Dale al play
A Quai se llama. Dale al play y déjate llevar. Si no sabes escribir, dale al play y déjate llevar; deslizan tus dedos por el teclado cual piano y te ves volando... No es necesario que sigan el ritmo el ritmo se adquiere con el viento, con las puestas de sol, inquietantes, con las doradas, el romanticismo no existe porque la persona que debe darte el pie no cuadra con la amalgama de recuerdos...
A Madrid lo están haciendo París los que tocan en sus metros y por sus calles. Cada día hay más hombres pequeños, bajos y de marrón que sacan de su utilitario en el que viven los acordeones... Y según se arrugan las láminas de la carpeta se cuelan las notas impulsadas por el viento y el fuelle que da cobijo al fuego...
Y se infla el corazón.
Y el corazón se infla del aire que desprende el acordeón, de los dedos que tocan las llaves y las teclas...
El mundo está en mis manos, reza la inscripción de un muerto que no se va a levantar ya. Qué chiste.
El mundo me pertenece, asevero.
Pero, ¿por qué entonces no puedo cambiarlo ni un ápice?
A Madrid lo están haciendo París los que tocan en sus metros y por sus calles. Cada día hay más hombres pequeños, bajos y de marrón que sacan de su utilitario en el que viven los acordeones... Y según se arrugan las láminas de la carpeta se cuelan las notas impulsadas por el viento y el fuelle que da cobijo al fuego...
Y se infla el corazón.
Y el corazón se infla del aire que desprende el acordeón, de los dedos que tocan las llaves y las teclas...
El mundo está en mis manos, reza la inscripción de un muerto que no se va a levantar ya. Qué chiste.
El mundo me pertenece, asevero.
Pero, ¿por qué entonces no puedo cambiarlo ni un ápice?





