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Mac Guffin
Más cine, por favor
Acerca de
"Parece como si existiera en el cerebro una región totalmente específica, que podría denominarse memoria poética y que registrara aquello que nos ha conmovido, encantado, que ha hecho hermosa nuestra vida. Desde que conoció a Teresa, ninguna mujer tenía derecho a imprimir en esa parte del cerebro ni la más fugaz de las huellas". La insoportable levedad del ser. Milan Kundera
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Auguri
Generalmente, tu sóla presencia y existencia en el mundo, me sobresalta. Termino tosiendo como ahora o con un peso -tal vez un coágulo inofensivo- enorme en la cabeza, que se mueve de forma helicoidal como un aura, cuando en realidad es una condena. Te apareces y con cuatro frases me cambias el sentido de la vida. "Conéctate más a menudo. Extraño hablar contigo", y yo, voy y me lo creo, y queriendo arrojarme al extraradio de la web, y quedarme a vivir en ese mundo virtual, a ver si es más cómodo y acolchado que el real, te prometo: "Lo haré si tú me lo pides".

Pero no lo voy a hacer. Tus frases de diccionario olvidado ya no son lo que eran, igual que los sentimientos. Tal vez por eso la vida sea más blanda y fácil ahora, porque ya nada tiene calidad. Ya no hay emociones de acero, de esas que uno defiende como si le fuera la vida en ello. Y, sin embargo, somos todos mucho más amables y cultos que hace unos años. Sabemos un poco más de literatura y bastante más de cine, hemos probado todas las verduras del mundo occidental (incluida la romanesca, ese prodigio de la naturaleza) y también nos hemos acostumbrado a ser activos en la conversación, jugosos en los mensajes que transmitimos, atractivos en la exposición de nuestras opiniones y exquisitos en la forma de reír, de mirar, de estar, simplemente. Pero, cómo cambiaría el enorme bagaje actual por un acobardamiento de los de antes, por una de esas veces que me quedaba paralizada y no sabía si seguir existiendo o no, pero una palabra tuya, una verdadera, podía devolverme el calor.

Ahora yo no paro de crear imágenes vanas y vacías de contenido (aunque curiosamente parezcan que tienen mucho contenido, qué paradoja), de contar historias y anécdotas y de acuñar teorías para todo. Sé bien el resultado que produce, pero me estoy deshinchando.

No me pidas que vea cómo te vas al Canadá y te llevas a esa persona con el nombre de mi hermana que, para redondear la fruta, me pertenece a través de ese vocativo, a través de su espontaneidad (que es la mía, según has dicho) y a través de esa ocupación de un sitio históricamente reivindicado. En tu ciudad. En tu estado. En tu continente. En tu hemisferio. Y, llegamos por fin, al mundo, que es lo que de verdad, lo único que verdaderamente tú y yo compartimos.

 
Comentario:
//hemos probado todas las verduras del mundo occidental (incluida la romanesca, ese prodigio de la naturaleza)

Que parte de la vaca es la verdura???

PD: Muerte al Brecol!!!! Por su desaparición si que merece la pena luchar...
No