En el camino
Hay una imagen que me viene de vez en cuando a la cabeza desde hace unos días y no sé por qué: aquella ocasión en que mis amigas y yo (las de la infancia; algunas son las de ahora también) regresamos a casa desde el "Lago" atravesando los campos de trigo que, por aquel entonces (creo que era pleno verano, o finales de verano) estaban muy crecidos. Nos llegaban por encima de las rodillas, tal vez hasta los muslos, y nos hacían cosquillas... Al principio la decisión se volvió muy agradable: el sol se desplomaba de forma vertical sobre nuestras nucas y nos acariciaba (a veces picaba, pero qué gusto). Sin embargo, a medida que transcurría nuestra torpe caminata entre las cañas de los cereales, entre las altas espigas de trigo, el viento empezó a soplar con cierta fuerza, colándose entre nuestras piernas. El cielo empezó asímismo a esconder su azul bajo una manta más oscura: las agujas del reloj eran acusadoras. Nosotras, en nuestro empeño por seguir entre las espigas, y hacer de aquello un sueño memorable, seguimos caminando, cada vez con menos habilidad y, en mi caso, a cada instante que pasaba con más temor hacia cualquier movimiento (habíamos especulado sobre conejos, pero el encapotamiento del cielo me hacía pensar en bichos de cualquier pelaje y tamaño, en Gregor Samsas hasta entonces desconocidos). Todo parecía indicar que aquello se estaba convirtiendo en una tortura hasta que, por fin, salimos de los maizales, de los campos de trigo, cereales, avena y cebada; dejándolos atrás, bajo un cielo color asturiano, recuperamos la sangre, el color en las mejillas, la alegría de vivir y seguir vivas, aunque parezca exagerado.
Comentario:
Cuánto escribes! Hacía muy pocos días que no entraba y ahora no reconozco ningún post. Qué bien que estés viendo dos películas a la semana.
La historia del maizal me ha dado hasta miedo, es muy cinematográfica...Menos mal que no os atacó nada...
Besito
La historia del maizal me ha dado hasta miedo, es muy cinematográfica...Menos mal que no os atacó nada...
Besito





