Preguntas que uno se hace
Si usted tuviera que vender ajos, lechugas, repollos, o en el mejor de los casos, lotería, ¿cómo lo haría? No me parece pregunta vacía, puesto que no todos poseen el arte de la venta ambulante bien hecha. Resulta que como para todo, hay siempre una primera vez. La primera vez que sales a la calle con tu lotería, con tus lechugas, tus repollos, o tus ajos, tienes que venderlos. Cantarle al personal los productos que les ofreces. Y si se acercan, te tienes que dirigir a ellos. ¿Cómo? Los hay que dicen con mucha gracia "rubia", aunque seas morena o tal vez tu pelo sea "salt and pepper" (es decir, con canas); pero también los hay muy desenvueltos, que dicen "niña" o incluso "cariño". Esto entraña un peligro, y todos los que conozcan "Las extremeñas" de Getafe, saben de lo que hablo.
Pero más allá del apelativo, estoy hablando de cómo vender el género. De cómo gritar lo que traes ese día, porque generalmente no llevas "el gordo" encima, pero hay que decir que sí. "Para hoy, el gordo, para hoy", gritan sin altavoz, pero llega a todos los oidos, y además, lo que es sorprendente es que se cuela en el ambiente como un sonido habitual más. No molesta. Es hasta entrañable.
¿Modularán sus voces antes de salir de casa? ¿Se mirarán al espejo y ensayarán el gesto, la entonación de la oferta? "Vaya-ajos-llevo-niña-hoy"... y cosas por el estilo. Cómo sabrán lo que tienen que decir. Cómo perderán la verguenza de hacerlo. Cuándo se convertirá en una frase hecha. Cuándo perderán la extrañeza de decirlo, cuándo no lo dirán hacia nadie, sino en voz alta, sin más. Esperando la atención sorda de los viandantes (cómo se parece esta palabra a vianda).
Pero más allá del apelativo, estoy hablando de cómo vender el género. De cómo gritar lo que traes ese día, porque generalmente no llevas "el gordo" encima, pero hay que decir que sí. "Para hoy, el gordo, para hoy", gritan sin altavoz, pero llega a todos los oidos, y además, lo que es sorprendente es que se cuela en el ambiente como un sonido habitual más. No molesta. Es hasta entrañable.
¿Modularán sus voces antes de salir de casa? ¿Se mirarán al espejo y ensayarán el gesto, la entonación de la oferta? "Vaya-ajos-llevo-niña-hoy"... y cosas por el estilo. Cómo sabrán lo que tienen que decir. Cómo perderán la verguenza de hacerlo. Cuándo se convertirá en una frase hecha. Cuándo perderán la extrañeza de decirlo, cuándo no lo dirán hacia nadie, sino en voz alta, sin más. Esperando la atención sorda de los viandantes (cómo se parece esta palabra a vianda).





