Lo que hagas con tu alma es asunto tuyo
Edward Albee escribió un libreto para "La cabra o ¿quién es Silvia?", que Josep María Pou (genial los domingos por la mañana en "A vivir") tradujo, adaptó y acabó por interpretar. Yo me limité a ir al teatro y tragarme a sorbos de irrealidad una de las historias más atrevidas que he visto nunca (mucho más sorprendente para mí que Fassbinder y sus lágrimas). El bolígrafo, en su contínua lucha por salir del bolso, acabó por escribir a tajos las frases del guión. Ahora desparramo las vísceras en este cuaderno. Bien servidas, queman.
-Oye, ¿pero tú tienes trapos sucios?
-Esto no es más que una fase.
-Como la luna, ¿no?
-¿Menguante o creciente?
-Para seguir alimentando tu ego.
-Nunca te he sido infiel.
-De pronto un buen día.
-El otoño recién estrenado.
-Todos somos animales. Nos enamoramos de todo tipo de criaturas.
-El que la hace, la paga.
-Nadie te ha hundido todavía.
-La quiero y me quiere.
-Tocado y hundido.
-Responsable y adulto.
-Lo que has roto ya no puede componerse.
-Hecho añicos.
-Me has destruido.
-De nada sirve pedir perdón.
-Nos hemos matado el uno al otro.
-¿Qué le has hecho a mi madre?
-Eso es lo único que importa: que la gente lo sepa.
-Éxtasis, amor, pureza, amor.
-¿Por qué no tengo derecho a sentir lo que siento?
-No tendría que haber ocurrido.
-Entendimiento, conexión, comunicón natural, profunda, intensa...
-Ya no seremos capaces de salir de él nunca más.
-Ha cavado su propia fosa.
-Arrasarlo todo.
-Está avergonzado: en conflicto consigo mismo.
-¿Tengo alternativa?
-La más señora de todas las putas. La más puta de todas las señoras.
-¿Hay algo en este mundo que no tenga relación con el sexo?
-Cosas que pasan.
-Dios mío, estás enfermo.
-Es una perversión, una aberración destructiva.
-Una revelación, una epifanía: esa es la palabra.
-Esto lo supera todo.
-Lo que hagas con tu alma es asunto tuyo.
-Yo soy un bicho raro.
-La ingenuidad, la pureza, la inocencia.
-Era algo nuevo, sorprendente.
-Fui hacia ella y le hablé, sí.
-Pero, ¿quién es Silvia?
-El bestialismo.
-Ni siquiera llego a concebirlo.
-Cuéntamelo de manera que no me lo crea.
-Forma parte del juego.
-Saberlo no es creerlo.
-Era monstruoso y absurdo, pero no era ninguna broma.
-Desmesurado.
-Un corazón de cinco años.
-Empieza el debate.
-No podemos hacer como que Ross no me cuenta lo que me cuenta.
-Y no la llames ella.
-Ella es ella.
-Yo estoy intentando no vomitar.
-Aquí, conmigo, ahora.
-Una expresión que se me hizo extraña: él ya lo había dejado.
-Soledad.
-Oye, ¿pero tú tienes trapos sucios?
-Esto no es más que una fase.
-Como la luna, ¿no?
-¿Menguante o creciente?
-Para seguir alimentando tu ego.
-Nunca te he sido infiel.
-De pronto un buen día.
-El otoño recién estrenado.
-Todos somos animales. Nos enamoramos de todo tipo de criaturas.
-El que la hace, la paga.
-Nadie te ha hundido todavía.
-La quiero y me quiere.
-Tocado y hundido.
-Responsable y adulto.
-Lo que has roto ya no puede componerse.
-Hecho añicos.
-Me has destruido.
-De nada sirve pedir perdón.
-Nos hemos matado el uno al otro.
-¿Qué le has hecho a mi madre?
-Eso es lo único que importa: que la gente lo sepa.
-Éxtasis, amor, pureza, amor.
-¿Por qué no tengo derecho a sentir lo que siento?
-No tendría que haber ocurrido.
-Entendimiento, conexión, comunicón natural, profunda, intensa...
-Ya no seremos capaces de salir de él nunca más.
-Ha cavado su propia fosa.
-Arrasarlo todo.
-Está avergonzado: en conflicto consigo mismo.
-¿Tengo alternativa?
-La más señora de todas las putas. La más puta de todas las señoras.
-¿Hay algo en este mundo que no tenga relación con el sexo?
-Cosas que pasan.
-Dios mío, estás enfermo.
-Es una perversión, una aberración destructiva.
-Una revelación, una epifanía: esa es la palabra.
-Esto lo supera todo.
-Lo que hagas con tu alma es asunto tuyo.
-Yo soy un bicho raro.
-La ingenuidad, la pureza, la inocencia.
-Era algo nuevo, sorprendente.
-Fui hacia ella y le hablé, sí.
-Pero, ¿quién es Silvia?
-El bestialismo.
-Ni siquiera llego a concebirlo.
-Cuéntamelo de manera que no me lo crea.
-Forma parte del juego.
-Saberlo no es creerlo.
-Era monstruoso y absurdo, pero no era ninguna broma.
-Desmesurado.
-Un corazón de cinco años.
-Empieza el debate.
-No podemos hacer como que Ross no me cuenta lo que me cuenta.
-Y no la llames ella.
-Ella es ella.
-Yo estoy intentando no vomitar.
-Aquí, conmigo, ahora.
-Una expresión que se me hizo extraña: él ya lo había dejado.
-Soledad.





