Interferencias
Los periodistas interrumpen, estoy convencida de ello. Las llamadas inoportunas son su especialidad, pero a veces también se las apañan para empañar instantes de felicidad. Allí estaba la periodista, con su cuaderno de tapas negras y su bolígrafo en la mano. Tanteaba la situación, contaba hasta tres, y no se atrevía a dar el paso adelante. Luego se dijo: "¿qué estoy haciendo?" Y se acercó. Se presentó, identificó el medio, explicó el tema del reportaje. Pedió los permisos, los obtuvo, y también las respuestas que quería. Cuando se dio la vuelta, tras los agradecimientos convenientes, chascó los dedos, alegre. "Lo tengo", se dijo, y antes de irse, miró de nuevo a la pareja de la que se había servido para sus entrevistas. "Mierda. Era su primera cita".





