De confesiones
Haré una burda confesión: he visto varias veces la película de Phenomenon, de John Travolta. Y hay algunos instantes del film que me parecen estupendos, como cuando observan cómo se mueven las hojas de los árboles, con el fin de inspirarse en la tranquilidad. Yo muchas veces he necesitado ese árbol de ramas pesadas, que se mueve quedamente, y que te hiptoniza.
Otra confesión: siempre deseo que vuelva el otoño, y que llueva con ganas, y encontrarme detrás de la ventana del salón, melancólica. Incluso en esas noches de agosto, bajo la ducha, antes de salir y pasármelo bien, también he deseado vivamente regresar al otoño, y sentir que el verano ha pasado, ha quedado atrás.
Más confesiones: siempre deseo volver al día anterior, o al mes anterior, o a tal día como hoy hace dos años. Porque ese tiempo ya lo conozco, y he de confesar que no me importaría volver a vivirlo, incluso vivir siempre en él.
Otra confesión: siempre deseo que vuelva el otoño, y que llueva con ganas, y encontrarme detrás de la ventana del salón, melancólica. Incluso en esas noches de agosto, bajo la ducha, antes de salir y pasármelo bien, también he deseado vivamente regresar al otoño, y sentir que el verano ha pasado, ha quedado atrás.
Más confesiones: siempre deseo volver al día anterior, o al mes anterior, o a tal día como hoy hace dos años. Porque ese tiempo ya lo conozco, y he de confesar que no me importaría volver a vivirlo, incluso vivir siempre en él.





