Noche en Vela
Sonríes y en la curva que forman tus labios siento que me pierdo. Querría morderlos.
Tus ojos brillan e imagino como sería tenerlos clavados en los míos, diciéndolo todo sin una palabra.
Esas manos calidas, podrían amarrarse a mi cintura, hacerme estremecer al recorrer mi espalda, tocar mil puntos de mi anatomía volviéndome loca.
Si tú decidieras acercarte esta noche a mí, te abriría las puertas de mi casa sin pensarlo. Sin palabras, te tomaría de la mano para conducirte a la habitación. Allí, te quitaría la ropa y te pediría que me quitases la mía y te tumbases en la cama.
Me acercaría tímidamente y comenzaría a lamer tu pecho con la punta de la lengua, despacio, generando un suave cosquilleo sobre tu piel, sin dejar que me impacienten las ganas de tenerte. Olvidando que el mundo existe.
Te acariciaría suavemente, esperando el momento de acercarme a esa boca, tan deseada.
Tomaría tu labio inferior con el mío, jugando con él. Le abandonaría un momento después para viajar con mis labios por tu mejilla, hasta llegar a ese punto en que comienza el cuello. Lo besaría, chuparía y mordería hasta ponerte a cien. Sólo entonces volvería a acercarme a tu boca para besarla apasionadamente, dejando jugar a nuestras lenguas.
Me enredaría en tu cuerpo y no te dejaría dormir en toda la noche, comiéndote una y otra vez, pidiéndote que me hagas olvidar todo ese tiempo de ausencia de ti.
Si tú supieras lo que me pasa por la cabeza cada vez que andas cerca…
Tus ojos brillan e imagino como sería tenerlos clavados en los míos, diciéndolo todo sin una palabra.
Esas manos calidas, podrían amarrarse a mi cintura, hacerme estremecer al recorrer mi espalda, tocar mil puntos de mi anatomía volviéndome loca.
Si tú decidieras acercarte esta noche a mí, te abriría las puertas de mi casa sin pensarlo. Sin palabras, te tomaría de la mano para conducirte a la habitación. Allí, te quitaría la ropa y te pediría que me quitases la mía y te tumbases en la cama.
Me acercaría tímidamente y comenzaría a lamer tu pecho con la punta de la lengua, despacio, generando un suave cosquilleo sobre tu piel, sin dejar que me impacienten las ganas de tenerte. Olvidando que el mundo existe.
Te acariciaría suavemente, esperando el momento de acercarme a esa boca, tan deseada.
Tomaría tu labio inferior con el mío, jugando con él. Le abandonaría un momento después para viajar con mis labios por tu mejilla, hasta llegar a ese punto en que comienza el cuello. Lo besaría, chuparía y mordería hasta ponerte a cien. Sólo entonces volvería a acercarme a tu boca para besarla apasionadamente, dejando jugar a nuestras lenguas.
Me enredaría en tu cuerpo y no te dejaría dormir en toda la noche, comiéndote una y otra vez, pidiéndote que me hagas olvidar todo ese tiempo de ausencia de ti.
Si tú supieras lo que me pasa por la cabeza cada vez que andas cerca…
Perfecto Cabrón
Labios que prometen besos cálidos y húmedos. Manos que se pierden acariciando mis muslos. Ojos como de animal salvaje, impacientes por el qué vendrá.
Eso es lo que recuerdo de ti. Como eras capaz de desnudarme con tu mirada. Como me decías, sufriendo porque te paraba los pies, que querías hacerme gritar de placer.
También recuerdo una tarde de risas en la parte de atrás de tu coche. Tú con la cabeza en mi pecho, mientras te acariciaba y jugábamos a hacer como que nos queríamos, aunque no fuese cierto.
Riendo te dije que no tenías corazón, porque no conseguía sentir sus latidos. Ahora sé que tenía razón.
Te miro y veo un hombre perfecto. Guapo, con un cuerpo de infarto, bien vestido… y así es como engañas a todas, con esa apariencia que esconde a todo un perfecto cabrón.
Sonrío cuando te veo juguetear con alguna, desplegando toda esa falsa galantería que se esfumará en cuanto la tengas desnuda en tu cama.
Me preguntó por qué a mí me confesaste que una vez te rompieron el corazón y que, desde entonces, no te has vuelto a fiar de ninguna mujer y solamente juegas con ellas. ¿Fue un modo de avisarme de que me alejase de ti?
Me encanta verte tejer tu tela de mentiras cada noche. Escuchar en boca de otros de que modo la has liado esta vez.
Sigues teniendo una mirada increíble. Sigues poniéndome a mil cuando te acercas con esa sonrisa canalla. Me entran ganas de morderte la boca, de atarte a la cama y someterte como tanto te gusta a ti hacer con las mujeres.
Pero enseguida se me pasa y me vuelvo a reír porque, sí, eres tan jodidamente irresistible como te propones. Más, a mí no me volverás a quemar.
Eso es lo que recuerdo de ti. Como eras capaz de desnudarme con tu mirada. Como me decías, sufriendo porque te paraba los pies, que querías hacerme gritar de placer.
También recuerdo una tarde de risas en la parte de atrás de tu coche. Tú con la cabeza en mi pecho, mientras te acariciaba y jugábamos a hacer como que nos queríamos, aunque no fuese cierto.
Riendo te dije que no tenías corazón, porque no conseguía sentir sus latidos. Ahora sé que tenía razón.
Te miro y veo un hombre perfecto. Guapo, con un cuerpo de infarto, bien vestido… y así es como engañas a todas, con esa apariencia que esconde a todo un perfecto cabrón.
Sonrío cuando te veo juguetear con alguna, desplegando toda esa falsa galantería que se esfumará en cuanto la tengas desnuda en tu cama.
Me preguntó por qué a mí me confesaste que una vez te rompieron el corazón y que, desde entonces, no te has vuelto a fiar de ninguna mujer y solamente juegas con ellas. ¿Fue un modo de avisarme de que me alejase de ti?
Me encanta verte tejer tu tela de mentiras cada noche. Escuchar en boca de otros de que modo la has liado esta vez.
Sigues teniendo una mirada increíble. Sigues poniéndome a mil cuando te acercas con esa sonrisa canalla. Me entran ganas de morderte la boca, de atarte a la cama y someterte como tanto te gusta a ti hacer con las mujeres.
Pero enseguida se me pasa y me vuelvo a reír porque, sí, eres tan jodidamente irresistible como te propones. Más, a mí no me volverás a quemar.
El Comienzo
Este es un blog como otro cualquiera, de los muchos que pueblan la red. Uno de tantos que empiezan, al igual que otros acaban, iguales pero diferentes. No es el primero que escribo, pero si va a ser el primero que empiezo con una idea más o menos definida. El otro lo abandoné porque en él había plasmado demasiados momentos amargos, demasiada tristeza, que hizo que poco a poco perdiese su atractivo.
Ahora no voy a dejar que ningún problema se abra hueco en este espacio. Quiero que este rinconcito sea un lugar alegre, que las tristezas se queden fuera, tanto las de los que os decidáis a leerlo como las mías propias. Este va a ser un lugar de sonrisas no de lágrimas.
Supongo que en este primer post es en el que corresponde que os hable un poco de mí. Tengo 23 años, y soy... no sé, mil cosas a la vez: alegre o melancólica según el día; tímida normalmente; extrovertida a veces; independiente, a veces demasiado, lo que me trae algún problema de vez en cuando; constante, cuando quiero algo no paro hasta que lo consigo o hasta que veo que se ha agotado la última posibilidad; demasiado buena en ocasiones, pues doy todo por gente que a lo mejor no da un duro por mí; quizá un poco perezosa a veces; cariñosa; indecisa; bromista y con muchas ganas de juerga.
Hay quien dice que soy fría y que voy a mi puta bola. No digo que no tengan parte de razón, porque puedo llegar a ser muy fría con aquellos que considero que pueden hacerme daño. En cambio, en cuando alguien me da el más mínimo motivo para apreciarle, me torno en todo lo contrario.
Soy consciente de que suelo dar una primera impresión totalmente distinta a la que se descubre cuando se me conoce un poco, por eso, en mi vida, cuando conozco a alguien, intento no dejarme guiar por las primeras impresiones.
Ya sabéis, si queréis conocerme aquí estaré, escribiendo para vosotros.
Ahora no voy a dejar que ningún problema se abra hueco en este espacio. Quiero que este rinconcito sea un lugar alegre, que las tristezas se queden fuera, tanto las de los que os decidáis a leerlo como las mías propias. Este va a ser un lugar de sonrisas no de lágrimas.
Supongo que en este primer post es en el que corresponde que os hable un poco de mí. Tengo 23 años, y soy... no sé, mil cosas a la vez: alegre o melancólica según el día; tímida normalmente; extrovertida a veces; independiente, a veces demasiado, lo que me trae algún problema de vez en cuando; constante, cuando quiero algo no paro hasta que lo consigo o hasta que veo que se ha agotado la última posibilidad; demasiado buena en ocasiones, pues doy todo por gente que a lo mejor no da un duro por mí; quizá un poco perezosa a veces; cariñosa; indecisa; bromista y con muchas ganas de juerga.
Hay quien dice que soy fría y que voy a mi puta bola. No digo que no tengan parte de razón, porque puedo llegar a ser muy fría con aquellos que considero que pueden hacerme daño. En cambio, en cuando alguien me da el más mínimo motivo para apreciarle, me torno en todo lo contrario.
Soy consciente de que suelo dar una primera impresión totalmente distinta a la que se descubre cuando se me conoce un poco, por eso, en mi vida, cuando conozco a alguien, intento no dejarme guiar por las primeras impresiones.
Ya sabéis, si queréis conocerme aquí estaré, escribiendo para vosotros.





