Comerte el Mundo
Deberías…
…sonreír por todo lo bueno que la vida te ha querido dar.
…reír cada día junto a la gente a la que quieres.
…no preocuparte más por cosas que no merecen la pena.
…dejar a un lado los problemas y centrarte en disfrutar.
…pensar que cada día es único y hay que aprovecharlo.
…buscar cada mañana un motivo por el cual sentirte afortunado/a.
…perderte en los ojos de esa persona tan especial.
…atreverte a hacer algo de lo que nunca te sentiste capaz.
…decirle a alguien que le quieres.
…olvidar los rencores y perdonar a los que te hirieron.
…salir a la calle pensando que hoy vas a comerte el mundo.

…sonreír por todo lo bueno que la vida te ha querido dar.
…reír cada día junto a la gente a la que quieres.
…no preocuparte más por cosas que no merecen la pena.
…dejar a un lado los problemas y centrarte en disfrutar.
…pensar que cada día es único y hay que aprovecharlo.
…buscar cada mañana un motivo por el cual sentirte afortunado/a.
…perderte en los ojos de esa persona tan especial.
…atreverte a hacer algo de lo que nunca te sentiste capaz.
…decirle a alguien que le quieres.
…olvidar los rencores y perdonar a los que te hirieron.
…salir a la calle pensando que hoy vas a comerte el mundo.
Tú otra vez
Sobraban las palabras cuando estabas cerca. Sólo deseaba que te aproximases más y más, hasta poder rozar tu cuello con los labios y oler su suave piel.
Me enloqueció tu forma de tocarme: despacio, con cuidado, como si me pudiera romper. Me hizo perderme tu forma de besar, dulcemente, separándote de mí unos pocos centímetros de cuando en cuando para mirarme y sonreírme cálidamente.
Lograste hacerme sentir mejor de lo que me había sentido en mucho tiempo. Hacía tanto que nadie me hacía sentir de ese modo…
Llevaba meses sin pensar en ti, pero hace unos días una amiga se cruzó contigo y me ha hecho recordarte.
Han vuelto a mi cabeza todas esas sensaciones, que nadie más que tú me ha arrancado en este último año y se me ha cruzado de nuevo la loca idea que ya tuve una vez. Que tú, quizá, podrías ser capaz de hacerme sentir lo que en otros no he encontrado, que podrías volverme loca de verdad.
Llevo un par de días pensándolo y no sé si coger el teléfono y llamarte. Preguntarte si te apetecería verme otra vez y pasarlo juntos de nuevo tan bien como esa noche. No me decido, me entra mi antigua timidez. ¿Qué pensarías? ¿Qué dirías? Ya estoy con mis dudas otra vez…
Me enloqueció tu forma de tocarme: despacio, con cuidado, como si me pudiera romper. Me hizo perderme tu forma de besar, dulcemente, separándote de mí unos pocos centímetros de cuando en cuando para mirarme y sonreírme cálidamente.
Lograste hacerme sentir mejor de lo que me había sentido en mucho tiempo. Hacía tanto que nadie me hacía sentir de ese modo…
Llevaba meses sin pensar en ti, pero hace unos días una amiga se cruzó contigo y me ha hecho recordarte.
Han vuelto a mi cabeza todas esas sensaciones, que nadie más que tú me ha arrancado en este último año y se me ha cruzado de nuevo la loca idea que ya tuve una vez. Que tú, quizá, podrías ser capaz de hacerme sentir lo que en otros no he encontrado, que podrías volverme loca de verdad.
Llevo un par de días pensándolo y no sé si coger el teléfono y llamarte. Preguntarte si te apetecería verme otra vez y pasarlo juntos de nuevo tan bien como esa noche. No me decido, me entra mi antigua timidez. ¿Qué pensarías? ¿Qué dirías? Ya estoy con mis dudas otra vez…
Enseñarte a sonreír
Por mucho tiempo que pase, no consigo olvidarte. No importa cuan lejos te sienta de mí, ni cuantas veces haya oído que no vales nada. Siempre pienso que esa cara que enseñas a todos no es la verdadera, que finges porque en el fondo no eres más que un niño asustado que tiene miedo a enfrentarse a la vida. Tienes miedo de implicarte con alguien, de enamorarte, de sentir que tu corazón queda en manos de otro y perder la capacidad de controlarlo todo. Miedo de volver a sufrir. No confías en nadie, piensas que la vida no vale nada porque te ha dado mil palos, que las mujeres son traicioneras porque una te engañó, y no te das cuenta de que así no estas viviendo. No eres feliz, te sientes solo en el mundo y eso es únicamente culpa tuya.
Me entran ganas de abrazarte, poner tu cabeza en mi vientre y decirte que no estás solo, que al menos hay una persona en este mundo que te comprende. Me gustaría hacerte sonreír y que olvidases todo ese rencor que ahora todo lo llena.
No puedes pensar que todo el mundo es malo, menospreciar a las personas simplemente para no reconocer que el problema está en ti. Así no vas a ningún lado.
Si tú quisieras, podría enseñarte a sonreír. Si tú quisieras.
Me entran ganas de abrazarte, poner tu cabeza en mi vientre y decirte que no estás solo, que al menos hay una persona en este mundo que te comprende. Me gustaría hacerte sonreír y que olvidases todo ese rencor que ahora todo lo llena.
No puedes pensar que todo el mundo es malo, menospreciar a las personas simplemente para no reconocer que el problema está en ti. Así no vas a ningún lado.
Si tú quisieras, podría enseñarte a sonreír. Si tú quisieras.





