Doble lectura
Ahora lo entiendo: estuve caminando boca abajo durante meses. Leyendo las primeras notas, los primeros anhelos, las primeras palabras de arrobo, de apelativos cariñosos, se descubre que el comienzo fue sólido y equilibrado, pese a todo. Nací, crecí, me desarrollé. Pero me fui volviendo loca a medida que pasaban los meses. Leyendo aquellas letras del principio, lo he visto claro. La intensidad cabía en el cuerpo de una persona, en el ventrículo izquierdo y los dedos pulgares. Cuando pasó el tiempo, la locura era dogmática. Pero viendo todo aquello hoy, me he dado cuenta de que no es bueno mirar al sol.
Comentario:
¡Qué alegria volver a leerte!Echaba de venos tus palabras.Gracias por hacernos pensar.





