De curiosidades y otras copas
Prosopagnosia: no puedo reconocer el rostro de ninguna persona
Así como a algunas les resulta muy difícil de olvidar algunas caras, otras son incapaces de retenerlas en la mente. Esto tiene un nombre y responde a una patología: prosopagnosia.
"Aunque pueda parecer un proceso fácil, reconocer el rostro de las personas es una de las asociaciones más complicadas que puede realizar nuestro cerebro. Sobre todo por la ingente cantidad de regiones cerebrales que se ponen en funcionamiento. No resulta extraño, por tanto, que la prosopagnosia, enfermedad que impide asociar las caras a las personas, sea el resultado de un fallo en esas estructuras. Actualmente podemos distinguir dos tipos: la aperceptiva y la asociativa. En la primera, los pacientes no pueden extraer una identidad de la cara que observan ya que les falla el análisis de los rasgos; y en la segunda, aunque sí lo hacen, no logran identificar a la persona.
El enfermo, en los casos más graves, no puede ver ninguna cara. Logra distinguir el cuello, el pecho, las manos, los pies... pero no el rostro de quien observa. Ni siquiera el suyo propio.
Los primeros casos documentados médicamente son del siglo XX. En 1947 fue el doctor Joachim Bodamer quien recogió, en algo menos de 50 páginas, el primer estudio clínico serio de la enfermedad. Aún no se ha encontrado cura".
Artículo extraído del "Magazine" de "El Mundo", escrito por Cristina Fernández. Llamamiento al guión de una película de Almódovar, añado.
Así como a algunas les resulta muy difícil de olvidar algunas caras, otras son incapaces de retenerlas en la mente. Esto tiene un nombre y responde a una patología: prosopagnosia.
"Aunque pueda parecer un proceso fácil, reconocer el rostro de las personas es una de las asociaciones más complicadas que puede realizar nuestro cerebro. Sobre todo por la ingente cantidad de regiones cerebrales que se ponen en funcionamiento. No resulta extraño, por tanto, que la prosopagnosia, enfermedad que impide asociar las caras a las personas, sea el resultado de un fallo en esas estructuras. Actualmente podemos distinguir dos tipos: la aperceptiva y la asociativa. En la primera, los pacientes no pueden extraer una identidad de la cara que observan ya que les falla el análisis de los rasgos; y en la segunda, aunque sí lo hacen, no logran identificar a la persona.
El enfermo, en los casos más graves, no puede ver ninguna cara. Logra distinguir el cuello, el pecho, las manos, los pies... pero no el rostro de quien observa. Ni siquiera el suyo propio.
Los primeros casos documentados médicamente son del siglo XX. En 1947 fue el doctor Joachim Bodamer quien recogió, en algo menos de 50 páginas, el primer estudio clínico serio de la enfermedad. Aún no se ha encontrado cura".
Artículo extraído del "Magazine" de "El Mundo", escrito por Cristina Fernández. Llamamiento al guión de una película de Almódovar, añado.





