Empatía
Aunque Catherine Hepburn ya tenía párkinson en "Adivina quién viene a cenar" estaba espléndida. Además, supo usar la enfermedad a su favor, de modo que la intranquilidad que transmitían sus ojos se completaba con la agitación de su cuerpo. Ésta es una de las mejores películas que he visto. Me he sentado frente a ella unas quinientas veces por lo menos, y nunca, nunca, ha conseguido defraudarme. Los diálogos son maravillosos. El planteamiento no falla en ninguno de los aspectos. Las perspectivas son completas. El tema era atrevido para el momento en que se estrenó e incluso ahora podría tener aplicación. Tal vez no en razas y colores, aunque también, pero sí en condiciones y decisiones. Admiro el guión, la interpretación, su capacidad de conmover y la vitalidad de sus personajes. Pero sobre todo, el retruécano. Cuántas veces hemos abanderado una verdad que, a la hora de la verdad, no éramos capaces de sostener. El viejo liberal, director de "The Guardian", había dado las mejores escuelas a su hija. Los valores pesaban demasiado, pero cuando había que enfundarse en ellos, no eran tan capaces de hacerlo.
Comentario:
Totalmente de acuerdo contigo...
No sé dónde escuché o leí que quien dice que no tiene ningún prejucio está mintiendo. Nuestro cerebro no sería capaz de procesar tanta información a no ser que se base en algunos valores o datos prefijados (es decir los prejuicios). Luego, estos valores prefijados podrán ir variando y ajustandose a la realidad... pero hay que esforzarse para ello.
Por ejemplo no es lo mismo decir "mi novio es medio marroquí" a decir "mi novio es medio sueco". La primera imagen que se nos viene a la mente es radicalmente distinta (para bien o para mal, pero distinta). Hay mil ejemplos pero este lo conozco bien.
Besos
No sé dónde escuché o leí que quien dice que no tiene ningún prejucio está mintiendo. Nuestro cerebro no sería capaz de procesar tanta información a no ser que se base en algunos valores o datos prefijados (es decir los prejuicios). Luego, estos valores prefijados podrán ir variando y ajustandose a la realidad... pero hay que esforzarse para ello.
Por ejemplo no es lo mismo decir "mi novio es medio marroquí" a decir "mi novio es medio sueco". La primera imagen que se nos viene a la mente es radicalmente distinta (para bien o para mal, pero distinta). Hay mil ejemplos pero este lo conozco bien.
Besos





