Aunque sólo fuera por las cartas que le escribía
J. era muy triste. Una persona como él no debía enfadarse como lo hacía. Una persona así debía sentirse orgullosa de su gusto musical y sus muchas historias que contar, de su voz varonil y de radio, de sus experiencias y sus ingeniosas ocurrencias. J. no debía comportarse así cuando se le quería abrazar; no debía ser tan frío, ni tan duro, ni tan oscuro, ni tan misterioso, ni tan gris. Leía a Kerouac, pero lo ha dejado. Eso me dijo por mensaje. Me alegré mucho de saber de él.
Hay personas que no se dejan querer y otras que no quieren ya querer. Joyce Johnson y la canción que estoy escuchando (When your mind's made up) ahora mismo me elevan a su mismo estado. Soy gris, casi me transparento con la pared llena de sombras. Soy una sombra. Ciega. Miope. Extraviada.
Leo el "Adn", siempre lo hago. Esto me ha despertado hoy. Escrito por Cristina Castillón. No he podido dormir en todo el día. Dudo de que pueda ocurrirme eso ahora. Esta noche.
"Fruto de la benzedrina y el café, al ritmo del bop de Charlie Parker y del phishing de Jackson Pollock, sin filtro literario, sintáctico o gramatical. Libro de esbozos reúne los poemas que Jack Kerouac escribió entre el verano de 1952 y finales de 1954. Su subtítulo advierte: 'Los esbozos no sólo son versos sin (sino) sólo lo que son'. En 1952, el autor le explicaba en una carta a Ginsberg: 'Al esbozar, todo se activa delante de ti (...), sólo tienes que purificar la mente y dejar que derrame las palabras (que traen los ángeles naturales de la visión cuando estás delante de la realidad) y escribir con un cien por cien de honradez. (...) El escritor compartió vida con Joyce Johnson, de quien diría fue el amor de su vida. Libros del Asteroide publica Personajes secundarios, de la escritora y editora, quien compone un retrato de la mítica generación beat, artistas del Greenwich Village, que buscaron transgedir los convencionalismos sociales y 'ser golpeados hasta la conciencia para expandir la mente a nuevas experiencias", como definía Ginsberg".
Esto es exactamente lo que todo ser busca en el otro, al que se entrega, en quien confía: el abismo. El suicidio como motivo para vivir. Así lo expresa Johnson: "Recuerdo caminar una medianoche por el puerto de Brooklyn con Jack. Me di cuenta de que si no hubiera estado con él, no habría estado ahí. (...) Buscábamos encontrar nuestro propio camino creativo. Kerouac siempre me alentó a lanzarme a la carretera. Yo tenía claro que quería escribir. A su lado, mi estilo mejoró, aunque sólo fuera por las cartas que le escribía".
Hay personas que no se dejan querer y otras que no quieren ya querer. Joyce Johnson y la canción que estoy escuchando (When your mind's made up) ahora mismo me elevan a su mismo estado. Soy gris, casi me transparento con la pared llena de sombras. Soy una sombra. Ciega. Miope. Extraviada.
Leo el "Adn", siempre lo hago. Esto me ha despertado hoy. Escrito por Cristina Castillón. No he podido dormir en todo el día. Dudo de que pueda ocurrirme eso ahora. Esta noche.
"Fruto de la benzedrina y el café, al ritmo del bop de Charlie Parker y del phishing de Jackson Pollock, sin filtro literario, sintáctico o gramatical. Libro de esbozos reúne los poemas que Jack Kerouac escribió entre el verano de 1952 y finales de 1954. Su subtítulo advierte: 'Los esbozos no sólo son versos sin (sino) sólo lo que son'. En 1952, el autor le explicaba en una carta a Ginsberg: 'Al esbozar, todo se activa delante de ti (...), sólo tienes que purificar la mente y dejar que derrame las palabras (que traen los ángeles naturales de la visión cuando estás delante de la realidad) y escribir con un cien por cien de honradez. (...) El escritor compartió vida con Joyce Johnson, de quien diría fue el amor de su vida. Libros del Asteroide publica Personajes secundarios, de la escritora y editora, quien compone un retrato de la mítica generación beat, artistas del Greenwich Village, que buscaron transgedir los convencionalismos sociales y 'ser golpeados hasta la conciencia para expandir la mente a nuevas experiencias", como definía Ginsberg".
Esto es exactamente lo que todo ser busca en el otro, al que se entrega, en quien confía: el abismo. El suicidio como motivo para vivir. Así lo expresa Johnson: "Recuerdo caminar una medianoche por el puerto de Brooklyn con Jack. Me di cuenta de que si no hubiera estado con él, no habría estado ahí. (...) Buscábamos encontrar nuestro propio camino creativo. Kerouac siempre me alentó a lanzarme a la carretera. Yo tenía claro que quería escribir. A su lado, mi estilo mejoró, aunque sólo fuera por las cartas que le escribía".





