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Más cine, por favor
Acerca de
"Parece como si existiera en el cerebro una región totalmente específica, que podría denominarse memoria poética y que registrara aquello que nos ha conmovido, encantado, que ha hecho hermosa nuestra vida. Desde que conoció a Teresa, ninguna mujer tenía derecho a imprimir en esa parte del cerebro ni la más fugaz de las huellas". La insoportable levedad del ser. Milan Kundera
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Sindicación
 
El contrato
Durante el tiempo que pases aquí, dijo alargándome un manuscrito envuelto en una hilera de anillas, deberás someterte a las reglas de esta casa. Tienes que disfrutar lo justo y sufrir lo convenido. No puedes salir siempre que quieras y has de sentir la pulsión de la calle de un modo irreparable. Sin embargo, cuantos más deseos tengas de salir, menos probabilidades tendrás de encontrártelo. Los viejos lo decían. ¿Sabes lo que decían los viejos? Que uno no se topa con ello así como así. Suele ocurrir cuando menos te lo esperas. Cuanto más fortuito sea, más lo vas a sentir. Es un sentimiento visceral, hondo, profundo. Es algo que si no has experimentado antes, no podrás nunca saber lo que es. Ahí reside la esencia del hecho, la magia del asunto. Por otra parte, tampoco puedes hacer lo que se te venga en gana. Aquí todos nos regimos por una serie de normas, democráticas o no, que nos constituyen. Nos vestimos, por ejemplo. Dejamos salir antes de entrar; al menos, habitualmente. Pagamos al contado en las tiendas. Bebemos a cada rato porque el cuerpo lo necesita, comemos unas cinco veces al día; bueno, eso aquí. En otras partes se come menos, o nunca, pero ese no será un problema para ti. Estas en esta parte, es bastante más justo aquí. No puedes hacer uso de tu fuerza física, tampoco en exceso de tus aproximaciones intelectuales: recuerda que tienes superiores que deben decidir por ti, que puedes sugerir y proponer, pero no imponer, de eso ya se encargan otras personas. En algunas partes conviven determinados animales domésticos con las personas; no es siempre muy común, pero aquí sí. Debes respetar también sus vidas. Sus presencias, y acostumbrarte a ellas. Y, en cuanto a la idiosincrasia de este lugar, gustos y cultura, bueno, te daré unos datos a grandes rasgos. Nos regimos por el bien y el mal, y hay más o menos una idea clara en todas las personas de lo que se debe o no se debe hacer. Hay que mirar por uno mismo: esto está masivamente aceptado, no plantea diatribas. El egoísmo es un valor más, no una cualidad, pero sí un índice claro de supervivencia. Tampoco está reñido con la solidaridad, eh: eso es otra cosa. Se reserva para el euro del músico del metro, para una pizca de tu nómina hacia alguna ONG, para acallar el alma cuando grita. Se es generoso con los amigos: lo contrario no está bien visto. Ah, ese es otro punto importante: lo bien visto está más o menos asociado con el bien, el bien común y el propio, vamos, con hacer el bien. Lo mal visto, lo que perturba o inquieta, no se debe hacer, es lo malo. Luego hay necesidades e instintos, supongo que de donde vienes también los conocéis. Aquí hay un doble discurso: por un lado, es bastante liberalizador; como mujer, te puedes rebelar libre e independiente, segura y agresiva. Eso es una ventaja. Sin embargo, las viejas tradiciones están en el subte: todo el mundo piensa determinadas cosas de determinadas mujeres, lo que está bien y lo que está mal. No se habla mucho de ello, se sabe, ya entiendes a qué me refiero, ¿no? De todas formas, aquí hay un capítulo más excelso en el que lo explicamos con los ejemplos oportunos, siempre dentro de las normas del decoro y la cortesía. En este lugar funcionan algunos clichés que facilitan el trabajo; la ironía está aceptada, la amabilidad no se derrocha pero conviene: familiarízate también con este concepto, el convenir, es importante para que sepas moverte, desenvolverte y conseguir una buena posición, la carrera no ha hecho más que empezar, la meritocracia está tajada por las influencias, los enchufes (ya sabes, en todas partes cuecen habas) y los saltos de caballo, tienes que ser listo y utilizar bien tus armas. Así saldrás adelante y conseguirás una buena posición, te respetarán y podrás reunir un dinero, porque, se me olvidaba, consumir está muy bien visto. Disfrutar de tu dinero, comprarte objetos de coleccionista, dejarte ver por determinados centros comerciales y de entretenimiento, hacerse con unos cuantos discos, libros, películas, explorar los restaurantes y los bares del lugar, conservar tus opiniones, exponerlas, tener algo que decir, un juicio, una valoración. Adquirir. Comprar. Presumir. Ser.

Asentí.

¿Lo has entendido todo?, preguntó mirando de reojo el reloj.

No