logotipo

img_google
Mac Guffin
Más cine, por favor
Acerca de
"Parece como si existiera en el cerebro una región totalmente específica, que podría denominarse memoria poética y que registrara aquello que nos ha conmovido, encantado, que ha hecho hermosa nuestra vida. Desde que conoció a Teresa, ninguna mujer tenía derecho a imprimir en esa parte del cerebro ni la más fugaz de las huellas". La insoportable levedad del ser. Milan Kundera
Counter
Sindicación
 
El carrusel de Fellini
La regla es bien sencilla: para mí, cuando una película dura más de tres horas, es una maravilla. Léase de nuevo: no es que la cinta haya de durar más de tres horas, sino que yo la hago durar, tomarse un tiempo relativo a tres o más horas. Eso es lo que me ha pasado esta tarde, este mediodía, con "Amarcord". Lo he hecho al revés: hace una semana Él me puso "Y la nave va", una deliciosa película de Fellini que me lo presentó. Siendo su último filme antes de morir, leo que recibió muy buenas críticas. Yo la elogio. Sin embargo, pese a la imagen, preciosa, hermosa, bellísima, de "Y la nave va", el sabor de boca, la luminosidad en mis ojos, no es la misma recién vista "Amarcord" que la última película del genio italiano. ¿Y por qué ha sido así?

Primero. Hasta ocho veces he tenido que arrancar una hoja de la libreta para apuntar alguna bella frase, algún recuerdo que la fotografía, las palabras, la música, ha despertado en mí. "¿Cómo es, cómo es?", pregunta el ciego.

Segundo. Hasta cinco veces he rebobinado el minuto 31:26 hasta el minuto 32:20. No podía creer que algo así pudiera ser filmado... "Era tan bonito que me ha hecho llorar".

Tercero. Hasta tres veces he contemplado el baile con la nieve acontecido, magistralmente mostrado en el minuto 1:30:17. "Dove sei, amore mío?"

Cuarto. La imagen como un desfile, como un carrusel, como una exposición... El género humano con el entusiasmo, la torpeza, la pestilencia y el talento que lo caracteriza, sin biombos mostrado con gracia, con pasión, con humanidad... "Unos días está normal y otros no, como todos nosotros".

Quinta. La extravagancia, la extrañeza, el tesoro. De ahí la aparición de la monja enana, los enormes senos de la vendedora de tabaco ("Exportación"), la Gradisca ("Disfrute") y su magna belleza, el tío Teo subido a un árbol y reclamando a una mujer ("Quiero una mujer", grita hasta seis veces), la ilusión ("Vamos a ver la nieve al mar")...

El desfile de tipos que propicia Fellini, que consigue este mago de la cámara y de las emociones es magnífico. Cualquiera se puede reconocer en la pantalla: hay tipos Times New Roman, hay Comic Sans, hay Verdanas, Ariales, Bodonis...

 
Comentario:
e fellini va.
otro día que vengas te pongo a michael jordan.
te va a encantar.
No