Domingo político
Tardes vacías como ésta pero llenas de lecturas y sueños (dormitando entre artículo y artículo), me hacen recordar aquellas de la casa victoriana. Entraba el sol y se ponía por las cortinas del salón: la luz era toscana; el ambiente, a medida que el sol iba desapareciendo, cada vez más cálido. La manta de cuadros sobre el sofá -poco útil pero acogedora- convertía la estancia en un amasijo de cotidianeidad: ardía la hoguera de una chimenea invisible, sobre la que echaban en versión original subtitulada "La mujer del cuadro" y en el español más castizo "La colmena". Ninguna de las dos llegaron a la escena final.
Las tardes que se caen como gotas de agua, vencidas por un peso enorme que las abomba y las embaraza, se convierten en realidad en un poso de nostalgia delicioso. Instalados en ese estado de ánimo, la decadencia es abrumadora, pero la manta te cubre hasta la nariz, el regazo está a buen resguardo, la materia gris descansa al tiempo que se alimenta.
"El País", la Ser. El domingo parece, sinceramente, promovido por el grandioso grupo Prisa, que se desmarca como una religión más. Los ortodoxos de corazón conectamos la radio y nos desayunamos con "A vivir", qué pena que el "Más cine, cine, cine" ya no nos arranque sonrisas matutinas. El periódico socialista nos llega al mediodía, junto el olor del pan y, tal vez, sólo en contadas ocasiones, envuelto en un ramillete de flores salvajes, nada de madreselvas ni bayas... Que vivimos en la ciudad.
Desplegar sus páginas es una rutina vespertina más; sin embargo, me extraña que el telediario de Cuatro aún no haya colonizado los corazones socialistas de la casa. Me siento como en una película inspirada en los años sesenta, en pleno régimen socialista berlinés... Todo está imbuido en la política del falso humor, en la blanda política. Pero hablar de democracias liberales y no liberales, del destino de la Unión Europea o el papel que puede llegar a jugar esta en la extinción de las "electocracias" nos hace recordar que no todo son arqueos de dedos-cejas en el rostro.
Las tardes que se caen como gotas de agua, vencidas por un peso enorme que las abomba y las embaraza, se convierten en realidad en un poso de nostalgia delicioso. Instalados en ese estado de ánimo, la decadencia es abrumadora, pero la manta te cubre hasta la nariz, el regazo está a buen resguardo, la materia gris descansa al tiempo que se alimenta.
"El País", la Ser. El domingo parece, sinceramente, promovido por el grandioso grupo Prisa, que se desmarca como una religión más. Los ortodoxos de corazón conectamos la radio y nos desayunamos con "A vivir", qué pena que el "Más cine, cine, cine" ya no nos arranque sonrisas matutinas. El periódico socialista nos llega al mediodía, junto el olor del pan y, tal vez, sólo en contadas ocasiones, envuelto en un ramillete de flores salvajes, nada de madreselvas ni bayas... Que vivimos en la ciudad.
Desplegar sus páginas es una rutina vespertina más; sin embargo, me extraña que el telediario de Cuatro aún no haya colonizado los corazones socialistas de la casa. Me siento como en una película inspirada en los años sesenta, en pleno régimen socialista berlinés... Todo está imbuido en la política del falso humor, en la blanda política. Pero hablar de democracias liberales y no liberales, del destino de la Unión Europea o el papel que puede llegar a jugar esta en la extinción de las "electocracias" nos hace recordar que no todo son arqueos de dedos-cejas en el rostro.
Comentario:
Tal vez se necesite poco tiempo para sentir nostalgia, pero creo que bastante para una nostalgia mayúscula, como creo que es la que describes. Alcorcón te echa tanto de menos como los inquilinos de la Calle Melancolía. Gracias por tus comentarios y tus reflexiones interesantes (preguntas lanzadas contra el aire: ¿es que en la Toscana sólo hay atardeceres?).
Comentario:
Muchas veces me pregunto si en la Toscana sólo hay atardeceres? ¿nunca amanece?
Comentario:
Reconozco y recuerdo tu hermosa descripción de la tarde de domingo... siento una nostalgia que casi me ahoga. Cuánto tiempo hace falta estar lejos para tener nostalgia? cuanto tiempo hace falta vivir en un lugar para que alguna vez te genere nostalgia?





