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Rompiendo las Reglas
Acerca de
Las únicas personas que me agradan son las que están locas: locas por vivir, locas por hablar, locas por ser salvadas. (Jack Kerouac)
Sindicación
 
Llegó el verano
Ha llegado el verano: las horas muertas nadando en la piscina, las noches en una terracita disfrutando de la brisa, las fiestas que no terminan ni cuando sale el sol, las caras nuevas y una sonrisa permanente en la cara. Porque el buen tiempo es lo que tiene, que me sube el ánimo como no lo hace ninguna otra época del año. Es salir el sol y poder salir en manga corta a la calle y soy una persona nueva, ni exámenes ni leches, nada consigue amargarme.

El viernes comienzo las vacaciones y pienso disfrutarlas a tope. Primero voy a irme unos días a mi segundo hogar para reponer fuerzas mientras dejo que me dé un poquito el sol en la piscina. Luego, aprovecharé para ver a todos esos amigos con quien llevo meses sin cruzarme por culpa de la falta de tiempo y me pegaré alguna que otra buena fiesta. Y después no sé, dejaré que los planes vayan surgiendo sobre la marcha pero no pienso estarme quieta, tengo demasiadas ganas de moverme y perder un poco de vista los lugares de siempre. Solo quiero divertirme, conocer gente nueva y dejar la rutina atrás.


 
Ausencia
Quizá os preguntareis que ha sido de mí, que llevo tanto tiempo sin aparecer por aquí. Pues bien, esta vez no ha sido por voluntad propia, sino que fue el ordenador quien decidió por mí.

Primero fue un troyano, que consiguió burlar al cortafuegos, al antivirus, al anti-espías y a todo lo que se le puso por delante y estuvo unos cuantos días haciendo de las suyas. Luego, cuando parecía que el antivirus había reaccionado y había acorralado y eliminado al infractor, no me preguntéis como, pero se fue a saber donde uno de los archivos de arranque del ordenador. Y de ahí surgió una lucha para intentar recuperar el sistema, que se resistía a hacer las cosas por las buenas, y que ha terminado en que se han borrado todos los programas y tengo que instalar todo de nuevo poquito a poco porque, para colmar el vaso, esto me ha pillado en época de exámenes y no es que tenga demasiado tiempo libre para dedicarle.

Así que aquí estoy, ahora que parece que todo ha vuelto a la normalidad y que por fin puedo entrar en el blog (aunque esto tampoco ha sido fácil porque ha estado un par de días sin dejarme entrar y luego otros tantos en los que lo que no me dejaba era publicar) intentaré escribir al menos una vez por semana.

Mil disculpas por desaparecer sin avisar.

 
Hoy puede ser un gran día
Hoy es uno de esos días en los que llevo una sonrisa permanente a donde quiera que vaya. Me siento feliz porque…

- Esta mañana me he permitido quedarme un rato más en la cama escuchando a los pájaros revolotear tras la ventana abierta.

- Al levantarme, por fin lucía el sol tras un montón de mañanas nubladas, lo que me ha recordado lo cerca que está el verano.

- Anoche estuve charlando y riendo con unos amigos hasta las 3 de la mañana.

- Al final del día me espera una cena con Víctor, una de esas en las que me hace recordar por qué una vez me enamoré de él.

- Falta poco para el día en que hemos planeado pegarnos la fiesta del siglo, por muy cerca que estén los exámenes.

- Jose me ha estado alabando toda la mañana, diciéndome una y mil veces lo bonita que le parezco e insistiendo en que tenemos que tomar algo juntos un día de estos.

- He decidido que hoy en mi mp3 ha de sonar house, para darle un poquillo de marcha a la vida.

Y ya está, simplemente porque sí. Porque hoy es uno de esos días en que parece que todo va bien, en que me olvido de las obligaciones y de los malos rollos, de que cada día tengo menos claro lo que quiere mi corazón, y me digo que nada importa, todo es un juego y no importa ganar o perder, sólo disfrutar.



 
Que poco hemos cambiado
No me quedan muchos amigos de la infancia, cada uno hemos seguido un camino diferente. Hay veces en que vuelvo la vista atrás y recuerdo todos esos buenos momentos que pasábamos juntos y, aunque no me gustaría volver a esa edad, me entra un poquitín de nostalgia por lo fácil que era esa época, sin grandes preocupaciones.

Hoy he estado hablando con alguien que realmente no es un amigo de la infancia sino de la adolescencia, pero a quien quiero con toda mi alma y al que llevo más de 8 meses sin ver.

Nos conocimos con 15 añitos y congeniamos al instante. Solíamos juntarnos un grupo bastante grande de chicos y chicas pero él fue desde el principio con el que mejor me entendí. Nos pasábamos las horas muertas juntos, hablando de cualquier cosa sentados en un banco del parque.

Más tarde vinieron las noches locas de fiesta, bailando hasta el amanecer. Más de una vez nos sorprendieron en actitudes algo cariñosas: cogidos de la mano, abrazados… Ambos sabíamos que tanto el uno como el otro sentíamos algo más que amistad, pero nos conformábamos con ser buenos amigos. Lo cierto es que me pasé bastantes años loca por él e intentando guardarlo en secreto, aunque no hiciese falta ser un lince para saber que había algo más que un simple sentimiento de amistad entre nosotros.

Cuando empecé a salir con el que fue mi novio durante más de cuatro años, comenzamos a distanciarnos y a vernos sólo en los cumpleaños y otras ocasiones especiales. Eso sí, cada vez que nos encontrábamos terminábamos toda la noche pegados el uno al otro como si fuéramos siameses y eso me costó más de una discusión con mi pareja.

Al ir creciendo, esa especie de amor que sentía por él se fue transformando en un cariño inmenso. Ahora, aunque casi ni nos vemos, le quiero muchísimo y le sigo contando entre mis mejores amigos. Siempre ha estado ahí en cada uno de los momentos importantes de mi vida, apareciendo y desapareciendo cada cierto tiempo.

Hoy le he notado algo cambiado: más maduro, con las cosas más claras, y me ha entrado esa nostalgia al pensar que ya no somos esos dos niños que se pasaban las noches de verano riendo en un parque. Aunque, cuando me ha dicho que “nosequien” está la mar de buena se me ha pasado, porque me he dado cuenta de que en el fondo seguimos siendo los mismos de siempre.

 
Eso ya lo sospechaba yo...
Sí, sé que no son horas de escribir pero no puedo dormir y estoy vagando por la red sin rumbo fijo. En mi aburrimiento me he encontrado con uno de esos test que no sirven más que para matar el tiempo y he obtenido el siguiente resultado:



Eres un gato

Ronroneas para conseguir lo que quieres. Eres desconfiado, pero puedes llegar a querer a alguien, aunque no demasiado desinteresadamente. Tu aspecto físico es imponente por naturaleza. Llevas bien la soledad pero sabes que siempre ha de haber alguien a mano por si necesitas que te echen un cable. Algo egocéntrico, no te importa demasiado lo que piensen de ti, pero si te molesta lo que pudieran decir... ¡araña!



Si ya albergaba yo unas ligeras sospechas...