos tú lo has intentado. Es mejor sentir frustración por lo que no ha podido ser que rabia por lo que has estropeado.
París me preocupa. No porque diga que se ha hecho a la idea de estar sola o que no quiere tener hijos porque son demasiada responsabilidad. Me parece bien que quiera vivir sola porque sea su elección y la manera en que le gusta vivir su vida, y que la gente pase de los convencionalismos y de la presión de la sociedad si es lo que quiere. Lo que me preocupa es la visión que tiene de la gente, de los sentimientos, que me diga que cree que el amor no existe. Yo misma la quiero, la quiero desde hace casi veinte años que hace que nos conocemos, veo muchísimas cosas buenas en ella que no entiendo que otros no vean. Pero también es porque ella lleva casi 20 años escuchándome, estando ahí para mí sin esperar nada por mi parte. Ha hecho lo mismo por muchos hombres durante muchos años y le han fallado, pero ha decidido que ya no le volverá a pasar. Eso es lo que me preocupa, que cierre su corazón, que sólo conozca hombres "para que le quiten las telarañas", no ofrezca nada y desconfíe de lo que reciba, que por miedo a que le hagan daño mantenga siempre su coraza, sin dejar que nada llegue a su interior y sin dejar salir lo bueno que tiene, y que esa capacidad de amar se vaya pudriendo, que esté sola no por elección sino por perder la fe en los demás.
En fin, que después de todo esto creo que hay dos conceptos clarísimos: que creo que falta amor en el mundo y que no tengo capacidad de síntesis...
La píldora, el paraíso y la vecina exhibicionista
Con este peculiar título se resumen los dos últimos meses en Inglaterra:
Aunque mi salud no está muy fina desde hace más de un año, al final decidí arriesgarme y empezar a tomar la píldora. Lo de "arriesgarme" es porque después de tanta historia con la infección y demás, tomar algo que puede provocar una nueva infección parecía una locura. Después de que mi GP (insisto, no es "gilip*****", sino "General Practitioner" o "médico de cabecera") me jurara por sus pecosos hijos que la píldora que me iba a recetar no podía provocarme vaginitis, me decidí. El resultado: desastroso y a la vez fantástico. ¿Cómo se come eso? Bueno, por un lado el terrorífico SPM prácticamente ha desaparecido, pero por el otro ya soy bastante emocional sin hormonas, así que imaginadme con el suplemento. El primer mes me lo pasé o cabreada o llorando día sí y día también. Os aseguro que era como estar poseída. El segundo mes ha sido un poquito más tolerable, pero la paciencia de Romeo no conoce límites. Hoy comienza la tercera tanda, que Dios le coja confesado...
Lo del "paraíso" va porque al final he decidido trabajar de "freelance". Aún tengo muchos flecos que atar, pero si me pudiera establecer por mi cuenta sería una auténtica gozada: ¡¡¡no aguantar más jefes cretinos ni más compis petardas!!! Ya veremos, pero ahora mismo me parece el paraíso, sólo me falta ganar dinero con ello y ya sería el acabóse. De momento sólo supone muchas horas de dedicación "por amor al arte"...
Y finalmente, la vecina. No sé si os habré contado antes que los ingleses son unos enfermos del sol y de la luz. Como suelen tener tan poca, aprovechan al maximo las posibilidades de recibir luz natural, así que tienen los coches o con techo solar o descapotables, las oficinas con ventanas gigantes, y las casas sin persianas. Para ellos debe ser una gozada, pero para nosotros no mucho, especialmente en verano, porque a las 5 de la mañana tenías la habitación llena de luz y de caloooooor, de luz y de calooooor (me parece que tengo que llamar a Pepa Flores para que me recuerde la letra de "Tómbola", que no las tengo todas conmigo...). Bueno, para mí es un suplicio, pero creo que Romeo se vio recompensado alguna vez... gracias a los vecinos de enfrente. Es una parejita joven que acostumbra a hacerlo todo con las cortinas descorridas, y cuando digo todo, quiero decir T-O-D-O. Supongo que los que vivís en grandes ciudades igual estáis acostumbrados, pero yo que soy de campo como las amapolas, pues como que no. Después de varios días de ver a la rubita limpiar la casa con sólo una toalla alrededor de la cabeza, decidí descorrer yo TODAS mis cortinas, para que la chica fuera consciente de que había gente a media mañana en el edificio, y desde entonces se han puesto unas persianas venecianas. De momento no nos han rajado las ruedas, así que nadie en el barrio debió darse cuenta de mi mensaje "subliminal" a la rubia...
Aunque mi salud no está muy fina desde hace más de un año, al final decidí arriesgarme y empezar a tomar la píldora. Lo de "arriesgarme" es porque después de tanta historia con la infección y demás, tomar algo que puede provocar una nueva infección parecía una locura. Después de que mi GP (insisto, no es "gilip*****", sino "General Practitioner" o "médico de cabecera") me jurara por sus pecosos hijos que la píldora que me iba a recetar no podía provocarme vaginitis, me decidí. El resultado: desastroso y a la vez fantástico. ¿Cómo se come eso? Bueno, por un lado el terrorífico SPM prácticamente ha desaparecido, pero por el otro ya soy bastante emocional sin hormonas, así que imaginadme con el suplemento. El primer mes me lo pasé o cabreada o llorando día sí y día también. Os aseguro que era como estar poseída. El segundo mes ha sido un poquito más tolerable, pero la paciencia de Romeo no conoce límites. Hoy comienza la tercera tanda, que Dios le coja confesado...
Lo del "paraíso" va porque al final he decidido trabajar de "freelance". Aún tengo muchos flecos que atar, pero si me pudiera establecer por mi cuenta sería una auténtica gozada: ¡¡¡no aguantar más jefes cretinos ni más compis petardas!!! Ya veremos, pero ahora mismo me parece el paraíso, sólo me falta ganar dinero con ello y ya sería el acabóse. De momento sólo supone muchas horas de dedicación "por amor al arte"...
Y finalmente, la vecina. No sé si os habré contado antes que los ingleses son unos enfermos del sol y de la luz. Como suelen tener tan poca, aprovechan al maximo las posibilidades de recibir luz natural, así que tienen los coches o con techo solar o descapotables, las oficinas con ventanas gigantes, y las casas sin persianas. Para ellos debe ser una gozada, pero para nosotros no mucho, especialmente en verano, porque a las 5 de la mañana tenías la habitación llena de luz y de caloooooor, de luz y de calooooor (me parece que tengo que llamar a Pepa Flores para que me recuerde la letra de "Tómbola", que no las tengo todas conmigo...). Bueno, para mí es un suplicio, pero creo que Romeo se vio recompensado alguna vez... gracias a los vecinos de enfrente. Es una parejita joven que acostumbra a hacerlo todo con las cortinas descorridas, y cuando digo todo, quiero decir T-O-D-O. Supongo que los que vivís en grandes ciudades igual estáis acostumbrados, pero yo que soy de campo como las amapolas, pues como que no. Después de varios días de ver a la rubita limpiar la casa con sólo una toalla alrededor de la cabeza, decidí descorrer yo TODAS mis cortinas, para que la chica fuera consciente de que había gente a media mañana en el edificio, y desde entonces se han puesto unas persianas venecianas. De momento no nos han rajado las ruedas, así que nadie en el barrio debió darse cuenta de mi mensaje "subliminal" a la rubia...