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Mac Guffin
Más cine, por favor
Acerca de
"Parece como si existiera en el cerebro una región totalmente específica, que podría denominarse memoria poética y que registrara aquello que nos ha conmovido, encantado, que ha hecho hermosa nuestra vida. Desde que conoció a Teresa, ninguna mujer tenía derecho a imprimir en esa parte del cerebro ni la más fugaz de las huellas". La insoportable levedad del ser. Milan Kundera
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Sindicación
 
Ideas pobremente concatenadas
¿Desconfiaría alguna vez Rimbaud de las cosas que escribiría Mallarmé? ¿Cómo podríamos saber si algo es bueno o es malo? ¿Por qué los poetas, los artistas o cualquiera que haya vivido y tenga el apellido calificativo de "maldito" resulta irresistible a los ojos de cualquiera?

Giro el interruptor de la radio y conecto con la emisora bilingüe, así de eufórica estoy en el minuto quince del día. Me desperté en el siete, hice las llamadas de rigor, estoy sola, hecha a la vida de a uno. Tic, tac, tic, tac: cómo me gustaría poner una pieza de salsa a mil decibelios. Altísima y con auténtico sonido de calidad. Qué lujo.

Luego, después de hacerme estas composiciones de lugar, como gusta decir a los padres y personas de mediana edad que igualmente dicen "troche y moche" por doquier y olvidan siempre que "a grosso modo" está mal dicho, pues se ha de prescindir de la preposición, pienso en cuán ridículo resulta un niño (como yo lo fui en su día) que tira de la mano de su padre para subir y bajar, subir y bajar varias veces las escaleras mecánicas y automáticas de unos grandes almacenes. Y otra, pues se cree que la diversión está ahí. ¿Qué pensará el padre? ¿Podría alguien grabar una de esas muecas y caras de compasión que ponen para que, después de pasados los años, los hijos, ya adultos, puedan sentir en su propia piel las torturas sibilinas a las que sometían a sus padres?

Dice, aunque nada tenga que ver esto con lo otro, una amiga mía, que se llama Laura y tiene unos ojos preciosos, una vida apasionante y una manera de hablar encantadora, que el contacto físico es lo que demuestra que a una persona le gustes o no. Sí, así lo explica ella. Sugiere que si ésta te toca más de lo habitual, te pasa la mano por la espalda, o te coge la mano en un momento determinado sin venir a cuento, es como se demuestra que siente algo por ti. Me gusta su tesis, pero, francamente, no creo que esté en lo cierto. ¿Y qué hay de aquellas personas que no son capaces ni de rozar el hombro de la otra? La lejanía no quiere decir que no se sientan ardores de proximidad nada llevaderos.

Cuando hoy venía a casa, he parado a comprar el pan en el chino de enfrente de mi casa. La sensación de un acto tan irrelevante es la misma que me produce la de meter una pizza en el horno a las doce y cuarto de la noche. Algo así como el discreto encanto de la libertad.

No