Perdidos inestables
La hija de Peridis dejó, antes de morir con 32 años, un importante legado a su padre y a la humanidad. He aquí algunas reflexiones que mi padre me ha remitido, a las que ha hecho notas cuidadosamente y ha añadido la edad que ella tenía.
Correo para Lucía (32 años)
Madrid, 4 de enero de 2005
... la gente del campo no consume casi, cultiva su comida, viste de forma sencilla, no se preocupa tanto por la moda, ni por los cosméticos; no genera riqueza a las empresas, por eso ya no interesa. Interesan grandes superficies que produzcan carne, huevos, leche, tomates; que contraten al menor número de personas, para que el resto vivamos en las ciudades, con nuestros coches, nuestros sueños de fama, con ser "especiales" y distintos con tal o cual perfume, que queramos parecernos a tal cantante o actriz o actor, que nos cansemos de todo, del color de nuestro pelo, del largo de nuestras uñas, de nuestros granos, del color del iris, del jersey del lunes, que compremos sin parar. Y claro, eso al final se extrapola a todo, al alcohol, al tabaco, al costo, a las pastillas, a la coca; todo mueve la economía, y cuanto más inestables seamos, más querremos comprar. Por eso, busquemos el amor perfecto, el novio perfecto, el sexo perfecto; cambiemos, probemos, para así seguir perdidos inestables, y comprando (...)
Marta Pérez Martín
Correo para Lucía (32 años)
Madrid, 4 de enero de 2005
... la gente del campo no consume casi, cultiva su comida, viste de forma sencilla, no se preocupa tanto por la moda, ni por los cosméticos; no genera riqueza a las empresas, por eso ya no interesa. Interesan grandes superficies que produzcan carne, huevos, leche, tomates; que contraten al menor número de personas, para que el resto vivamos en las ciudades, con nuestros coches, nuestros sueños de fama, con ser "especiales" y distintos con tal o cual perfume, que queramos parecernos a tal cantante o actriz o actor, que nos cansemos de todo, del color de nuestro pelo, del largo de nuestras uñas, de nuestros granos, del color del iris, del jersey del lunes, que compremos sin parar. Y claro, eso al final se extrapola a todo, al alcohol, al tabaco, al costo, a las pastillas, a la coca; todo mueve la economía, y cuanto más inestables seamos, más querremos comprar. Por eso, busquemos el amor perfecto, el novio perfecto, el sexo perfecto; cambiemos, probemos, para así seguir perdidos inestables, y comprando (...)
Marta Pérez Martín
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