Las ratas se meaban de miedo
Cierta mezcla de fascinación y repugnancia tiene mi mirada, tras la última página de lectura corrida de "El perfume", de un Patrick Süskind ecléctico y siempre sorprendente.
"Empezó cazando moscas, larvas, ratas y gatos pequeños a los que ahogó en grasa caliente. Por la noche entraba a hurtadillas en los establos para envolver durante un par de horas vacas, cabras y cochinillos en paños impregnados de grasa o cubrirlos con vendajes empapados de aceite. O bien se introducía en algún aprisco para esquilar con disimulo un cordero, cuya odorífera lana lavaba después en alcohol. Al principio, los resultados no fueron muy satisfactorios porque, a diferencia de los objetos inanimados como el pomo y la piedra, los animales no se dejaban arrebatar su aroma de buen gusto. Los cerdos se quitaban los vendajes frotándose contra las estacas de la pocilga. Las ovejas balaban cuando se aproximaba a ellas de noche con el cuchillo. Las vacas agitaban las ubres hasta que desprendían de ellas los paños engrasados. Algunos escarabajos que capturó segregaron líquidos nauseabundos cuando intentó tratarlos y las ratas se meaban de miedo en las pomadas sumamente sensibles".
Se comienza el libro con decisión y suavidad, se devora en el centro y llegando al final, se demora el máximo tiempo posible para evitar que la lecture expire. Más o menos como la embriaguez y seducción de un buen perfume.
"Empezó cazando moscas, larvas, ratas y gatos pequeños a los que ahogó en grasa caliente. Por la noche entraba a hurtadillas en los establos para envolver durante un par de horas vacas, cabras y cochinillos en paños impregnados de grasa o cubrirlos con vendajes empapados de aceite. O bien se introducía en algún aprisco para esquilar con disimulo un cordero, cuya odorífera lana lavaba después en alcohol. Al principio, los resultados no fueron muy satisfactorios porque, a diferencia de los objetos inanimados como el pomo y la piedra, los animales no se dejaban arrebatar su aroma de buen gusto. Los cerdos se quitaban los vendajes frotándose contra las estacas de la pocilga. Las ovejas balaban cuando se aproximaba a ellas de noche con el cuchillo. Las vacas agitaban las ubres hasta que desprendían de ellas los paños engrasados. Algunos escarabajos que capturó segregaron líquidos nauseabundos cuando intentó tratarlos y las ratas se meaban de miedo en las pomadas sumamente sensibles".
Se comienza el libro con decisión y suavidad, se devora en el centro y llegando al final, se demora el máximo tiempo posible para evitar que la lecture expire. Más o menos como la embriaguez y seducción de un buen perfume.
Comentario:
Personalmente, me ha gustado mucho;pero el final lo encuentro un poco pobre.Me explico, a lo largo del desarrollo del libro se desmenuza cada pensamiento,cada acto del personaje.De esta manera el autor logra acercarnos a los sentimientos de ese ser inhumano,pero al final es como si quisiera apurar la acción y, entonces,es como que se pierde la conexión inicial y se ve todo como desde un segundo plano.Lo que en mi humilde opinión, empobrece el desenlace.





