Las piedras jamás, paloma, ¡qué van a saber de amores!
- Es tan feliz - dijo M juntando una piedrita blanca y mirándola por todos lados. H le quitó la piedra y la lamió. Tenía gusto a sal y a piedra.
- Es mía - dijo M, queriendo recuperarla.
- Sí, pero mira qué color tiene cuando está conmigo. Conmigo se ilumina.
- Conmigo está más contenta. Dámela, es mía.
H se apoderó de la mano de M y le contó atentamente los dedos. Después colocó la piedra sobre la palma, fue doblando los dedos uno a uno, y encima de todo puso un beso. M vio que había cerrado los ojos y parecía como ausente. "Comediante", pensó enternecida.
Julio Cortázar
- Es mía - dijo M, queriendo recuperarla.
- Sí, pero mira qué color tiene cuando está conmigo. Conmigo se ilumina.
- Conmigo está más contenta. Dámela, es mía.
H se apoderó de la mano de M y le contó atentamente los dedos. Después colocó la piedra sobre la palma, fue doblando los dedos uno a uno, y encima de todo puso un beso. M vio que había cerrado los ojos y parecía como ausente. "Comediante", pensó enternecida.
Julio Cortázar





