Catarsis
La cena fue muy triste. Estaban solas, esperándolo. Hablaban del tiempo y del baloncesto, luego comenzaron a hablar de las personas que habían fallecido abruptamente. Se contaron cosas que desconocían, y cosas que ya habían sido contadas en otras ocasiones. Se miraban con tristeza, los ojos estaban un poco vidriosos. Acuosos.
La conversación de la tarde había sido muy triste. Y sin embargo, habían hablado con sinceridad e incluso ternura. Se encontraban distantes, las palabras les parecían diferentes por primera vez. Esto era difícil de concebir.
Las despedidas resultaban cada vez más tristes. Y ya no eran despedidas en las estaciones, ni en los aeropuertos, sino eran despedidas hechas con palabras que no deberían pronunciarse.
Se esperarían hasta ver qué pasaba. Y lo que pasaba no era lo que había esperado que ocurriría.
La conversación de la tarde había sido muy triste. Y sin embargo, habían hablado con sinceridad e incluso ternura. Se encontraban distantes, las palabras les parecían diferentes por primera vez. Esto era difícil de concebir.
Las despedidas resultaban cada vez más tristes. Y ya no eran despedidas en las estaciones, ni en los aeropuertos, sino eran despedidas hechas con palabras que no deberían pronunciarse.
Se esperarían hasta ver qué pasaba. Y lo que pasaba no era lo que había esperado que ocurriría.





