Delirios
A veces pienso que o no duermo bien o duermo demasiado bien, porque siempre necesito más.
En general, siempre necesito más de todo.
Me doy cuenta de que el mundo, cuanto más razonable es, y más lleno de provisiones está, menos me interesa.
Me desagrada la normalidad. Lo regular.
Empiezo a contar desde cero hacia abajo. Me encuentro en el entresuelo, donde te espero y alcanzo tu negativa de nuevo.
Es invierno. Viena tiene los tejados de color plata: así te imagino. Exhalo para no temblar.
Los minutos se me escapan.
La vida se despide.
Es menos cuarto, siempre es menos cuarto.
¿Qué más da?
¿Por qué cuando leo todo aquello que no se debe hacer tengo ganas de salir corriendo? ¿Por qué cuanto más cerca estamos del impulso suicida más ganas tenemos de vivir?
La vida es pura contradicción: desearía poder pronunciar todas aquellas frases que se quedan instaladas en la visera de cada cual. Pero luego llega el momento (te hallas a solas con la persona de tu vida en el coche, en un atasco) y no eres capaz de decir: ¿Quién puede hacer que el dolor desaparezca?
Me enamoro de las personas que me rodean. Los citaría con nombres y apellidos si no fuera porque no es necesario: la espontaneidad de unos, la locura transitoria de otros, la calma queda (¡exasperante!) de este, la mirada alucinante de aquel, la perversión infantil del más grande, la intuición de quien voló sobre el nido del cuco...
En general, siempre necesito más de todo.
Me doy cuenta de que el mundo, cuanto más razonable es, y más lleno de provisiones está, menos me interesa.
Me desagrada la normalidad. Lo regular.
Empiezo a contar desde cero hacia abajo. Me encuentro en el entresuelo, donde te espero y alcanzo tu negativa de nuevo.
Es invierno. Viena tiene los tejados de color plata: así te imagino. Exhalo para no temblar.
Los minutos se me escapan.
La vida se despide.
Es menos cuarto, siempre es menos cuarto.
¿Qué más da?
¿Por qué cuando leo todo aquello que no se debe hacer tengo ganas de salir corriendo? ¿Por qué cuanto más cerca estamos del impulso suicida más ganas tenemos de vivir?
La vida es pura contradicción: desearía poder pronunciar todas aquellas frases que se quedan instaladas en la visera de cada cual. Pero luego llega el momento (te hallas a solas con la persona de tu vida en el coche, en un atasco) y no eres capaz de decir: ¿Quién puede hacer que el dolor desaparezca?
Me enamoro de las personas que me rodean. Los citaría con nombres y apellidos si no fuera porque no es necesario: la espontaneidad de unos, la locura transitoria de otros, la calma queda (¡exasperante!) de este, la mirada alucinante de aquel, la perversión infantil del más grande, la intuición de quien voló sobre el nido del cuco...
Comentario:
qué buena la frase "es menos cuarto, siempre es menos cuarto". Me siento tan reflejada en ella, siempre quedan minutos para llegar al destino y siempre llegamos tarde. Aunque el último día seguro que somos puntuales. DONT WORRY. ¿Qué tal en londrés? I'll see you in London!!
Comentario:
Jo!!! Muchísimas gracias! qué bonito es que me invites a deslizarme por la música, con esa lista de maravillas. ¿Qué tal estás, Óliver? Gracias por todo.
Comentario:
Lo único que podemos hacer es invitarte a dar un paseo por el lado salvaje de la vida...
http://www.radioblogclub.com/open/142582/wild_side/Lou%20Reed%20-Take%20A%20Walk%20On%20The%20Wild%20Side
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