La máquina hace al hombre
Por unos instantes, me meto en la piel de las personas que escriben sobre cine en un diario, y explican en qué consisten, de forma valorativa, las películas programadas para el día siguiente. Así, si mañana echan el filme "2001. Odisea en el espacio", de Stanley Kubrick, es de obligado cumplimiento hablar sobre la banda sonora, sobre lo que supuso su intervención en el género ciencia ficción, sobre "Así habló Zaratrusta", de Strauss, y sobre el enigmático final que muchos interpretan de un modo religioso o visionario. Pues bien, si yo tuviera que escribir en un periódico sobre este tema, lo haría de la forma más estratégica posible: copiaría literalmente otras críticas y sinopsis, y reproduciría, refundiendo los mensajes, uno sólo, pues no sería capaz de transmitir ni de contar lo que para mí, este filme, ha significado. No alcanzo a hipnotizarme con la armonía de las imágenes, todas ellas perfectas, según dicen, ni tampoco entiendo el simbolismo de las mismas. Lo único que me ha parecido certeramente revelador, ha sido el hecho de que la máquina llegue a dominar al hombre, habiendo sido éste el que la ha creado. El ser humano desarrolla una inteligencia que proyecta en la creación de una máquina, un ordenador perfecto que se convierte en la propia voluntad de quien fuera su cerebro. La tiranía es tal que el desafiante cacharro se vuelve más fuerte que su invención, hecho que determina una relación de subordinación que acaba con el ser humano. El hombre derrotado ante la máquina, el hijo mata al padre, la sed ahoga al sediento.
Comentario:
A mí me resultan muy graciosos todos los comentarios muy "resabidos" sobre 2001: Odisea en el espacio. Dejando de lado toda su parte pionera (fijó parámetros sobre cómo imaginar el espacio) y el principio (que creo que en realidad es lo único que la mayoría de mortales hemos llegado a ver todo seguido), la película es el mejor modo para vencer al sueño. Creo que la he visto entera pero nunca toda seguida en mis cuatro o cinco intentos. Cada vez me he dormido en una parte distinta y cada vez he experimentado un sueño placentero, a pesar de la claustrobobia que provoca la película.
Esto mismo les ha ocurrido a todos esos sesudos críticos de cine, que de dormidos que estaban han tenido que plasmar al final sus ensoñaciones en el diario. No te sientas frustrada, como bien te dice Luna, si no desentrañas todos los misterios de la película. Quizá es porque tú sí la has visto y no te has quedado dormida como la mayoría de los críticos.
PD: es encomiable el respeto de Kubrick por el Danubio Azul (y por toda la música clásica en general en sus películas). Es mágico ese vals y las personas bailando a su son en gravedad cero. ¡Quién pudiera bailarlo toda la vida! Porque la vida, es cierto, a veces se mueve a ritmo de vals.
Esto mismo les ha ocurrido a todos esos sesudos críticos de cine, que de dormidos que estaban han tenido que plasmar al final sus ensoñaciones en el diario. No te sientas frustrada, como bien te dice Luna, si no desentrañas todos los misterios de la película. Quizá es porque tú sí la has visto y no te has quedado dormida como la mayoría de los críticos.
PD: es encomiable el respeto de Kubrick por el Danubio Azul (y por toda la música clásica en general en sus películas). Es mágico ese vals y las personas bailando a su son en gravedad cero. ¡Quién pudiera bailarlo toda la vida! Porque la vida, es cierto, a veces se mueve a ritmo de vals.
Comentario:
No me parece un comentario propio de ti.No necesitas refundir mensajes ni copiar ,creo, que esto es más bien cuestión de plasmar impresiones.La magia está en trasladar las imágenes a ese pequeño frasquito que conforman las ideas y,personalmente,considero que tu cabecita todavía no pasa por un período de sequía.¡Aprovecha tu capacidad!





