Quimera
Crecí absorbiendo melancolía y tendí a la extrañeza. Al desamparo y al amparo de la desigualdad. Quise ser el carmín rojo y la rosa marchita, la dulce isla de una canción siempre olvidada. Las notas de un compás torpe que baila en un folio blanco. Las pinturas de colores que susurran deslizándose sobre la piel tersa. La arruga enmaraña el boceto, se forma un nudo que acaba en espiral. Y volvemos a empezar.
Crecí absorbiendo delicadeza y tendí a la ilusión. A la distancia y a la curvatura de la luna en fase de eclipse. Quise ser la almohada de mi misma. Pero, ¿sabes? La piel no empapa las lágrimas.
Crecí absorbiendo delicadeza y tendí a la ilusión. A la distancia y a la curvatura de la luna en fase de eclipse. Quise ser la almohada de mi misma. Pero, ¿sabes? La piel no empapa las lágrimas.





