El desear de las horas
Mientras estaba leyendo en el sillón, el sol se ponía y se quitaba cada cinco minutos. De pronto oscurecía y apenas sí veía las letras en cada página. Y de pronto, todo se llenaba de luz. Cosquilleaba, por lo que no había más remedio que sonreir. Me levanté varias veces a mirar por la ventana, para ver si aparecía el arcoiris, ya que estaba lloviendo. Recordé entonces aquel día en el autobús, de vuelta a casa desde la universidad. Creo que salíamos de una de esas horribles prácticas de documentación, que arañábamos hasta el final para conseguir décimas de puntos. Qué sistema tan antipedagógico.
Aquel día nos pusimos los cascos las tres, no sé cómo, porque tocábamos a dos auriculares para seis oídos, pero lo hicimos. Y sonaba una canción genial, ¿me ayudáis con el título? Nos girábamos constantemente para ver el arco y los colores, que repetíamos en voz alta: "añil, sí, añil". Íbamos, como de costumbre, sentadas en el último puesto del autobús, y lucía el sol...
Hoy he rememorado intensamente los días de universidad, al levantarme a las siete y media de la mañana, y escuchar, después de tanto tiempo, "La letra pequeña". Bueno, en realidad no oía nada, recordaba simplemente las prisas de aquellos días, que pasaban mucho más rápidos que estos, y las ganas de llegar a clase. Los guiños, las complicidades. Sortear los bancos para sentarme estratégicamente en el lugar oportuno, y qué malhumor cuando no lo conseguía.
Cuánto echo en falta la velocidad de aquellos días, el pasar de las horas, el desear de las horas.
Aquel día nos pusimos los cascos las tres, no sé cómo, porque tocábamos a dos auriculares para seis oídos, pero lo hicimos. Y sonaba una canción genial, ¿me ayudáis con el título? Nos girábamos constantemente para ver el arco y los colores, que repetíamos en voz alta: "añil, sí, añil". Íbamos, como de costumbre, sentadas en el último puesto del autobús, y lucía el sol...
Hoy he rememorado intensamente los días de universidad, al levantarme a las siete y media de la mañana, y escuchar, después de tanto tiempo, "La letra pequeña". Bueno, en realidad no oía nada, recordaba simplemente las prisas de aquellos días, que pasaban mucho más rápidos que estos, y las ganas de llegar a clase. Los guiños, las complicidades. Sortear los bancos para sentarme estratégicamente en el lugar oportuno, y qué malhumor cuando no lo conseguía.
Cuánto echo en falta la velocidad de aquellos días, el pasar de las horas, el desear de las horas.
Comentario:
Mira que lo he intentado pero ¡no recuerdo la canción! Ayer volví a la Universidad, sola (mira que me lo advertísteis). No puedes imaginarlo...
Besos
Besos





