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Cosas que pasan a los veintimuchos
Aventurillas de un par de dos mientras recorren el mundo...
Acerca de
¡Lo que hay que ver! Tantos años soltera y bien orgullosa de serlo, y llega un morenazo derrochando amor ¡y caes como una tonta! Todo cambia, nada permanece... ¿o sí?
Sindicación
 
La conversación (episodio uno)
Ayer por la tarde pensé "valor y al toro".

Le dije "tenemos que hablar con calma de lo que me dijiste". Por un momento no supo a lo que me refería, y luego reaccionó. Conociendo mi miedo a perder la independencia tenía que tratarse de eso...

"¡Ah, lo de vivir juntos!"

Pero la conversación no fue por los derroteros prácticos que yo esperaba, como ponernos una especie de límite máximo de la mudanza, si era mejor que yo me mudase a su piso o él se aventurara a venir a mi casa, teniendo en cuenta que soy una especie de okupa de la planta de abajo de la casa de mis padres...

Tumbado a mi lado en el sofá, me miró y se desmarcó con un "venga, te lo digo: el día que te regalé los pendientes (el día que se cumplieron 6 meses de conocernos, del primer beso y de nuestra primera noche juntos, todo al mismo tiempo) estuve a punto de regalarte un anillo".

En lugar de salir corriendo de allí como alma que lleva el diablo, me quedé a seguir escuchándole hablar de compromiso, familia y amor eterno. Y lo más raro fue oirme a mí misma alentándole, estando de acuerdo, ¡y notar lágrimas de emoción corriendo por mis mejillas!

¿Qué fue de aquella chica que pensaba vivir sola, disfrutar de la soltería para mariposear bien a gusto, teniendo como compañía unos peces de acuario como mucho, porque hasta un perro le parecía que exigía demasiado compromiso?

Gran misterio...

A propósito, he dormido la friolera de tres horas.
 
No