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Más cine, por favor
Acerca de
"Parece como si existiera en el cerebro una región totalmente específica, que podría denominarse memoria poética y que registrara aquello que nos ha conmovido, encantado, que ha hecho hermosa nuestra vida. Desde que conoció a Teresa, ninguna mujer tenía derecho a imprimir en esa parte del cerebro ni la más fugaz de las huellas". La insoportable levedad del ser. Milan Kundera
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En el intermedio
A todos les encanta opinar sobre lo que no les concierne. Esa es la conclusión que a las 18:49 me ha asolado.

Tranquila, me encontraba tranquila en casa, viendo un intenso documental sobre "cineastas contra magnates". El teléfono suena y, de nuevo, la misma historia encorsetada: "Deberías hacerte valer, deberías haber esperado, tienes que conseguir que sean ellos los que vayan a ti...". Pero, ¿por qué?

¿Por qué la actitud de una debe ser otra?
¿Por qué "hay que hacerse valer" y no esperar a que a una la valoren como debe ser valorada?
¿Por qué la actitud de los hombres parece que todavía debiera ser diferente a la de las mujeres y viceversa?

Harta de tanta parafernalia, lo digo abiertamente: no me cambiaré por una de esas mujeres dignas ni con principios, como es capaz de asegurar la húngara, que tan deslenguadamente habla sobre las mujeres españolas. ¿Es ser mejor, es tener más dignidad, ser una mujer más íntegra el criticar a otras como si la perfección se hallara en una misma? Por la misma razón que yo no juzgo los pasos de los demás, los hallazgos y desaciertos, desearía que los otros no me juzgaran a mí.

La gran desilusión es esperar que las mujeres y los hombres podamos ser vistos como iguales. La misma sociedad que me juzga por dar yo los pasos antes que esperar a que los den otros es la que reclama una falsa igualdad.

¿Por qué se debe mostrar indiferencia cuando no la siento?
¿Por qué se debe corregir la actitud si antes la que tenía parecía la adecuada?

Los demás podrán cambiar para conmigo, y yo deberé adaptarme a sus nuevas decisiones, pero no es mi labor confundir la dignidad con la personalidad. Un carácter no es menos digno que otro por seguir mostrándose amable y cariñoso aunque el destinatario de tales amabilidades y caricias ya no las quiera recibir, o no las valore del mismo modo. La dignidad está en jugar limpio y dejar de hacerlo cuando uno ya ha entendido que el otro no quiere ser el receptor de tales atenciones, no cuando se deja de actuar de un modo con el oscuro propósito de "hacerse valer" o "demostrar quién es el mejor".

 
Comentario:
Vale, pero no te enfades. Yo estoy en tu equipo, luchando con el corazón en la mano :)
No