El astronauta
"En otro orden os dire que aún tengo en el cuenco de mi mano el calorcito transmitido desde la pancina, es algo así como si mi cuenco fuera un nido y dentro hay un suave y plumoso pajarino que no deja de producir calor, calorcito que recorre el interior de mi cuerpo, cosquilleando y quitándome peso de encima; a veces me siento tan ligero como un astronauta, ye una sensación que no sentí ni con las pancinas de Mama, o quizá ya lo haya olvidado".





