Alcorcón City
Creo que si viviera lejos de Alcorcón, terminaría echándolo mucho de menos, porque al fin y al cabo, yo crecí aquí, en el número 7, Calle Melancolía. Aquí lo vivimos todo: los primeros pasos, los primeros días de clase en el colegio y en el instituto, los primeros paseos sola, los primeros abrazos, las primeras charlas reflexivas. Aquí se forjaron planes, se grabaron nombres y corazones en las mesas de la biblioteca. Se obtuvo el título de bachilerato, voté por primera vez, hice mis primeras pellas , me caí de la bicicleta, me rompí un pantalón nuevo al saltar una valla, coregrafié muchos bailes, encontré un saltamontes en mi habitación, me compré los primeros libros, me encontré un billete de dos mil pesetas. Aquí vi por primera vez Amèlie, La Cena de los Idiotas, Abre los ojos.
Supongo que el día menos pensado tenía que llegar este capítulo de mi vida, en que Alcorcón se convierte en un lugar entrañable, y por el que salgo en defensa sin saber por qué lo hago. Eso me pasó con Preston, después de denostarlo y de pensar que o él acababa conmigo, o yo acababa con él.
Hoy pienso que siempre lo he tirado a la basura porque es donde me ha tocado vivir, y porque dependo de los transportes para ir a todas partes, aunque dentro de Alcorcón, no es necesario ir en autobús para llegar a todas partes. Pero si yo hubiera nacido en Liverpool, pensaría que es un lugar mediocre también, porque en realidad, tampoco es tan espléndido, es simplemente un lugar más, famoso por algunas cosas, y raquítico en otras. Los que nacieron en París no encontrarán esa ciudad tan especial, y los que se criaron en el enclave más recóndito y fascinante para nosotros, encontrarán fascinante a Alcorcón, con ese nombre morisco, y esos edificios tan simétricos, las pequeñas tiendas que nunca caducan, y los múltiples supermercados Día que hay por todas partes.
Ayer estaba estudiando cuando escuché de pronto a alguien gritar, "¡Alcorcón City!", varias veces, y me hizo tanta gracia, que supe que tendría que escribir sobre esta ciudad, tan próxima a Madrid, de donde era la novia de Alberto, y donde Costa Polvoranca adquirió tan mala fama, cuando recién nosotros éramos unos niños.
Lo que sí tiene Alcorcón, es mucha historia en sus paredes y muros. Aquí no pasa el tiempo por las superficies verticales, y por eso hay constancia de muchos de los momentos de la historia de nuestras vidas. En el camino hacia la Renfe de San José de Valderas, estuvo mucho tiempo una pintada que gritaba: "no a la guerra de Irak", acompañada de muchas otras, más pequeñas, igualmente explícitas. Cuando aquel chico llamado Ricardo murió, muchos vengaron su muerte, y lo escribieron en las paredes de algunos parques de la ciudad.
En los últimos tiempos, hay una tendencia a renacer aquel espíritu tan viejo y tan joven de "bajo las baldosas, está la playa". Cerca de mi casa, bajando las escaleras, en una baldosa sí, y en la otra no, hay grabados en letras de imprenta, que revelan que el mar, se esconde bajo la cotidianeidad de este lugar. Dice: "SEA".
¿Dónde está la flecha?
Supongo que el día menos pensado tenía que llegar este capítulo de mi vida, en que Alcorcón se convierte en un lugar entrañable, y por el que salgo en defensa sin saber por qué lo hago. Eso me pasó con Preston, después de denostarlo y de pensar que o él acababa conmigo, o yo acababa con él.
Hoy pienso que siempre lo he tirado a la basura porque es donde me ha tocado vivir, y porque dependo de los transportes para ir a todas partes, aunque dentro de Alcorcón, no es necesario ir en autobús para llegar a todas partes. Pero si yo hubiera nacido en Liverpool, pensaría que es un lugar mediocre también, porque en realidad, tampoco es tan espléndido, es simplemente un lugar más, famoso por algunas cosas, y raquítico en otras. Los que nacieron en París no encontrarán esa ciudad tan especial, y los que se criaron en el enclave más recóndito y fascinante para nosotros, encontrarán fascinante a Alcorcón, con ese nombre morisco, y esos edificios tan simétricos, las pequeñas tiendas que nunca caducan, y los múltiples supermercados Día que hay por todas partes.
Ayer estaba estudiando cuando escuché de pronto a alguien gritar, "¡Alcorcón City!", varias veces, y me hizo tanta gracia, que supe que tendría que escribir sobre esta ciudad, tan próxima a Madrid, de donde era la novia de Alberto, y donde Costa Polvoranca adquirió tan mala fama, cuando recién nosotros éramos unos niños.
Lo que sí tiene Alcorcón, es mucha historia en sus paredes y muros. Aquí no pasa el tiempo por las superficies verticales, y por eso hay constancia de muchos de los momentos de la historia de nuestras vidas. En el camino hacia la Renfe de San José de Valderas, estuvo mucho tiempo una pintada que gritaba: "no a la guerra de Irak", acompañada de muchas otras, más pequeñas, igualmente explícitas. Cuando aquel chico llamado Ricardo murió, muchos vengaron su muerte, y lo escribieron en las paredes de algunos parques de la ciudad.
En los últimos tiempos, hay una tendencia a renacer aquel espíritu tan viejo y tan joven de "bajo las baldosas, está la playa". Cerca de mi casa, bajando las escaleras, en una baldosa sí, y en la otra no, hay grabados en letras de imprenta, que revelan que el mar, se esconde bajo la cotidianeidad de este lugar. Dice: "SEA".
¿Dónde está la flecha?
Comentario:
No llegué a ver las calles de barro y sin alcantarillado de Alcorcón. Gracias por tu comentario, Carlos. Un saludo.
Comentario:
Recuerdo bien la noche en la que mataron a "Richard" fué la primera vez que vi a DEF CON DOS en directo, una noche divertida, para pasarlo bien y disfrutar... Ricardo era un buen amigo de mi hermano, de hecho estuvieron compartiendo parte de la noche antes de que pasara lo que pasó... nunca lo olvidaré, ni la que se lió en la posterior manifestación cuando algunos quemaron el local y a un antidisturbios se le cayó la pistola a mis pies (menos mal que le di una voz para avisarle en lugar de agacharme a recogerla, los ánimos estaban tan cargados que no se que habría pasado. La policia regaló ostias a diestro y siniestro y desde entonces la costa polvoranca, que había nacido forzada por los vecinos que querían tener lejos de sus casas la zona de marcha, ya nunca fué igual.
Tambien he vivido casi toda mi vida aquí y es curioso ver como ha cambiado el pequeño pueblo-dormitorio de calles de barro y sin alcantarillado en la mayoría del término municipal en la pequeña ciudad que es ahora, con sus atascos, su imposibilidad para aparcar...
Aunque no deja de tener encanto, pero más por los recuerdos que por lo que es realmente.
saludos
Tambien he vivido casi toda mi vida aquí y es curioso ver como ha cambiado el pequeño pueblo-dormitorio de calles de barro y sin alcantarillado en la mayoría del término municipal en la pequeña ciudad que es ahora, con sus atascos, su imposibilidad para aparcar...
Aunque no deja de tener encanto, pero más por los recuerdos que por lo que es realmente.
saludos





